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La cuarentena con dos ‘locos bajitos’

Miles y miles de padres en Salamanca y el resto de España se las ingenian para entretener durante estos días a sus hijos, sobre todo si son pequeños, sin poder traspasar la puerta de casa. ¿Qué podemos hacer?

 

Quince días sin salir de casa dan para mucho… y tanto. Leer, estudiar, ver series, jugar a la play station, pasear por el pasillo (el que pueda), mirar por le ventana y poder tomar el aire, hacer limpieza sobre limpieza (y me llevo una), ordenar cosas de la casa que ni siquiera sabíamos que existían, y así hasta un sinfín de actividades para tratar de que el tedio y el aburrimiento no se adueñen poco a poco de nuestras vidas.

Por: Chema Díez Juan

Pero todo esto tiene un trasfondo muy diferente cuando además de uno solo con su pareja, hay algún ‘inquilino’ más. Sí, claro, me refiero a esos ‘locos bajitos’ que en muchas ocasiones amenizan mucho cada día y que esta vez se convierten en un reto diario para poder satisfacer algunas de sus necesidades de ocio.

Por tanto, padres y madres de Salamanca y España, ¿qué hacer durante este histórico periodo de cuarentena que nos ha tocado vivir? ¿Cómo se lo explicamos? ¿Cómo hacer que lo entiendan? Quizá puedan sorprenderse de lo rápido que asimilan las cosas y de la responsabilidad que pueden llegar a tener, mucho más que los adultos.

Como todos pueden llegar a alcanzar, la percepción del tiempo de los niños es muy diferente a la de lo adultos, también su imaginación, lo que hace que esta situación extraordinaria sea toda una aventura, y más sabiendo que hay una puerta que durante los próximos 15 días no se podrá abrir para ellos y apenas para nosotros.

Los más pequeños de la casa no entienden de horarios: Si su rutina es levantarse a las 8 horas (o antes), lo van a seguir haciendo y así es, por lo que al hecho de tener que pasar mucho tiempo en casa, hay que sumar que encima la actividad se inicia quizá antes de lo previsto. ¿Por qué no aprovechar para dormir hasta pasadas las 10.00 horas? Alguno habrá, seguro, pero a mí no me han tocado dormilones…

Lo más importante es poder mantener la rutina en la medida de lo posible: levantarse, desayunar, lavarse los dientes, vestirse y hacer las tareas que los profesores les han asignado para todo este periodo de cuarentena, con el fin de que no pierdan el ritmo del colegio y sigan con la mente despierta.

Pero claro, todas estas tareas que pueden parecer un mundo quizá llegan su fin sobre las 10.30 horas en el escenario más optimista. Entonces, comienza el dilema sobre qué hacer el resto del día. Y que no sea por mensajes de whatsapp que muchos envían con todo el cariño del mundo, pero que pueden llegar a saturar, con el fin de mantener entretenidos a los pequeños de la casa. Porque no poder salir de casa es duro… especialmente cuando te obligan a ello.

Leer libros infantiles es otra de las opciones que pueden llenar una mañana, pintar en un folio a su libre albedrío o (aquellos que les guste, puedan y se lo permitan), poder jugar al fútbol en un pasillo alargado vacío de cualquier objeto susceptible de poder terminar en el suelo para que puedan desfogarse.

Por cierto, antes de que se me olvide, en cualquier momento (si hay más de un niño o niña), las posibilidades de peleas, lloros o protestas se multiplican por 10 respecto a un día normal, no importa el momento o la situación, surgen porque sí, para hacer más amena la cuarentena.

Juegos de mesa para niños, ver dibujos en la televisión, jugar un rato a la Play Station o la Wii o la Nintendo Switch (o la que sea) o ver aunque sea por unos minutos el iPad o el móvil de los padres (ardiendo por el coronavirus) son otras de las actividades que hay que intentar que sean menores, pero no descartar porque suponen un cierto alivio entre la monotonía que hay que cumplir por el dichoso aislamiento.

Hacer una ‘gymkana’ o ‘yincana’, llámenlo como quieran, es un momento en el que también pueden consumir minutos de ocios para ustedes y sus hijos, con diferentes pruebas y sorpresas por la casa, aprovechando para concienciar a los niños sobre este virus que nos ha asaltado y ha generado una alarma más que real.

También podemos aprovechar estos días para enseñarles a ser futuros cocineros o chefs en un nivel muy básico, aunque menos del que pensamos normalmente porque son capaces de ayudarnos en muchas más acciones de las que pensamos. Así ‘rellenamos’ las jornadas en las que desde nuestras casas tenemos que luchar contra el ‘bicho’, y en contra de lo que pudiera parecer, ellos lo entienden mejor que muchos de nosotros.

“La profe nos ha dicho que no hay cole por el coronavirus, no podemos salir de casa para no contagiar a nadie y que nadie nos contagie”, dicho y hecho para ellos. “Es un bichito que está dentro de la gente y tenemos que tener mucho cuidado. No podemos salir al parque, ni a jugar a la calle porque es peligroso”; quizá alguna debería aprender de lo que dicen los niños. Bendita inocencia… Como en la vida, habrá de todo y momentos mejores y peores. ¿Duro, complicado? No, solo diferente. Duro es ver cómo hay gente que muere por culpa de una pandemia que no hemos podido controlar a tiempo en el año 2020.

Y, cómo no, otra gran parte del tiempo del día en que permanecen despiertos, lo pasan (o lo querrían pasar) comiendo. Si nos pasa a los mayores, mucho más a ellos, que ven cómo cuando el tiempo pasa despacio en el mismo sitio, parece que la comida se convierte en un consuelo muy digno y especial. Desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena y, algunos días, se escapa alguna que otra ‘mini comida’.

A todo esto, también hay que añadir todo eso que nos llega a través de los diferentes grupos de whatsapp, tan necesarios en muchos momentos como prescindibles en otros tantos. Desde cuentos e historias para poder explicar a los niños qué es el coronavirus, hasta páginas que ofrecen cuentos infantiles o el Educlan que ha lanzado RTVE, una herramienta educativa para las familias durante el cierre de los centros educativos. Pero, de esto, vamos todos sobrados…

Y, también, apelar a la imaginación, que es muy importante y a la conciencia social para poder superar una situación crítica en nuestro país. Que todos los males sean pasar dos semanas en casa; lo que hay fuera sí que es peligroso y complicado. Y así lo ven los más pequeños, también.


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