Castilla y León

Castilla y Léon precisa más de 500.000 test rápidos

Para la "desescalada" del confinamiento

La consejera de Sanidad, Verónica Casado, estimó este lunes “con toda seguridad” la necesidad de más de 500.000 test rápidos en Castilla y León para una “cobertura importante” de la población en la llamada «desescalada» del confinamiento, y cuestionó la medida del Gobierno de un aislamiento fuera de su domicilio para personas asintomáticas con positivo de coronavirus.

 

Después de que esta madrugada se hayan recibido en Valladolid por parte del Gobierno, para su reparto en las nueve provincias de Castilla y León, 62.780 test rápidos -anticuerpos de sangre capilar a través de un pinchazo-, Casado valoró, en su rueda de prensa diaria y telemática, este lunes junto a la consejera de Familia, Isabel Blanco, para evaluar la evolución del Covid-19, que esa cantidad es “insuficiente” y se van a necesitar muchos más.

Personal sanitario en cuarentena o aislado para ver su inmunidad y si se pueden incorporar a su puesto, mayores y trabajadores en residencias y empleados de los servicios esenciales serán los primeros a los que se realizarán los test rápidos ya recibidos del Ministerio de Sanidad, según explicó la titular del ramo, que calculó para ese grupo más de 100.000 pruebas.

El 25 por ciento de esas unidades irá a hospitales y el 75 por ciento a personal de la Atención Primaria y centros sociosanitarios, detalló Casado, que añadió que también se realizará este tipo de prueba a empleados de los servicios esenciales, como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los que trabajan en sectores como la agroalimentación, antes de una extensión a la población.

Infraestructuras

En relación al plan de infraestructuras pedido ayer por Pedro Sánchez a las comunidades para albergar a pacientes asintomáticos con positivo en la prueba, cuestionó la oportunidad y “pertinencia” de la medida y se preguntó si será mejor estén en sus casas en aislamiento o vayan “recursos intermedios” como polideportivos, hoteles o albergues.

Al respecto, incidió en la decisión personal y pacientes sanos que igual no quieren estar recluidos en esos lugares y prefieren pasar el aislamiento en su casa, si bien manifestó que es algo que se tendrá que aclarar esta tarde en el Consejo Interterritorial de Sanidad donde ella va a plantear esas dudas.

Por ello, señaló que cuando se aclare como se quiere hacer será el momento de presentar un plan de infraestructuras intermedio, ya que consideró “complicado que personas sanas se quieran recluir” en esos lugares.

Lo que si compartió la consejera es que el reparto de los test se realice, en este caso, en función de la población para ver la situación epidemiológica ante la siguiente fase de desescalada del confinamiento, donde también indicó que se deberá acordar si se hace por territorios con menos afectación, tanto en comunidades autónomas o inclusos dentro de éstas por provincias.

Respecto de otra medida que analiza el Gobierno para la nueva fase tras el estado de alarma y la vuelta paulatina a la normalidad como el uso generalizado de mascarillas, Casado reiteró su posición, tanto de la OMS como del Ministerio, de que solo fueran para afectados no para quienes están sanos.

Tras recordar los problemas para conseguir este material por la importante demanda en el mercado mundial por la expansión de la pandemia, manifestó que, en caso de acordarse el uso generalizado para la población, el Ministerio tendrá que decir si hay suficientes y abastecer donde se pueden adquirir, como en las farmacias.

Por otro lado, la consejera insistió en la necesidad del confinamiento de la población y advirtió de que hay “demasiada gente en la calle”. Casado subrayó de que, con más contagios, más ingresos, más personas en UCIs y, posiblemente, más fallecimientos. “Quédense en casa”, reclamó.


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