Cultura

Fallece la escritora leonesa Elena Santiago a los 84 años

Fue Premio Castilla y León de las Letras 2002

 

La escritora leonesa Elena Santiago falleció en Valladolid a los 84 años. Natural de Veguellina de Órbigo, Santiago fue Premio Castilla y León de las Letras 2002. El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, lamentó en un tuit el fallecimiento de la escritora «un referente de la literatura que permanecerá para siempre en la memoria colectiva de nuestra tierra a través de su obra».

 

ICAL.  La Diputación de Valladolid también expresó su pésame y recordó que era leonesa de nacimiento y vallisoletana de residencia desde 1965. «Adiós a una grande de nuestras letras», destacaron, para rememorar que logró el Premio a la Trayectoria Literaria de la Diputación de Valladolid.

Leonesa nacida el 8 de febrero de 1936 en la localidad de Veguellina de Órbigo y afincada en Valladolid desde 1965, Elena Fernández (Elena Santiago para la Literatura) estudió para maestra, pero acabaría dedicándose por completo a la escritura y el arte. Los nueve primeros años los pasó aprendiendo lo más básico en la escuela de Veguellina, y luego en el Colegio de la Asunción de León.

Cursó la carrera de Magisterio, se trasladó a Madrid para seguir con las Letras y decidió dedicarse exclusivamente a pintar y a escribir; muy pronto, sólo a escribir. Sus primeros dos cuentos, El Hijo (1969) e Historia sobre el terremoto de Perú (1970), fueron seleccionados por la revista «Temas». Su estilo se caracteriza por el cuidado, la exquisita pulcritud, sencillez y naturalidad del lenguaje, desde un perfecto dominio del diálogo.

Dio a la imprenta Un camino amarillo, La última puerta, Las horas quietas y Cada invierno (cuentos todos entre 1973 y 1975); La oscuridad somos nosotros (1976), primera novela que presentaba una historia familiar en un contexto rural y cotidiano durante la Guerra Civil y la postguerra, que le valió el Premio Ciudad de Irún; Un mundo detrás de la puerta, El ruido y Antes de cerrar la puerta (ambos en 1977), Ácidos días (1979), novela con la que saltó al primer plano de la narrativa española. Gente oscura (1980), que resume la lucha por romper el cerco de la soledad; Una mujer malva (1981); Manuela y el mundo (1983); Alguien sube (1985); Relato con lluvia (1986); Veva (1988); El amante asombrado (1994); Amor quieto (1997); Cuentos (1997); Ángeles oscuros (1998); Un susto azul (1998); Asomada al invierno (2001); Olas bajo la ciudad (2003); Sueños de mariposa negra (2003); Lo tuyo soy yo (2004), un libro de 17 relatos sobre el amor, el desamor, la memoria y la soledad con ilustraciones de Pablo Ransa; La muerte y las cerezas (2009), una historia de amor, ausencia y aprendizaje; Nunca el olvido (2015), sobre la violencia doméstica; y Los delirios de Andrea (2019), novela de inspiración cervantina.

Colaboró en diversos periódicos (ABC, El Norte de Castilla, El Mundo), formó parte del consejo de redacción de diferentes revistas literarias y frecuentó la poesía y la prosa poética en obras como Después, el silencio (1978), Ventanas y palabras (1986), Valladolid desde la noche (1998), No estás (2001), Hombres de viento (2005), y Sostenida luz (2014). En 2004 publicó, junto a Eduardo Cuadrado, Hombres de viento, repleto de curiosas fotografías y poemas. Participó con el relato ‘Finalmente, ¿una oscuridad?’ en el libro colectivo Inmenso estrecho. También Cuentos sobre inmigración (2005), obra solidaria dirigida a sensibilizar en el tema de la inmigración y señalar la necesidad de avanzar hacia una sociedad multicultural. Para el público infantil destaca su cuento Sueño de mariposa negra (2003) y los poemas de Mat y Pat. Vuelos de niños (2018).

Sostuvieron los premios su inicial trayectoria literaria, y vinieron luego a consagrar su obra. De todos ellos destacan el Ciudad de León (1973), el Ignacio Aldecoa (1974), el Premio Lena (1976), el Ciudad de Irún (1976), el Premio Jauja (1977), el Calderón Escalada (1977), el Novelas y Cuentos (1979), el premio La Felguera (1980), el Hucha de Plata y Hucha de Oro (1981), el Premio Ciudad de Barbastro (1981), el reputado Felipe Trigo (1983), el Premio Ateneo de Valladolid (1985), el Rosa Chacel por el conjunto de su obra (1998), y el Premio a la Trayectoria Literaria, concedido por la Diputación Provincial de Valladolid en 2001. En 2003, su Veguellina natal la nombró Hija Predilecta, y la Plaza del pueblo lleva su nombre. Falleció en Valladolid el 3 de enero de 2021.


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