Castilla y León

Igea no recuerda las amenazas a pesar de que la conversación “fue dura”

La acusación reclama la condena al vicepresidente de la Junta por un delito leve

El vicepresidente de la Junta y consejero de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior, Francisco Igea, señaló este viernes que no recuerda las supuestas amenazas a Borja Collantes, integrante de la Junta Directiva de la Agrupación Local y responsable de las redes sociales de Ciudadanos (Cs) en la provincia de Valladolid, a pesar de reconocer que la conversación fue “dura”, aunque no para que nadie se sintiera amenazado físicamente. También apuntó que comentó a Collantes que si continuaban los mensajes de twitter a través de cuentas anónimas se vería obligado a contar “cosas que ocurrían” en torno a su partido político. Igea declaró este lunes ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Valladolid, que acogió la vista oral por un delito leve de amenazas presuntamente cometido por el actual vicepresidente del Gobierno regional.

 

Durante el juicio, Igea mantuvo, según declaraciones recogidas por la agencia Ical, que “las amenazas son falsas” y que le transmitió al denunciante que “dejara a su familia de una puta vez”. Los hechos que se juzgan se remontan al pasado 8 de marzo, en la campaña de primarias de Ciudadanos, en las que se acabaron detectando irregularidades que provocaron el vuelco del resultado inicial y concluyeron con el propio Igea como candidato naranja a la Presidencia de la Junta.

También reconoció que ese día estaba “muy enfadado y preocupado” porque los mensajes que había leído en twitter, al ser comentarios “desagradables” al mencionar a su cuñado. “Mi familia no tenía que pagar por mi trabajo en política y por eso le dije a Borja Collantes que no iba a tolerar que esto sucediese, de ninguna manera pero también le comenté que no hiciera trampas para confundir a los militantes porque defendía una votación limpia”, aseguró.

Al parecer, se produjo una discusión subida de tono entre el ahora vicepresidente de la Junta y Borja Collantes, colaborador del área de comunicación de la candidatura de Clemente. Según la denuncia, el enfrentamiento tuvo lugar en la Plaza de la Rinconada, detrás del Ayuntamiento de Valladolid y en presencia de otro miembro del Ciudadanos (Mario Pulido) que, en principio, ha sido llamado a declarar como testigo por parte del denunciante.

Collantes, quien al inicio de la vista oral se ratificó en la denuncia, recordó los hechos ocurridos cuando el señor Igea se le acercó “muy nervioso y alterado” cuando charlaba con Pulido, alrededor del mediodía. “Me puso su dedo índice entre mis cejas y dijo que la próxima vez que hablara de mi familia, me reventaba la cabeza y lo volvió a repetir”, expuso. Hasta el punto, que reconoció que hubo “un minuto” en que temió que Igea cumpliera sus amenazas y temiera por su integridad física. Eso sí, luego apuntó que el ahora vicepresidente de la Junta se tranquilizó y hubo una conversación cordial, aunque antes de irse volvió a repetir la amenaza.

Según su testimonio, le dijo que él no había sido y que le parecía “muy feo” meter a gente allegada en el proceso de primarias de Cs. Pese a ello, dijo que Francisco Igea lo había repetido otra vez y se lo espetó otra vez, antes de despedirse. El denunciante también señaló que puso a disposición del partido su teléfono móvil, su ordenador portátil y la CPU de su oficina para que comprobaran que no tenía nada que ver con las cuentas anónimas de twitter que habían publicado mensajes en contra del entonces candidato a las primarias.

Preguntado por su interés en denunciar a Francisco Igeal, Borja Collantes aseguró que, como persona, no va a permitir que nadie le amenace, por lo que negó que estuviera relacionada con una cuestión política. El responsable de las redes sociales de Cs en la provincia de Valladolid significó que, durante el proceso de primarias, se limitó a ir con el candidato “oficial” del partido que era Silvia Clemente.

El testigo Mario Pulido, que ya no trabaja para Cs tras haber sido el encargado de llevar las redes sociales en el Ayuntamiento de Valladolid, aseguró que ese día Igea se acercó a ellos, tras cruzar la calzada, y sin mediar palabra señaló la cara de Borja Collantes y dijo que si volvía a meterse con su familia, “le reventaba la cabeza”. A continuación, según su declaración, Borja le juró por su hija que él no era el responsable de los mensajes en las cuentas anónimas como ‘rising bolton’ y ‘palmero valladolid’. Posteriormente, apuntó que Franciscp Igea repitió que si había más mensajes sobre su familia le amenazó en los mismos términos. También, reconoció que tenía documentación sobre Ciudadanos y que podía reventar el partido.

La abogada defensora de Collantes reclamó a la jueza la condena a Francisco Igea por un delito leve, con una petición de multa de tres meses, a razón de 20 euros al días, además de pagar las costas judiciales. En su última exposición,  declaró que Igea reconoció durante la vista oral que se dirigió muy enfadado hacia el denunciante y que las amenazas no se enmarcan en una discusión política sino que fueron de tipo personal. También mostró su sorpresa con que, en un primer momento, dijera que no recordaba las amenazas pero precisó que de no haberlas hecho, lo habría negado “tajantemente”. A su juicio, la testifical es “plenamente creíble”, tal y como apuntó el testigo, porque Igea se acercó a ambos sin mediar palabra y profirió en tres ocasiones que si volvían a hablar de su familia, le reventaría la cabeza.

Además, recordó que si su representado hubiera querido perjudicar al entonces candidato a las primarias de Cs para la Presidencia de la Junta habría comunicado al partido y enviado a los medios de comunicación la denuncia presentada en la Comisaría de la Policía Nacional, en el barrio de Parquesol. Y es que la defensa de Igea trató en todo momento hacer ver que Collantes estaba a favor de la otra candidata a las primarias de Cs y, por lo tanto, contra su defendido.

«Pruebas impertinentes»

La jueza de Instrucción número 5 rechazó los documentos que iba a presentar Carlos Castro, el abogado del denunciado, al considerarlos “pruebas impertinentes” al no tener ninguna relación con lo que se juzgaba. “Lo único que se juzga es que ese día -8 de marzo- una señor amenazó a otro. Únicamente, me valen los testimonios que se puedan aportar a este al ser amenazas verbales”, manifestó. Pese a que el abogado consideraba necesario “poner de relieve” el contexto en que se produjeron los hechos, la jueza añadió que esos hechos no justifican que se hayan proferido amenazas. Tampoco fueron aceptados los testimonios de dos testigos que aportaba la defensa, por la misma razón.

Castro reclamó una sentencia absolutoria al señalar que no había pruebas suficientes para “enervar” la presunción de inocencia y aludió una “incredulidad subjetiva”. Además, consideró que la conducta de Igea, pese a ser desagradable y poco educada, no merece un reproche penal al enmarcarse en un proceso de primarias que no fue modélico. También, apuntó que el lugar público y concurrido no era el más adecuado para proferir el tipo de amenazas que se denuncia, sin olvidar que el testigo no intervino para mediar o separar a Igea y Collantes. “Solo hubo una discusión política acalorada por una pasión política que estaba álgida por las primarias del partido. Nadie se tomó en serio esta supuesta amenaza porque fue una conversación agria”.

Ni «reproche» penal

Por lo tanto, apuntó que no había «reproche» penal ni conducta delictiva. Y lo justificó al afirmar la “incoherencia” de la parte contraria porque hablan que hubo amenazas de “partir la cabeza” a alguien pero no califican los hechos como un delito grave sino leve.

Igea acudió a los juzgados acompañado de buena parte del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en las Cortes como su portavoz Ana Carlota Amigo; la consejera de Sanidad, Verónica Casado; el viceconsejero de Empleo y Diálogo Social, David Martín; el viceconsejero de Transparencia y Calidad de los Servicios, Fernando Navarro, y el gerente de Sacyl, Manuel Mitadiel, entre otros. El vicepresidente de la Junta y consejero de Transparencia llegó de la mano de su mujer.



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