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El Ayuntamiento atribuye el descenso de los reventones a un sistema superfluo al renovar la red

El Sistema de Gestión Activa de Presiones costó un millón y su eficacia es dudosa porque las nuevas tuberías soportan mejor la presión

El Ayuntamiento de Salamanca redujo un 59 por ciento las averías en la red de agua de la ciudad, durante el año 2019, gracias al Sistema de Gestión Activa de Presiones, tal y como afirmó este martes la concejal de Medio Ambiente, Parques y Jardines del Consistorio salmantino, Miryam Rodríguez. Ni corta ni perezosa, la concejala atribuye el descenso a la implantación de ese sistema que costó un millón de euros, y no a la renovación de las tuberías pro otras más modernas y con más resistencia a la presión del agua, que es lo que realmente garantiza la reducción de los reventones.

 

El objetivo de la concejala en su visita a unas obras en el Alto del Rollo no era hablar de las virtudes de las nuevas tuberías que se están instalando, sino de un sistema muy caro cuya utilidad queda en entredicho al instalar una red de tuberías más adecuadas a los tiempos que corren.

En concreto, en 2019 hubo 79 roturas de tuberías en Salamanca, diez menos que el año anterior y menos de la mitad que las 194 del año 2017, anualidad previa a la puesta en marcha del Sistema de Gestión Activa de Presiones, que regula la presión en la red cuando hay menor demanda de agua y optimiza esta presión según demanda, informó el Ayuntamiento de Salamanca.

El descenso es incluso mayor durante lo que va de año 2020, pues entre enero y febrero hubo 3 averías, frente a las 30 del año 2017, lo que supone un 90 por ciento menos. De esta forma, se supera el récord mínimo del año pasado, cuando hubo 18 averías durante los dos primeros meses del año.

Además, el GAP de Salamanca aumenta en dieciséis años la vida útil de las tuberías y disminuye las pérdidas de agua en un 3 por ciento, además de evitar que la planta potabilizadora de Salamanca deba producir agua, lo que contribuye al ahorro medio anual de medio millón de metros cúbicos, equivalente al consumo medio anual de una población de 15.000 habitantes.

El GAP se controla precisamente desde la planta potabilizadora, donde profesionales de Aqualia coordinan este sistema inteligente al que llegan a diario más de 10.000 datos que permiten tener monitorizada la red de forma permanente para mejorar la calidad del servicio evitando averías, minimizando las perdidas y los sectores afectados en el caso de producirse las mismas.


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