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La lucha de Salamanca por encontrar la cura para el mieloma múltiple

La hematóloga María Victoria Mateos lidera el grupo de trabajo con grandes resultados

El mieloma múltiple una enfermedad hematológica cuyo origen es una célula cancerosa que está dentro de la médula ósea, que poco a poco va proliferando con síntomas como la anemia o las lesiones en los huesos.

Se trata de una enfermedad para la que de momento no hay curación, pero sí unos fármacos que aumentan tanto la esperanza como la calidad de vida de los pacientes diagnosticados.

Así lo explica la prestigiosa hematóloga e investigadora del hospital de Salamanca, María Victoria Mateos, quien analiza la enfermedad, sus posibilidades, el trabajo en tiempos de pandemia y la vuelta a una relativa normalidad.

Además, abre un hilo de esperanza a que las investigaciones puedan en un futuro erradicar esta enfermedad, pero para eso aún faltan recursos y tiempo, justo lo que no ofrece esta enfermedad. Pero seguro que el trabajo dará sus frutos…

¿Cómo ha vivido la pandemia dentro de su servicio?

Hemos vivido estos tiempos como nos ha correspondido en cada fase; cuando comenzó la pandemia, nosotros nos adelantamos un poco viendo lo que podía suceder y antes del estado de alarma decidimos tomar algunas medidas en el servicio, de cara a proteger a los pacientes. Son personas con problemas hematológicos o cáncer y había que protegerlos al máximo sin suprimir su tratamiento.

Optimizamos los recursos y a los pacientes que eran candidatos a trasplante se les evaluó y los que no eran muy urgentes y primordiales se aplazaron hasta casi mediados de mayo; pero siempre con la intención de seguir con los tratamientos y mantener a la enfermedad bajo control, es lo que más ayuda.

También tuvimos que cancelar los ensayos clínicos porque no podíamos garantizar el envío de las muestras, algo que se reanudó a mediados de mayo. Ahora estamos en una situación buena, no ideal, y en esta segunda ola hemos mantenido la actividad con los pacientes, los ensayos, los trasplantes… y en la actualidad, llevamos ya casi más trasplantes que todo el año pasado.

Todos los pacientes también estaban controlados con una PCR y demás pruebas; estamos en un momento mejor, pero claro, no es el ideal, que sería no tener covid. De todos modos, los pacientes hematológicos están acostumbrados a llevar ya una serie de medidas como la mascarilla, la distancia interpersonal y eso ha hecho que todo sea un poco más fácil. Por desgracia, hemos tenido positivos que han fallecido, pero hemos reducido mucho el riesgo.

La capacidad de adaptación del ser humano…

Está claro; al final, el ser humano se adapta a todo mucho mejor de lo que esperamos; si antes de hacerlo nos lo dicen, pensamos que somos incapaces, pero lo hemos hecho todos, nos hemos adaptado a nuevas circunstancias… Yo trabajé en casa en la fase más aguda de la pandemia, otros compañeros estuvieron en el hospital… y rotábamos para ayudar en zonas covid y dar cobertura a otros médicos y servicios, pero siempre con mucho trabajo en Hematología porque los pacientes no se pueden quedar sin tratamiento. La capacidad de esfuerzo y el trabajo son muy importantes para que todo salga adelante.

Crearon un equipo multidisciplinar durante la pandemia, ¿en qué situación está ahora?

El equipo se creó para ayudar en esta situación de alarma, con el fin de poder ayudar a los expertos en covid-19. Desde Hematología, teníamos creada una estructura de ensayos que en la peor fase de la pandemia se canceló, para ponernos a disposición del equipo covid y ayudarles también en temas de investigación. Por nuestra experiencia, fuimos nexo de unión para que Salamanca participase en ensayos sobre este virus y todo fue bien. Ahora, estamos más centrados en nuestro trabajo, pero si nos necesitan estamos disponibles.

¿Cómo ha afectado la pandemia a sus investigaciones?

Todo se canceló porque los pacientes seguían viniendo y seguían en estudio, pero fue imposible incluir a más en ensayos clínicos porque había que mandar células a EEUU y todo eso se canceló por seguridad. Esto provocó que algunos pacientes que iba a recibir esos tratamientos no hayan podido hacerlo, perdiendo una gran oportunidad. En mi caso, había tres personas que iban a recibir un tratamiento y hubo que llamarlas para decirles que no iba a ser posible. Ahora todo vuelve a estar activo, pero no hay duda de que la seguridad está por encima de todas las cosas.

¿Hacen falta más recursos en el servicio de hematología del Hospital?

Siempre, cuantos más haya, mucho mejor. Pero creo que tenemos un servicio bastante bien organizado y estructurado desde hace muchos años, dividido por patologías y médicos que se dedican a diferentes enfermedades en grupos de trabajo. No hay duda de que nos gustaría contar con más personal, claro, pero lo que necesitamos es consolidar a la gente joven que lleva años trabajando y que ha demostrado su valía en este campo. El problema es que por el proceso de selección no está permitido perfilar las plazas; hay gente que se dedica a terapia celular o a trasplantes. Esto lo puede hacer cualquier hematólogo, pero si hay una mayor especialización o hay alguien más experto en un campo en concreto, es mucho mejor. Todos estos puestos, al ser un centro de referencia, requieren una mayor especialización.

¿Cuál es su línea de investigación?

Mi función es doble; por un lado, coordinar la unidad de ensayos clínicos con 100 pacientes; esto es una manera de ofrecer tratamientos nuevos a través de la investigación para que, con los fármacos que llegan, se tenga la seguridad de que se sigue el proceso correspondiente. Asimismo, soy responsable del mieloma, que es el segundo en orden de frecuencia con un grupo potente de trabajo en la investigación.

¿Qué es el mieloma múltiple, como se diagnostica y qué avances hay?

Se trata de una enfermedad hematológica cuyo origen es una célula cancerosa que está dentro de la médula ósea, que poco a poco va proliferando con síntomas como la anemia o las lesiones en los huesos, que provocan mucho dolor en los pacientes; estos dos síntomas siempre están. Se diagnostican 4-5 casos cada 100.000 habitantes, para 2.600 casos nuevos en España; afecta a gente de una edad más avanzada, ya que la mitad de los diagnosticados tiene más de 65 años, aunque también hay casos de gente joven, entre 40 y 50. Se está investigando mucho sobre esta enfermedad y se ha avanzado notablemente.

Hace 30 años teníamos un fármaco efectivo y la supervivencia era corta, y ahora hemos pasado a tener gran cantidad de fármacos nuevos, que aumentan la supervivencia del paciente y ya no es raro que vivan 10-15 años desde que se diagnostica.

Vivir con esta enfermedad, ¿llegará a poder curarse algún día?

Es una pregunta que genera mucho debate; curamos a algunos pacientes porque en muchos casos la enfermedad no reaparece después de un seguimiento y una evolución en el tiempo. Eso sí, cuando hay un diagnóstico a un paciente no podemos asegurarle si se va a curar o no y podrá vivir muchos años. De momento no es una enfermedad curable y estamos en la vía de poder ofrecer una curación, pero no ha llegado aún.

De momento, podemos cronificar esta enfermedad, según vayamos viendo la evolución de cada uno; ya hay herramientas sensibles para poder detectar una célula maligna y poder afinar mucho en el tratamiento. A día de hoy, lo que podemos hacer con el mieloma múltiple es hacer que la vida del paciente sea de calidad el mayor número de años posible.

¿Cuántos casos se diagnostican en Salamanca cada año?

En Salamanca podemos tener entere 15 y 20 anuales, generalmente entre gente mayor, pero este número puede quedar falseado porque este hospital es centro de referencia del mieloma múltiple y recibimos a pacientes de otros centros.

Se trata de una enfermedad rara por los 2.600-2.700 casos que hay cada año en el conjunto del país.


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