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El relato sobre acoso en Salamanca que se hace viral

La red social Twitter ha sido un hervidero de comentarios tras este escalofriante testimonio

Una joven tuitera ha hecho público una historia sobre acoso sufrido en el parque de La Alamedilla de Salamanca, que se ha hecho viral.

El relato explica cómo un hombre intentó sobrepasarse con ella y la persiguió por los bancos de La Alamedilla, causando una situación incómoda y peligrosa; así lo ha contado @An_Laetificat en un hilo que se ha hecho viral.

«Estaba haciendo varias llamadas por teléfono sentada en un banco cuando ha llegado un señor y se ha sentado en el mismo banco. He empezado a notar como se deslizaba poco a poco por el banco hasta quedar su pierna casi rozando con la mía. Me he levantado y he ido a otro banco».

«Unos minutos después ha venido y se ha vuelto a sentar a mi lado, esta vez con la mano extendida sobre el banco a pocos centímetros de mi. Me he disculpado con la persona con la que estaba hablando y le he dicho «perdone, ¿quiere algo? y él «no no, es que aquí da la sombra«.

«He seguido hablando por teléfono pensando «bueno, es verdad que aquí hay más sombra que ahí». Unos segundos después he notado como algo me rozaba el pantalón. Como la llamada era importante he intentado no gritar ni hacer aspavientos; me he levantado y sentado en otro banco».

«Entonces por 3ra vez, casi inmediatamente ha venido y se ha sentado pegado a mi lado. He cortado la llamada de golpe (ahora me toca disculparme), me he levantado y le he gritado «¡cojones, que me dejes en paz!». Ha empezado a decir «bueno como te pones si solo quería hablarte«.

«Le he dicho «Pues yo contigo no, joder! ni estar en un banco puedo ya?». Se ha levantado y ha intentado agarrarme del brazo varias veces gritando «HIJA NO SE OS PUEDE NI MIRAR NI HABLAR NI NADA OS MOLESTA TODO» y así. Me he empezado a poner muy mal y me he girado para irme».

«Ha empezado a seguirme gritando «NO ME PUEDO NI SENTAR EN EL BANCO? FEMINAZI DE MIERDA, SI SÓLO QUERÍA HABLARTE, HIJA COMO OS PONEIS» y demás lindezas. Así que he echado a correr y bueno, aquí estoy, sentada en el portal de mi casa, post-ataque de ansiedad y contándoos esto».

«Y nada. Eso. Que muy bien. Que ni usar el mobiliario urbano puedo. Ni hacer llamadas por teléfono. Ni hostias. Porque resulta que un señor con edad para ser mi padre ha decidido que él quería hablar conmigo y tocarme. Y ya está. No hay más que decir a eso«.

«Y que estoy un poco lo que viene a ser hasta el puto coño. Un poco cabreada. Muy triste. Bastante asustada».

«Ha sido en el Parque de la Alamedilla en Salamanca, junto a la zona de maquinas de hacer ejercicio. Llevaba vaqueros, sandalias marrones y una camiseta o polo como con rayas grises y azules. Tendría como cincuenta y muchos o sesenta y pocos. Yo que sé. Tened cuidado, por favor«.

«Tendría que haberle clavado la puta navaja de mi llavero en el muslo y luego decir que ha sido sin querer, que pensé que era una rata o algo lo que me rozaba. Estoy muy cansada ya, y no ha empezado aún el verano de los cojones«.

«A ver. Los de «denuncia» o «grábalo». Sé que muchos, la mayoría, lo decís con buena intención. Pero: en ese momento sólo quería largarme de ahí. En ese momento no conseguía pensar bien. Estuve un rato LARGO sentada en mi portal hasta que pude respirar«.

«¿Denunciar el qué, exactamente? ¿Que un señor al que apenas le he visto la cara, con ropa genérica y aspecto indefinido se ha sentado a mi lado y a intentado tocarme? Pero si fui una vez a denunciar un asunto mucho más serio y la respuesta fue «y qué quieres que hagamos?».

«Sé que muchos tenéis buena intención, pero la respuesta no debería ser algo que puede leerse en tono de amonestación. «Ya, ya sé que menganito te molesta en el patio del cole, pero es que si no te quejas al profe…» no es una buena contestación».

«Por lo demás, muchas gracias por los ánimos y la amabilidad. Sigo dándole vueltas porque una es así, un poco bestia, y me debe gustar a mi lo de pensar cosas feas. Pero ya sabéis, como todo. Esto se pasa, porque total, por desgracia me ha pasado más veces y nos seguirá pasando«.

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