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«Hay políticos que si les quitas el puesto se mueren de hambre»

Alberto Estella, abogado, ex parlamentario, columnista, gran conversador y profundamente salmantino

 

Hablar con Alberto Estella es como disfrutar de un buen plato. Caliente, sin quemar; sabroso, para que el trago sea más potente; jugoso, por el gusto que recuerda el cerebro y siempre sienta bien. El ‘digestivo’… esas grageas que permiten tener una sobremesa entretenida. El abogado, ex parlamentario y uno de los grandes columnistas de Salamanca, se le puede leer en un periódico local, comparte un trocito de sus experiencias servidas en su punto.

Por curiosidad. ¿Tiene redes sociales, además del whatsapp?
No

¿Qué le parecen?
Peligrosas

¿Son un invento del diablo o han democratizado el acceso a la información, propaganda, conocimiento, cotilleo -local, vecinal, nacional-?
Según se traduzca diabólico. Son un invento formidable y han democratizado el acceso a la información, la cultura, facilitado la comunicación con el prójimo, el conocimiento inacabable…Yo mismo las utilizó para comunicarme con mis hijos todos los días, los veo y me ven, mi hija desde Bogotá y mi hijo desde Boston. Pero se utilizan también torticeramente, para el cotilleo, para la injuria y calumnia, la extorsión, el chantaje, la pederastia…Por eso digo que siendo un avance espectacular, está ensuciado por muchos irresponsables hasta convertirlo en albañal.

Usted es más partidario de: ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor o lo mejor está por llegar?
No me gusta ese dicho, ni es cierto. El pasado tiene momentos excelsos, creaciones magníficas, pero también guerras, hambre…Prefiero aprender de lo mejor que han hecho nuestros mayores en el pasado, intentarlo proyectarlo en el presente, y apoyar todo lo que conduzca a un futuro mejor para la humanidad. Confío en que ese mejor está por llegar.

¿Nos hemos vuelto mojigatos? Como sociedad, ¿cualquier cosa nos escandaliza?
La mojigatería es para los gatos, no para las personas. Pero como haberla hayla, opino que ya hay muy pocos mojigatos, hemos traspasado y seguimos saltando muchas fronteras sin que casi nadie se escandalice. El escrúpulo debe quedar para las que Cánovas llamó “verdades madre”, inalterables, entre ellas la religión y la ideología de cada individuo. De ahí que no sea admisible la blasfemia o la ofensa de Mahoma, Buda o Jesucristo, ni aprisionar el pensamiento político, sea el que sea, si no va acompañado de un acto delictivo.

A usted. ¿Qué le está escandalizando ahora?
Ya no me escandaliza nada, porque estoy curado de espanto, pero me parece manifiestamente inapropiado ceder una catedral para grabar una canción y un baile más propios de una boite.

Usted es uno de los grandes columnista de Salamanca. ¿Qué se necesita para tener criterio crítico?
Sobre su primera afirmación, espero que opinen lo mismo otras muchas personas, y los responsables de Gruposa. Sobre la pregunta, hace falta haber vivido, muy vividos, muy leídos, muy trabajados, muy sudados y muy observados 81 años, medio siglo de abogacía, tres “muertes”, un golpe de Estado…He procurado que nada de este mundo me fuera ajeno, especialmente la cultura. Y aunque soy crítico de nacimiento, empezando por mis propios desvaríos, el criterio me lo enseñó Balmes y lo asumí plenamente estudiando derecho romano, con sus tres principios insuperables : “Vivir honestamente, no dañar a nadie y dar a cada uno lo suyo”.

¿Quién está marcando ahora la opinión? ¿Redes sociales, medios convencionales, o cómo siempre, el más próximo?
Los que estamos en la sección de Opinión de algún medio provincial, creo que influimos muy poco, entre otras razones porque apenas nos leen. Tienen naturalmente más tirón quienes colaboran en medios nacionales como Ignacio Camacho, Raúl del Pozo, Manuel Vicent…Lamentablemente la inmensa mayoría de colaboradores que hoy pueblan los periódicos de papel o digitales, y los llamados “influencer”, son sectarios o pesebristas. Creo que se me entiende.

Alberto, usted fue parlamentario en los primeros años de la Democracia. ¿Aclare o desmitifique que entonces tenían un discurso más elaborado que en la actualidad?
No solamente el “discurso”, entendido como pensamiento, o propósito. Es que eran tíos con toda la barba, con sólida formación y con su vida resuelta, sin que por tanto les importara dejar la política, lo que les alejaba la perniciosa profesionalidad, y les prestaba libertad. He dicho en alguna ocasión que de aquellas dos primeras legislaturas el más tonto era yo, y ya hacía relojes, o sea…Hoy se ha impuesto la dedicación absoluta, entre otras razones porque los políticos no han tenido una tienda, una oficina, una fábrica, un despacho, una parcela, un estudio. Da lástima ver los currículos de algunos, la inmensa mayoría además inflados, con cursos y masteres de chichirinabo, cuando no falsedades. Aquí mismo padecemos una garrapata que lleva chupando de este distrito cerca de 40 años, que no conoce ni ha ejercido ningún oficio. Si les quitas el puesto se mueren de hambre

Sobre esos años. ¿Hubo tanto diálogo o lo que hubo era voluntad de crecer? o ambas cosas.
Lo primero había voluntad de reconciliarse, aunque muchos protagonistas de la dos Españas, ya se habían perdonado. Y lo segundo había el propósito de hacer la primera Constitución de nuestra historia no partidista. Parece que se logró, aunque ahora surjan los adanes de siempre que pretenden derogarla y hacer la suya, que es para echarse a temblar.

Una duda. Hace 40 años. La mayoría de los que conformaban el hemiciclo tenían una profesión al margen del escaño. ¿verdad? ¿En qué porcentaje más o menos?
Pues cercano al cien por cien, aunque muchos estaban ya lógicamente jubilados. Los profesionales de la política, como Suárez o Carrillo, eran los menos. Hasta el salmantino Esperabé de Arteaga, ya anciano, todavía era activo ganadero y abogado.

Y ahora, que usted sigue la actualidad política. ¿Cuántos son los profesionales que solo tienen como sustento el escaño?
No lo sé ni aproximadamente, pero sospecho que muchos. Conozco bastantes que dependen del escaño y las dietas, en Castilla y León y en el Congreso y Senado.

¿Qué aportaría un abogado, un médico, un ingeniero, un empresario, un agricultor,… en ejercicio a la política de a pie de calle?
La carrera de derecho es sin duda la que más políticos genera, pero cualquier profesional o empleado, con una formación elemental, patriotismo constitucional, y espíritu de sacrificio, puede realizar aportaciones valiosas, las que surgen del sentido común.

Por último. Ha estado al frente del Casino muchos años, ofreciendo cultura de la buena en exposiciones, presentaciones, coloquios,… apoyando a los artistas salmantinos ¿Qué nos perdemos si no apostamos por la cultura? y ¿por nuestra cultura?
-Bueno, no he estado muchos años, sino un mandato reglamentario, cuatro años, con uno más por la imposibilidad de celebrar elecciones por culpa de la pandemia. El Casino es una asociación cultural, no simplemente un casino de juego. Respetando el ajedrez, los naipes, el billar,… mi equipo ha potenciado todas esas manifestaciones que usted dice. En la vida quienes desdeñen la cultura, se pierden toda su belleza, riqueza, encanto…No concibo un ciudadano que se pueda encontrar feliz en su incultura. La nuestra es formidable, incluida la tauromaquia, los toros, que por ser la Fiesta Nacional hemos arropado. Quiero añadir que apuesto por la nueva y excelente Junta Directiva, presidida por un socio ejemplar y muy culto como es Pedro Méndez.

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2 comentarios

  1. Señor Estella ¿A qué político se refiere cuando dice «padecemos una garrapata que lleva chupando de este distrito cerca de 40 años, que no conoce ni ha ejercido ningún oficio»? Son muchos los posibles: Bermúdez de Castro, Robles, Mañueco, Iglesias, Rodríguez, Sierra, Revuelta, Arroita…etc

  2. Que miren en todos los partidos, muchos quieren llegar a la política porque empresarial mente están muertos. Si no mirar en los de más a la derecha en Salamanca lo que hacen.

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