Cultura

Ricardo Martínez Llorca: “Un proyecto literario es un amor con fecha de caducidad”

Tranquilo en su forma de expresarse, pensando en cada una de las palabras que pronuncia, pero con esa ironía que resulta muy graciosa. Autor de El premio de ser pájaro, El paisaje vacío –por el que recibió el Premio Jaén- El carrillón de los vientos, Cinturón de Cobre o Hijos de Caín, entre otros títulos

 

En su blog en la Línea Horizonte ha escrito: Un viaje, una ascensión bien cimentada en la roca, la poesía son páginas de ese libro de arena que van formando los días y noches. Si todo se lo lleva el viento, ¿qué ocurre con el pasado?

Ricardo Martínez Llorca: No hay que mirar para atrás, ni para adelante. No existe el futuro y yo creo que tampoco el pasado. Lo que existe es el recuerdo del pasado. Y hay que aprender de todo. El recuerdo del pasado es un aprendizaje constante, porque cada vez que te viene a la memoria, de algo sucedido, estás aprendiendo algo diferente de aquel hecho. Pero, creo que esas personas que no quieren aprender ni del pasado, ni del presente, ni de los demás, es mejor tratarlas poco.

En el blog se define como escritor y montañero. ¿Qué da más vértigo una escalada alpina o un folio en blanco?

R. M. Ll. Más vértigo, en el sentido literal de la palabra, una escalada alpina. No te quepa la menor duda. (Risas) Y figurado, también. El miedo al folio en blanco no me ocurre nunca, porque tengo trucos para combatirlo. Por ejemplo: dejar una frase a medias, por lo que al día siguiente cuando vuelves al folio, ya no está en blanco. Dejar apuntada una palabra. El folio blanco es una primera frase de una novela, pero yo nunca he escrito un libro si antes no lo tengo madurado en la cabeza.

Sus personajes y sus circunstancias ya están cincelados en su cabeza…

R. M. Ll.Sí. No siempre ha sido así. Durante los primeros años, el aprendizaje era diferente. Había mucha disciplina porque tenía que aprender a escribir. Cuando llevas una temporada, te pones a escribir cuando todo está muy cuajado dentro de ti. Tienes muy claro donde quieres llegar. Es mucho más sencillo.

¿Qué importancia tiene para usted la documentación a la hora de escribir?

R. M. Ll.Toda. Es la base para una descripción o de las reacciones de un personaje o, incluso, para acabar con el folio en blanco. Tiene tanta importancia como la imaginación en un momento dado.

Siguiendo con el símil anterior, ¿qué da más satisfacciones poner fin en una página o llegar al campamento base después de una ascensión y bajada alucinante?

R. M. Ll. Son diferentes. Pero, realmente lo que te da satisfacción es poner la última palabra y poner fin. Lo otro, lo que te da es pena, porque se ha acabado. Normalmente, un proyecto literario es un amor con fecha de caducidad.

Ricardo Martínez Llorca.

¿Los personajes no le siguen martirizando?

R. M. Ll. No, porque tengo la impresión de que sólo trato con un personaje, como Proust que parece que trata con muchos personajes, pero realmente sólo hay uno, que es él. A veces pienso que todos los personajes soy yo, por lo que no mueren, ni resucitan, ni me persiguen, porque no puedo evitar que sigan conviviendo conmigo. (Risas)

El oficio de escritor es muy solitario. ¿Cómo es ser montañero?

R. M. Ll. Lo aconsejable cuando vas a la montaña es ir acompañado, por seguridad. A mí me gusta ir a la montaña solo, pero no a hacer escalada, más bien a que te dé el sol, el aire, a ver a los buitres planeando y el correr de las nubes. Eso también es una actividad solitaria, como lo es la de la escritura. Además, la imagen romántica que se tiene del escritor, sobre todo del poeta, es la de una persona contemplando el paisaje y transformando lo que ve en versos.

¿Un escritor tiene que sentir más que los demás para poder transmitirlo?

R. M. Ll. Ahí estaríamos fomentando una leyenda que a mí me desagradaría alimentar. Creo que hay escritores muy insensibles, incluso hay algunos que buscan las palabras para que sus personajes den la sensación de que sienten mucho, pero eso es quizá porque tienen una gran capacidad de observación, nada más. No creo que sea necesario que sientan más. Lo que sí existen son los escritores que tienen más poesía, que sí saben transmitir lo que sienten, aunque sea mucho.

¿El escritor tiene el derecho y deber de hablar de todo?

R. M. Ll. El escritor no tiene ningún deber, ni siquiera el de escribir. Puede ser un escritor sin producción. Puede tener las novelas o los poemas en la cabeza y no plasmarlas en un folio porque no ha tenido la ocasión de sentarse a escribirlas. Y el derecho, tiene todo el del mundo a poner lo que quiera. El derecho y el deber de un escritor es dar voz al que no la tiene.

¿Cuál sería el viaje literario de Ricardo Martínez Llorca?

R. M. Ll. Sin dudarlo: ‘Los mares del sur’, de Stevenson. A medida que pasa el tiempo, Stevenson es el más querido. Me asombra la sencillez con la que aparentemente vivía todo. Lo malo es que yo me iría a los mares del sur de 1920…. (Risas)

Portada del libro: 'Hijos de Caín', de Ricardo Martínez Llorca.
Portada del libro: ‘Hijos de Caín’, de Ricardo Martínez Llorca.

En ‘Los hijos errantes de Caín’ habla de sueños por cumplir. ¿Cuál es su sueño?

R. M. Ll. Un sueño es una cosa que se disfruta teniéndola, no cumpliéndola. A mí me gustaría que me dejaran tener mis sueños en paz. ¿No vale decir la paz mundial? (risas)

Sí, pero usted sabrá…

R. M. Ll. Creo que el sueño de una persona cuando se va haciendo mayor es el descanso, el reposo,… Lo puedes identificar con muchas cosas. Con un buen sol, no necesariamente con el calor, con mucha luz, en la montaña, la nieve; el silencio, que no tiene que ser absoluto, puede ser escuchando a los pájaros. Mi sueño es así de sencillo.

O de complicado.

R. M. Ll. El sueño es sencillo. (Risas) Lo complicado es cumplirlo.

¿Usted escribe para que lo lean o para que lo escuchen?

R. M. Ll. Ahora escribo para que me lean, pero cuando comencé a escribir tenía ambición de que me escucharan. Incluso publicar en una gran editorial y, por extensión, poder hacerlo en prensa, por lo que cuando escribiera podía conseguir que me escucharan, como si estuvieras predicando. Afortunadamente, ese sueño que tenía al principio es incompatible con el del descanso. He tenido mucha suerte porque se impone el del descanso. Escribo para que me lean y, sobre todo, mis amigos.

¿Sí?

Sí, porque cuando escribo en muchas ocasiones pienso en un lector en concreto.

¿Qué cree usted que pasa con sus libros cuando se editan?

R. M. Ll. Lo primero que pasa es que se camuflan entre todo el papel que hay. (Risas) ¿Y lo segundo que ocurre? Es que vuelven a las cajas de devolución.

¡No le creo! Algún libro venderá…

R. M. Ll. Sí, algunos se venden, pero no soy un best seller. No sé qué pasa con los que se venden. Sé lo que ocurre con unos pocos que me traen para firmarlos o que me dicen que lo han comprado. Ya les digo a mis amigos: ‘Por favor, no me traigáis libros, que me cuesta más escribir una dedicatoria que el libro entero’. (Risas)

 

 

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One Comment

  1. Estimulantes respuestas, amigo Ricardo, aunque a la transcripción le haga falta un repaso. Lo que cuentas incita a echarse tu nuevo libro a los ojos con premura.
    Por cierto, tu reflexión sobre el pasado y la memoria me ha hecho recordar una reflexión que leí o escuché hace tiempo (siento no recordar a quién) respecto a la función de la memoria: “nos enseña a dialogar con el deseo”.
    Suerte con los lectores.
    R. M.

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