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Autónomos en tiempos de coronavirus: ¿Sobrevivir o adaptarse?

Tres autónomos de diferentes sectores explican a La Crónica cómo es su día a día tras el confinamiento por el coronavirus. ¿Cómo ha cambiado su rutina?

 

Que tiene autonomía; que trabaja por cuenta propia”. Así, a simple vista, la definición que la RAE ofrece sobre la palabra ‘autónomo/a’ no recoge, ni mucho menos, la profundidad de un vocablo español que va mucho más allá de eso, y que supone el sustento básico de la economía de muchos países, en concreto el de España. Mucho más en una situación tan delicada como la que ha provocado la crisis mundial del Covid-19, que ha pillado con el ‘pie cambiado’ a la economía, la sanidad y la sociedad de cualquier rincón del planeta.

Por: Chema Díez Juan

Sin duda, uno de los sectores más afectados por el efecto agresivo del coronavirus es el de los autónomos, parte fundamental del tejido empresarial de España, Castilla y León y Salamanca, provincia que cuenta con más de 25.000 ‘valientes’ que intentan que su negocio sobreviva en tiempos del ‘Covid-19’, una época puntual, pero muy dañina que está teniendo un efecto devastador sobre los seres humanos y la economía.

Pero:

  • ¿cómo vive un autónomo/a su día a día con su negocio con la puerta cerrada?
  • ¿O trabajando desde su propia casa con una actividad mucho menor a la habitual, con menos ingresos y clientes?

Bastan tres testimonios en primera persona para poder conocer una realidad que nadie pensaba tener que padecer, mucho menos en el año 2020, con innumerables víctimas humanas e historias desagradables por el camino, al margen de una maltrecha economía…

José Francisco Martín, peluquero: “Espero que esta situación cambie para todos y por el bien de todos”

José Francisco Martín, peluquero.

Más de dos décadas al frente de un negocio dan para mucho; incluso para haber visto innumerables situaciones sociales, económicas, políticas… pero siempre con la vista puesta en tirar hacia adelante, con el futuro como única mira. Hasta que llegó el ‘maldito’ Covid-19.

La peluquería de José Francisco Martín Martín, ubicada en el número 116 de la avenida de Portugal de la capital salmantina es un claro ejemplo de persistencia en el tiempo, desde que el 1 de septiembre de 1998 iniciara su actividad.

¿Cómo le afecta esta situación excepcional?
“Muy mal, porque los gastos son los mismos de siempre. Ya me han cobrado la cuota de autónomos y después vendrá la luz, el agua, el teléfono… y dentro de unos días los impuestos del trimestre. (Exclama con resignación, ante un momento que no sabe cómo afectará a su futuro).

“No lo sé; no sabemos qué pasará, algo que veremos cuando volvamos a trabajar de nuevo. De hecho, yo en la peluquería no cojo cita y estoy pensando en hacerlo para ir empezando poco a poco porque me imagino que pondrán unas medidas para que no vaya todo el mundo a la vez a cualquier negocio y dosificar la afluencia de clientes”, como iniciativa que tiene sentido cuando todo esto pase.

La peluquería de José Francisco Martín está ubicada en la avenida de Portugal 116.

Sobre la actuación del Gobierno y las medidas de apoyo a los autónomos, lo tiene claro. “Creo que siempre somos los últimos en todo. ¿Moratoria? ¿Para qué? Para tener que pagarlo después sin saber si vamos a facturar o no…”, argumenta.

José Francisco Martín cree que la mayoría de los sectores y empresas se van a ver afectadas, “en mayor o menor medida” por esta crisis, con la esperanza de que este delicado momento cambie para bien el modelo actual de Pymes. “Espero que cambie para todos y por el bien de todos; pero yo, como otros muchos, no me considero ni pequeña ni mediana empresa. Me considero uno porque trabajo yo solo y si me voy de vacaciones o enfermo, no cobro”.

En el plano sanitario y personal, la situación la vive como cualquiera, días mejores y peores, y con el deseo de que esto termine cuanto antes. “Las medidas había que haberlas tomado antes. Yo, de hecho, cerré el viernes 13 por la tarde porque ya veía la cosa muy mal, pero todavía veo mucha gente por la calle, especialmente por las mañanas”.

“Además de un poco aburrido, ahora disfruto más de la familia, limpiar la casa, hacer la comida y también un poco de entretenimiento; es lo que toca”, confiesa con resignación.

Jorge Lozano, cocinero: “Va a haber un cambio que debemos afrontar desde el optimismo, con nuevas ideas”

Jorge Lozano, cocinero.

El sector de la hostelería, en concreto de la restauración y la gastronomía, también está siendo uno de los más castigados en la inesperada crisis del Covid-19. Vinculado a la actividad en la calle, al turismo y al ocio, los bares y restaurantes que antes bullían en su interior y en las terrazas, ahora se han instalado en el mayor de los vacíos, con el silencio como único compañero de viaje.

Y eso lo conoce de primera mano Jorge Lozano, cocinero y propietario del Tapas 2.0 (calle Felipe Espino, 10) y del Tapas 3.0 (calle Sánchez Barbero, 9), quien ha tenido que cerrar la puerta y apagar los fogones de manera temporal hasta que todo pase. ¿Cuándo será…?

“Esta situación provoca gran incertidumbre porque no sabemos cuándo podremos volver a nuestra actividad y en qué condiciones lo haremos. Existe cierto miedo al futuro porque la economía y el turismo se han parado de este manera y el sector puede quedar tocado después de esto”, explica, al tiempo que reconoce que pueden “ser optimistas o pesimistas, pero lo que está claro es que hay que saber adaptarse a los tiempos y hacer cosas nuevas, tener ideas”.

No en vano, Lozano considera que esta situación marcará el futuro del sector. “Creo que va a haber un cambio y esto es un punto de inflexión para todos en comportamiento, actitud y muchas más cosas, porque el parón por el problema sanitario ha generado mucho miedo y es comprensible, visto lo visto. Y en el tema económico, con todo parado, repercute en nuestro bolsillo directamente”.

Pero, entre tantas malas noticias, siempre hay un lugar para la esperanza, con el ser humano como protagonista. “Mira, el otro día me llamó uno de mis caseros y me dijo que al tener el local cerrado, no nos iba a cobrar el alquiler mientras esta situación se prolongue, y es un gesto de agradecer, la verdad. Sabemos que hay que recortar gastos y adaptarse a ver cómo viene todo, pero creo que va a haber un cambio que debemos afrontar desde el optimismo”, asegura.

“Desde el estado de alarma, la gente tiene miedo y hay incertidumbre por no saber qué va a pasar. Nosotros hemos un hecho un ERTE para los 18 trabajadores, pero no hemos despedido a nadie. En todo este tiempo se ha penalizado mucho a los trabajadores, con unos datos del paro muy elevados porque se han perdido puestos, aunque los del ERTE no están ahí incluidos porque no se trata de despidos”.

Ante esta situación, ¿cree suficientes las medidas del Gobierno con los autónomos?
Veo insuficientes las medidas porque a los autónomos en España se nos tiende a ver como explotadores en muchos casos… y no es así, ni mucho menos. Las empresas generan riqueza y empleo y si no las ayudas, no hay trabajo. Ahora estoy en varios grupos de ‘Whatsapp’ de hosteleros de Salamanca y España, y todos pensamos lo mismo. Las medidas son buenas, pero mejorables y pueden aportar mucho más para nosotros.

El sector de la hostelería agrupa a casi dos millones de trabajadores en el conjunto del país “y si le sumamos al hotelero, llegamos casi a los 3,5 millones. Es mucha gente y con gran importancia para la economía de España”, explica Jorge Lozano. “De hecho hay una iniciativa llamada ‘1.7’, para que este sector no se vea tan afectado por la crisis del coronavirus”.

Pero, el propietario del Tapas 2.0 y Tapas 3.0 tiene claro que el sector se terminará adaptando a lo que venga después. “El otro día vi un estudio que preveía la recuperación del sector, cómo estábamos en 2019, para los meses de diciembre o enero, una temporada que también es alta en Salamanca. No sé si tendremos el verano perdido o no, o esto se podrá arreglar un poco antes… pero tenemos que tener nuevas ideas y propuestas, saber adaptarnos”.

Sobre la reacción de España ante el Covid-19, Lozano cree que se podría haber mirado más a Italia. “Seguí con más intensidad esta crisis cuando entró en Italia y en España iba a pasar lo mismo. Es cierto que a toro pasado todo es mucho más fácil, pero se podía haber agilizado todo mucho más. El ejemplo de Italia estaba muy cerca para haberlo previsto”.

Por último, y como hay veces que no hay mal que por bien no venga, Lozano puede ahora disfrutar al máximo de su familia. “A nivel personal, los hosteleros siempre nos quejamos del poco tiempo que pasamos con la familia y nuestro hijos. Los míos tienen dos años y medio y ahora disfruto mucho de mi tiempo con ellos haciendo cosas que antes no podía. Por suerte, nadie de mi entorno está sufriendo por el coronavirus, pero muestro mi solidaridad con todos aquellos que sí lo han hecho o han perdido seres queridos. Ojalá acabe pronto esta tragedia”.

Rebeca Canseco, diseñadora gráfica: “Espero que después de esto, sepamos valorar el sistema de salud que tenemos”

Rebeca Canseco, diseñadora gráfica.

Dentro de la situación actual, y pese a no poder acudir a su oficina cada día, Rebeca Canseco puede considerarse con el cierto privilegio de poder desempeñar parte de su labor diaria en casa, teletrabajando, ya que su negocio ‘online’ le permite poder seguir atendiendo a algunos de sus clientes.

Periodista de carrera y diseñadora gráfica por elección, Rebeca tiene un pasado salmantino pese a tener su negocio (Jotapegé) en Ponferrada, ya que la carrera y gran parte de su juventud respiraron aire salmantino por los cuatro costados.

Su negocio se basa en dar soluciones de comunicación y diseño a empresas y particulares, además de realizar tarjetas de visita, cuadros personalizados, revistas, folletos, logotipos, regalos de empresa… junto a otros servicios relacionados con este sector.

“Aunque ahora mi volumen de trabajo haya bajado, también aprovecho para poder más al día mi página web, hacer cursos para formación… y demás. Lo tomo como una inversión de cara al futuro, cuando pase todo esto, porque en mi trabajo todo evoluciona muy rápido. Soy optimista por naturaleza y más en estos tiempos; creo que hay que tener ideas y seguir creando para crecer”.

¿Cómo afronta ahora, desde su confinamiento, la delicada situación del país por el coronavirus?
La economía no creo que vaya a cambiar mucho; eso sí, vamos a darnos una ‘leche’ importante, pero el sistema seguirá igual, sin cambios de ningún tipo. Creo que no habrá más inversión en educación y sanidad, sin mayores novedades, aunque ahora haya muchas elucubraciones.

“Me parece bien que el Gobierno apoye a los trabajadores y los autónomos. Puede ser que las ayudas resulten escasas en algún momento, pero son positivas para paliar la bajada de la facturación. Yo, en mi caso, intentaré facturar al menos un 25% de lo que hacía para no tener que contar con esas ayudas. Es cierto que en mi sector tengo más suerte que otros porque yo puedo aguantar más tiempo al poder teletrabajar y poder cumplir con muchos compromisos, aunque no sea como antes. Entiendo que en la hostelería, por ejemplo, la situación sea mucho peor por tener su negocio cerrado”.

La economía es el tema que preocupa más a largo plazo, aunque los muertos y los contagios son el principal caballo de batalla en el corto. “No creo que esto antes del verano se arregle, la verdad. El turismo no se recupera aunque termine el confinamiento, porque las medidas irán poco a poco siendo menos restrictivas. Creo que debe ser así para evitar que el virus se propague aún más”.

Desde la distancia y el interés por este tema, Canseco sí echa en falta, y espera que se arregle, más ayuda por parte de Europa. “Quizá sea un poco ilusa, pero creo que Europa entrará en razón y ayudará a solucionar este problema, porque es algo a nivel mundial que, por desgracia, va a afectar a todos. Lo que ha hecho Europa me parece impresentable y de seguir así será su fin. Pero confío en la opción de endeudarse para poder salir más rápido del agujero y no que pase lo mismo que en 2008. Podremos recuperarnos si nos dejan endeudarnos. Si Europa nos pone la pierna encima, mal vamos”.

En cuanto al tema prioritario ahora mismo, el sanitario, “de momento lo llevo bien porque nadie en mi entorno se ha contagiado, salvo una prima que tengo en Madrid, que lo está llevando bastante bien. Aunque está claro que hay mucha gente que ha muerto, muchas familias afectadas y es una desgracia. Esperemos que sepamos valorar que el sistema de salud europeo es el mejor, que no se nos olvide. Entiendo que la gente tenga miedo por todo lo que pasa, por estar en casa… pero podemos sentirnos privilegiados porque hay gente mucho peor. ¿Qué son uno, dos o tres meses en la vida de una persona?”, argumenta con optimismo.

¿Cómo es su día a día? “El horario lo mantengo, intento tener las mismas rutinas. Mi trabajo al ser con el ordenador, varía muy poco al habitual. Solo que las cosas que antes tenía que hacer con las máquinas para la impresión de camisetas y otras tareas, sí que las dejo para más adelante. Lo que puedo externalizar lo hago y el resto, todo ‘on line’. Me levanto a la misma hora, termino de trabajar a la misma hora… intento que mi día a día cambie lo menos posible. Además, los primeros días antes del confinamiento sí fui a mi oficina a trabajar a puerta cerrada y por eso no lo he llevado tan mal”, explica.

Por último, reconoce entre risas y realidad que su empresa, creada en 2007, ha vivido “casi siempre en periodo de crisis. Salvo los dos últimos años, siempre he notado dificultades, no es nuevo para mí…”. Y es que ser camaleónica en tiempos complicados es también una gran virtud.


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2 comentarios

  1. Gran artículo, gracias. visión muy completa del momento que estamos viviendo los autónomos, y de lo que nos va a tocar vivir.

  2. Tiene razón el peluquero cuando dice que nosotros los que somos solo uno en el negocio estamos vendidos y ni vacaciones ni caer malo ni nada.
    Muy bueno el articulo
    Gracias por acordarse de nosotros

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