Provincia

Las fiestas más virtuales de Aldearrodrigo

Los vecinos de la localidad disfrutan sus fiestas patronales de una manera particular, recordando vivencias de tiempos pasados y con un regalo muy especial…

 

No es lo mismo ser que estar, no es lo mismo estar que quedarse, ¡qué va! Tampoco quedarse es igual que parar… No es lo mismo, será que ni somos, ni estamos ni nos pensamos quedar. Pero es distinto conformarse o pelear, no es lo mismo, es distinto…”.

 

Ya lo dijo Alejandro Sanz sí, es distinto; y mucho. Este 2020, los pueblos de la provincia de Salamanca, tan arraigados a sus fiestas patronales como tradición para recordar lo que fueron y lo que son, no podrán verse, bailar, tomar el ‘vermú’ en el bar o un ‘cubata’, una cerveza… tampoco podrán disfrutar de las míticas orquestas que cada año amenizan las veladas nocturnas a sus habitantes. Ni podrán sacar a su patrón para recorrer las calles del pueblo, que durante esos días siempre han gozado de una vida mayor.

Tampoco habrá momento para la bendición de campos, mediante la que los agricultores también piden que el año traiga suerte en el campo, que es el origen de todo lo que hoy conocemos, más todavía en tiempos del maldito ‘bicho’, que ha decidido cambiar nuestra vida. Y, Aldearrodrigo es un claro ejemplo de todo lo mencionado con anterioridad; este pequeño municipio ubicado a poco más de 20 kilómetros de la capital, se llena siempre de vida, voces y sonrisas durante sus fiestas de su patrón, San Miguel Arcángel. Pero no será así en este 2020, ni mucho menos.

Aunque lejos de renunciar a vivir y celebrar sus fiestas y lamentarse por ello, los vecinos de la localidad han decidido hacerlo de otra manera, en una mezcla de tradición y modernidad gracias a las redes sociales y al compromiso de todos, para hacer más llevadera esta situación.

Por ello, la ‘community manager’ de este municipio, Alicia del Arco, ha decidido (con la colaboración de los vecinos), recabar fotos, momentos e instantáneas en la memoria de muchos, para recordar cómo se vivían estas fiestas hace tiempo, mostrando todo ello a través de las redes sociales Facebook e Instagram.

El típico y siempre añorado repique de campanas, imágenes de hace décadas, cuando incluso las calles estaban sin asfaltar o momentos mágicos con la colocación del tradicional ‘mayo’ por parte de los quintos, con la ayuda del resto, en una tradición que va más allá y significa la unión del pueblo.

Además, para hacer más llevadero este confinamiento, aunque ahora salir a oler el aire del campo está permitido en este municipio, el Ayuntamiento ha regalado a los vecinos una botella de vino, un típico bollo de San Miguel y una empanada que se han encargado de repartir las propietarias del Bar La Ribera, quien también sufre las consecuencias de este virus con su negocio cerrado.

Pero, mientras haya imaginación, ganas de recordar y plataformas donde todos puedan disfrutar de momentos así, la tradición no morirá nunca. Habrá tiempo de juntarse, reír, bailar o ‘echar’ una cerveza con todos los amigos y vecinos; habrá tiempo de recuperar lo perdido y de aprender que estos pequeños detalles son los que, al fin y al cabo, también nos hacen felices. Que no se olvide para el futuro.

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