Jesús Málaga

El barrio de posguerra

El problema más grave del barrio Vidal era el agua. Hasta que no comenzó el trasvase de depósito de la Chinchibarra hasta el depósito de los Cañones los vecinos no consiguieron que saliera agua de los grifos las 24 horas del día. A las 8 de la mañana comenzaban las restricciones.

El barrio fue modelo de promoción pública de viviendas, pero tenía sus calles deshechas, con carencia de asfalto o con alguna señal de haberlo tenido hacía años. Algunos viales habían resistido el paso del tiempo, pero se manchaban con el barro de los que estaban peor. El barrio permanecía en todo momento sucio y embarrado.

También estaba mal iluminado, todo menos la plaza de Emigdio de la Riva que quedó bien urbanizada años antes de nuestra llegada al Ayuntamiento.

El Ayuntamiento democrático solucionó sus problemas de agua y urbanizó todas las calles del barrio. Su asociación de vecinos estaba presidida, en aquellos difíciles años, por Modesto Sánchez.

Vidal contaba con dos colegios públicos, Victoriano Lucas y Beatriz Galindo. Se construyeron sin patios de recreo. Los niños salían en los descansos a un patio minúsculo en el que no se removían.

La asociación de vecinos propuso un terreno para la instalación de un nuevo colegio. El barrio mantenía dos equipos de fútbol que entrenaban fuera del barrio, en el campo de la Federación, pagando por las horas de uso. Se utilizaban sus calles como aparcamiento de camiones y autobuses, produciendo molestias y riesgos para los vecinos. Igual que en toda la ciudad, faltaban centros cívicos y zonas verdes.


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