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La otra cola de la pandemia

Más de 300 familias acuden al reparto mensual de alimentos que reparte el Comedor de los Pobres

 

Hay dos colas en el Paseo de la Estación, la que se forma para hacer las pruebas de la PCR, y la que cada mes se ve a las puertas del Comedor de los Pobres.

Este martes hay reparto de alimentos y se producen largas colas, porque hasta allí se desplazan más de 300 familias. “No damos abasto. Antes atendíamos a un centenar de familias y con la pandemia se ha multiplicado por tres las familias que acuden al reparto de alimentos que realizamos una vez al mes. Lo peor es que cada mes hay más”, puntualiza Rocío Ledesma, responsable del Comedor de los Pobres.

También se ha visto incrementado el número de personas que acuden a comer cada día a las instalaciones que tienen el Comedor de los Pobres en el paseo de la Estación. Precisamente, por este incremento de comidas diarias, desde la entidad de ayuda social explican que necesitan carne, pescado, pollo,… “segundos platos. Ahora mismo, es lo que más urge, porque para los primeros tenemos”.

Largas colas en las inmediaciones del Comedor de los Pobres. (2)
Largas colas en las inmediaciones del Comedor de los Pobres.

El perfil de las personas y familias que acuden al Comedor de los Pobres ha cambiado. “Tenemos tres perfiles, los habituales, que ahora están peor que antes de la pandemia; las familias que venían en la crisis de 2008 y que lograron salir, pero ahora, al tener trabajos precarios, han retrocedido y en tercer lugar, familias normalizadas que se han visto en esta situación porque han perdido el trabajo o están en Erte, pero aún no han cobrado nada”, matiza Rocío Ledesma.

La frase que más repite Rocío Ledesma durante la conversación es que no dan abasto, porque se ha incrementado mucho el número, no solo los que acuden a recibir el lote de alimentos, también los que llaman por teléfono para solicitar su ayuda.

Largas colas en las inmediaciones del Comedor de los Pobres. (2)
Largas colas en las inmediaciones del Comedor de los Pobres.

Por último, hacen un llamamiento: Necesitan voluntarios de entre 18 y 55 años que puedan disponer de dos o tres días a la semana, desde las 9 a las 14 horas. “Durante el verano tuvimos a gente joven, pero ahora están estudiando”, concluye Rocío Ledesma.


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