Economía

Hasta las mascarillas se aburren de esperar

La Diputación se pone ‘firme’ con la obligatoriedad de las mascarillas en el recinto ferial después de meses de pasotismo

Las naves del recinto ferial de Salamanca acogen cada lunes una nueva sesión del mercado de ganado, donde los tratantes discuten, negocian, compran y venden machos y hembras… muchas veces sin mascarilla.

Esta actividad se suspendió durante las semanas de confinamiento, pero regresó a la vida en el mes de junio, manteniendo su actividad en la actualidad sin más interrupciones, con restricciones en el aforo de profesionales y animales, con el fin de cumplir con la normativa de la Covid-19.

Pero, sí ha habido un aspecto que se ha pasado por alto hasta hace dos semanas, es el relativo al control y uso de las mascarillas, así como el consumo de tabaco en un lugar en el que está completamente prohibido fumar.

El descontrol en el cumplimiento de la normativa sobre la utilización de las mascarillas ha sido la nota predominante desde el mes de junio, con muy pocas sanciones publicadas en el Boletín Oficial del Estado (BOE), pese al reiterado y continuo incumplimiento de esta norma en un recinto cerrado y en plena pandemia.

La Diputación de Salamanca se ha preocupado por esta situación solo desde hace dos semanas, cuando ya era escandaloso observar como una gran parte de los profesionales del sector que se dan cita en las naves del recinto no llevaba la mascarilla o estaba colocada en un lugar en el que la protección brillaba por su ausencia.

Todo ello, sumado a la escasa distancia de seguridad que hay en el recinto, donde hay muchos corrillos de tratantes para hablar sobre los corrales de ganado, los precios o las facturas tras cerrar una operación.

Y ya, el colmo de la situación llega cuando el consumo de tabaco se coinvierte en protagonista en un recinto en el que ya estaba prohibido fumar muchos años antes de la pandemia; o lo que es lo mismo, una bomba de relojería de contagios en toda regla, que solo la suerte ha impedido que estallase. O si lo ha hecho, no nos hemos enterado…

Ahora, no es raro ver vigilancia policial, agentes vestidos de ‘paisano’ o a los trabajadores de la Diputación intentando persuadir a los que no cumplen la normativa, que no son pocos. Los vigilantes de seguridad han tenido que hacer frente a multitud de problemas, conflictos y llamadas de atención de los allí presentes, sin tener la capacidad de poder sancionar o tomar cartas en el asunto al no tener competencia para ello.

Bien es cierto que este lunes 8 de febrero, al menos hasta las 10.00 horas, las mascarillas estaban colocadas en su lugar correspondiente; tampoco hubo ninguna micción fuera de lugar, aunque sí algún cigarro furtivo.

Siete meses después de la apertura del mercado de ganado… se persiguen las mascarillas, que hasta se han aburrido de esperar.

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