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El muro de la vergüenza del hospital ‘se carga’ un parque inaugurado en 2006

El parque costó bastantes millones, no sabemos exactamente cuánto pero con otros 'arreglos' que se hicieron en el Paseo Fluvial, Los Jerónimos y el Zurguén, fueron 11 millones de euros

 

Tanto tiempo llevamos oyendo hablar del nuevo hospital que parecen las obras de nunca acabar y sus muchos aplazamientos para su puesta en marcha. Por ello, cuesta pensar en otras consecuencias que lleva aparejadas: algunas evitables aún, como la demolición del “viejo” edificio de 1975; otras, ya inevitables, como la construcción de un muro, necesario para levantar el nuevo vial en zona inundable del río.

Un muro de vergüenza, mal hecho y con prisas ya que a estas alturas, con siete años de retraso en la finalización del hospital, «lo que menos nos importa es la cuestión estética, el paisaje que ha quedado al lado del río, la ocupación-destrucción de 25.000 m2, una parte considerable del parque de Huerta Otea y la pérdida del acceso Este, desde el paseo de San Vicente», denuncian desde la asociación Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca.

La asociación recuerda que este parque se inauguró en 2006, es decir, cuando se empezó a construir el hospital. «Costó bastantes millones, no sabemos exactamente cuánto pero con otros ‘arreglos’ que se hicieron en el Paseo Fluvial, Los Jerónimos y el Zurguén, fueron 11 millones de euros. Hay que recordar que no era un simple parque, era un Jardín Botánico (fracaso estrepitoso). Nuestro gobierno municipal, sabía, por lo tanto en el 2006, que una buena porción del parque quedaría alterada y ocupada por las obras del hospital, ¿pero a quién le importa? ¿es que tienen que rendir cuentas por estas menudencias?»

El Ayuntamiento de Salamanca se refería al parque de Huerta Otea inaugurado en 2006 de este modo:

El parque se divide en cuatro zonas, Jardín del Clínico (Parque de los Arces), Chopera, Talud bajo el Paseo de Humanización y Huerta Otea, la zona más amplia que toma su nombre del parque botánico. El Jardín del Clínico se ha definido a modo de transición entre el entorno urbano y el resto del parque. Desde la confluencia del acceso al Clínico y el Paseo de San Vicente se baja por unas escaleras al jardín, en el que predominan diferentes especies de arce. La zona de la chopera se ha restaurado perfilando taludes y creándose lechos artificiales de derrubios, que se salvan con pequeñas pasarelas de madera. Asimismo se ha rejuvenecido la chopera con plantaciones de la misma especie existente, además de haberse plantado arbustos y trepadoras. Por otra parte, se ha estabilizado el talud bajo el Paseo de Humanización para evitar erosiones o deslizamientos.

Por tanto, de las cuatro zonas el parque han quedado reducidas a una, la de Huerta Otea propiamente dicha.

La asociación hubiera propuesto otras soluciones, como jugar con efectos visuales de ‘romper el muro’ en falsos tramos, como se inventó y se viene haciendo desde hace siglos. También faltan accesos al parque de Huerta Otea, que se ha quedado aislado salvo para las vecinas de aquel barrio. El Campus Unamuno y el mismo hospital podrían tener perfectamente alguna rampa, «que además de romper ese muro infame, podría ser útil para los estudiantes que viven en ese Campus y para el vecindario de la zona centro y San Vicente que tendría un parque fluvial cerca de su casa», concluyen.

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3 comentarios

  1. Ahora solo falta que pongan unos cubos de hormigón como esos que ponen en los puertos.///.Esto demuestra lo que queremos al Tormes.

  2. ¿Así es como queremos integrar nuestro río en la ciudad? ¿y del carril-bici que iba a ir en el nuevo vial qué pasó? Y luego todos los días el Ayuntamiento nos aburre con el cuento de la sostenibilidad y el medio ambiente.

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