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La clave en un laboratorio “es tener a gente trabajadora y con ganas de aprender”

Judith López pertenece al equipo de investigadores del CIC de Salamanca, encargados de estudiar las modificaciones del ARN, y hace tan solo unas semanas recibió el Premio ‘Profesor Garmendia’ de la Usal por su trabajo de Máster

 

Ser científico no es tan fácil como parece cuando eres pequeño”, pero sí que es “un sueño hecho realidad” cuando se consigue. Ese es el caso de la investigadora Judith López, que con tan solo 24 años, ya cuenta con un expediente académico excelente, varias publicaciones, galardones y “muchas ganas de investigar”, porque como decía Pasteur, “si no conozco una cosa, la investigaré”. Hace tan solo unas semanas se alzó con el Premio Alumni-Universidad de Salamanca a la Investigación ‘Profesor Garmendia’, en la categoría de Máster. Unos reconocimientos que cada año buscan promover la excelencia e incentivar la investigación entre los jóvenes y que, sin duda, constituyen un impulso para continuar en este camino.

Por: Beatriz Jiménez / ICAL

Judith nació en la localidad de Güímar, en Tenerife y estudió Biología en la Universidad de La Laguna. En declaraciones a Ical cuenta que ya en el colegio sintió su pasión por la ciencia y la biología, porque “era mi asignatura preferida” y asiente que cuando comenzó a aprender más sobre genética, “fue el detonante”. Durante el Bachillerato, esa pasión se confirmaba cada día más y por eso decidió embarcarse en la carrera de Biología. Relata que en el momento de adentrarse en la genética molecular “sentí que eso era lo mío”. Por eso, se decidió a investigar sobre este campo y el Trabajo de Fin de Grado lo realizó sobre cultivos en 3D, cuyo resultado “fue muy bueno”.

ICAL. Sandra Blanco (D), profesora titular e investigadora del CIC y Judith López, investigadora de posgrado en el CIC .

Ante su interés por seguir en este terreno, como en Tenerife “la cosa estaba complicada y con menos opciones”, decidió probar suerte en el Máster que ofrece el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) en Salamanca, que según cuenta “es de los pocos que existen y además con nueve meses de prácticas en el laboratorio”. Esta joven tinerfeña se afincó en Salamanca “a la aventura y sin conocer a nadie” pero persiguiendo su sueño. “Mereció la pena”.

Modificaciones del ARN

Ya en el CIC, la profesora Sandra Blanco le ofreció trabajar en su laboratorio en “un campo muy nuevo” como es la epitranscriptómica. Tal y como indica, se trata de “un terreno tan interesante, en el que había muy poco investigado y mucho por descubrir”, así que no lo dudó ni un momento. En el laboratorio, su trabajo junto al resto del equipo, se basa en el estudio de las modificaciones químicas del RNA, “con una mutilación de RNA ribosómico en cáncer de próstata”, y explica que “se trata de ver cómo afecta esta modificación en el estado metastásico de este tipo de cáncer”.

La investigadora Sandra Blanco, dice que es como imaginar que “el interior de una célula se asemeja a la maquinaria de un reloj suizo con varios engranajes”. “Hasta el momento se conoce el funcionamiento de un par de ellos, pero para saber bien cómo funciona el reloj entero, hay que conocer cómo funcionan todos los engranajes”. Y esto es lo que sucede en la epitranscriptómica, que “estudia uno de esos engranajes”, apunta.

ICAL. Sandra Blanco, profesora titular e investigadora del CIC y Judith López, investigadora de posgrado en el CIC.

En concreto, en el laboratorio del CIC salmantino, este equipo estudia para qué sirven esas moléculas y Blanco señala que están empezando “a descubrir qué ocurre cuando se modifica, y en el caso de que no se modifique bien, a qué tipo de enfermedades corresponde y cómo se pueden evitar o ayudar a curarlas”.

Ese fue el tema elegido para el trabajo de Fin de Máster de Judith López, con el que recibió la máxima calificación de su promoción, también le sirvió para obtener el Premio Extraordinario de Máster y el ‘Profesor Garmendia’ en esa categoría. Por ahora, dice que continuará con su doctorado en la misma línea y ha pensado emplear el dinero del premio ‘Garmendia’ en realizar una estancia en Bruselas, en la que lleva pensando ya mucho tiempo “para aprender más sobre los RNA ribosómicos y su estructura”.

Escasa financiación en España

Desde la experiencia de Sandra Blanco, como investigadora en el Reino Unido hace unos años, manifiesta que “allí se consigue el dinero para investigación de manera más sencilla, sin embargo en España siempre estamos por detrás”. Quizá en cierta manera, reclama que “los investigadores divulguen más su trabajo y den a conocer a la sociedad en qué condiciones se hace ciencia”. Además, “la sociedad también tendría que demandar que haya más tecnología y desarrollo”. A su juicio, el Gobierno de España “debería responder si la sociedad así lo pide”. En ese sentido, Blanco denuncia que “en España escasea la financiación para la ciencia y los programas se quedan cortos”. 

En el extranjero, cuando se consigue un proyecto y un buen grupo de investigación para trabajar, “suelen dar un millón de libras para cinco años”, por lo que “se dispone de suficiente dinero para pagar los reactivos, para contratar y tiempo para llevarlo a cabo”. También explica que en ciencia el fruto del trabajo “no es inmediato, es cosa de años”, y añade que los plazos y las cantidades “son distintos aquí”. En ese sentido, esta investigadora del CIC dice que lleva cerca de tres años para poder comenzar su proyecto con un equipo competente como el que tiene ahora y del que dice “sentirse muy orgullosa”.

Relevo generacional

La labor de un científico “no solo es investigar, sino formar también a futuros científicos para llevar a cabo un proyecto de investigación”.  “En España se sacan adelante muchos programas de investigación” y por su parte sostiene que “se deberían impulsar para dar más salidas”.

La línea de investigación de su laboratorio se centra en ese campo tan “novedoso”, como es la ‘epitranscriptómica’. Sandra Blanco lleva varios años buscando su grupo de trabajo tanto en España como en el extranjero. Ya en la Universidad de Cambridge comenzó esta línea de investigación que tanto le apasiona y aunque reconoce que fue difícil sacar adelante los proyectos porque “nadie trabajaba en los laboratorios con ello”, ella consiguió finalmente traer esta línea de investigación a Salamanca.

ICAL. Sandra Blanco, profesora titular e investigadora del CIC.

Recuerda sus inicios en este ámbito y lamenta que “ahora las cosas se hacen más difíciles para los jóvenes investigadores”. «El problema es que la plantilla científica española está envejeciendo muchísimo”, apunta Blanco, y dice que llegará un momento en el que habrá un “agujero estacional”, porque comenzarán a retirarse los científicos y no habrá incorporaciones nuevas y “la ciencia no puede permitirse eso”, apostilla.

«Se forma a excelentes profesionales e investigadores que se van fuera del país en busca de mejores condiciones”, sentencia la investigadora del CIC. Por ello, Sandra Blanco insiste en que se debería intentar fomentar la atracción del talento en España. En ese sentido, aclara que “no consiste en atraer el talento que se fue, porque los españoles vuelven muy bien formados, sino en mantenerlos en buenas condiciones”, y aquí recuerda a su alumna Judith, porque estudiantes de Doctorado como ella “deberían optar a unas condiciones más óptimas”. “España debería ofrecer más oportunidades a la ciencia y a la investigación”, concluye.

Y es que, como dice Sandra Blanco, “el éxito no solo depende de la financiación, sino de la gente que trabaja en los proyectos” y la clave en un laboratorio “es tener a gente trabajadora y con ganas de aprender”, como sucede con el caso de Judith López, con el que espera conseguir grandes resultados en su campo para ayudar a la sociedad y “seguir haciendo ciencia”.


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