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Hola a la nueva normalidad

Los rebrotes juveniles disparan la incidencia entre la población no vacunada, sin víctima de momento

Salamanca estuvo la semana pasada apunto de situar sus indicadores epidemiológicos en la llamada nueva normalidad (menos de 25 positivos por cada 100.000 habitantes) pero justo ahora, coincidiendo con la reapertura del ocio nocturno sin limitaciones de horarios y solo restricciones de aforo difíciles de verificar, con la vida social nocturna de los jóvenes recuperada, se ha producido una escalada de la incidencia debido a los contagios precisamente entre la población más joven.

 

De momento eso no se traduce en mayor presión asistencial en el hospital, pero los contagios se han disparado y este jueves se han notificado 92 positivos que se suman a los 76 de la víspera. En dos días casi tantos como en un mes.

El índice reproductivo (la velocidad de contagio) también está desatado, y cada infectado contagia a 2,53 personas más, el dato más elevado desde que hay registros con mucha diferencia (nunca se había pasado de 2), lo que lleva a la incidencia acumulada a crecer a un ritmo cercano al 50% diario (en dos días se ha situado casi al triple que hace una semana).

El virus corre como la pólvora entre los jóvenes, el grupo de población no vacunado y quizá sea esta la nueva normalidad mientras no haya inmunidad de rebaño, con rebrotes virulentos sin escasa incidencia sanitaria, de momento, que nos recuerdan que la pandemia no ha terminado.

Cada vez que se ha abierto la hostelería (y ahora también el ocio nocturno) ha llegado una ola. La diferencia es que antes los jóvenes metían el virus en las familias y las reventaban y ahora que los mayores están vacunados no aumenta la cuenta de víctimas, pese a su elevada incidencia.

El propio vicepresidente de la Junta, Francis Igea, dijo este jueves que Castilla y León está un “poquito más lejos” de alcanzar la nueva normalidad ante el aumento “vertiginoso” de contagios en el grupo de jóvenes de 15 a 29 años, que llevó este jueves a la Comunidad a notificar 696 casos de COVID-19. No obstante, destacó que este incremento “preocupante” de la incidencia en este colectivo no se ha traducido en más presión asistencial, según informa Ical.

En la comparecencia posterior al Consejo de Gobierno, Igea explicó que el grado de preocupación de la Junta es “bajo”, porque ninguna variante de las existentes tiene una letalidad, si bien indicó que la Comunidad endurecerá las restricciones si se registran enfermos graves y la incidencia tiene repercusión sobre la asistencia sanitaria.

Al respecto, el vicepresidente indicó que en poco más de una semana se han duplicado los contagios, pasando de los 157 del 20 de junio a los 312, mientras en el resto, por encima de 60 años y vacunados, la tendencia es descendente de manera clara y sostenida. Además, apunto que entre los de 30 y 39 años la curva se ha estabilizado.

De esta forma, Francisco Igea auguró que el número de casos se duplicará si no surten efecto las recomendaciones y las medidas, que se estudian por la ponencia de alertas del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, ya que la pendiente de subida es “muy pronunciada”. De esta forma, se remitió a la decisión que adopte próximamente este órgano sobre, por ejemplo, el ocio nocturno para aplicarlas en Castilla y León, como ocurrió hace un año cuando todas las autonomías cerraron el ocio nocturno.

En su opinión el fin del curso escolar, el aumento de los contactos y la movilidad, junto con una relajación en un grupo que señaló se siente “inmune”, junto con el “agotamiento” de la población ha generado una “tormenta perfecta”. Además, cuestionó un “nuevo triunfo anticipado” sobre la pandemia con la llegada del periodo estival.

Aunque hasta el momento no se ha producido un incremento de los ingresos y de la hospitalización, que sigue por debajo de los 100 pacientes ingresados. Por ello, recomendó a los jóvenes que extremen el cuidado en el contacto social, que eviten en lo posible situaciones de riesgo y quitarse la mascarilla, porque les recordó que no solo se ponen en riesgo ellos, sino también a las personas no vacunadas y las que pese a estar inmunizadas, el producto puede presentar un fallo.

Igea explicó que la mortalidad en este grupo es “escasa” y recordó que en la pandemia 13 personas menores de 30 años fallecieron porque indicó que nadie está “exento al 100 por 100”. Por ello, defendió que se extremen las medidas de prevención y de aislamiento y consideró “importante” que se cumplan los periodos de aislamiento, que recordó son obligados aunque se tenga una PCR negativa si se ha tenido un contacto estrecho con un positivo.

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