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Cultura

El CES reedita ‘Dibujos salmantinos’ de Joaquín de Vargas Aguirre

De Vargas Aguirre dejó dibujos que son una interpretación personal de la factura que debieron tener monumentos desaparecidos en los siglos XVIII y XIX

El Centro de Estudios Salmantinos (CES) ha reeditado el libro Dibujos salmantinos, obra del que fue miembro distinguido de esta entidad cultural Joaquín de Vargas Aguirre (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1857-Salamanca, 1935)

La primera edición, a cargo del CES y que vio la luz en el año 1974 gracias al celo de los familiares y herederos del autor, despertó un gran interés que al mantenerse con el paso del tiempo llevó en el año 1981 a la institución salmantina a reimprimir la obra. Ahora vuelve a las librerías, cuando se cumplen cuatro décadas desde entonces.

Ante la insistente demanda observada, el Centro de Estudios Salmantinos, conforme señala su presidenta, María Jesús Mancho Duque, ha decidido imprimir nuevamente el libro, en el que tanto el texto como los dibujos son facsimilares de la edición de 1981, si bien la que ahora se presenta puede considerarse como nueva dadas las variaciones que ha sido preciso incorporar en la cubierta y los preliminares.

Para la misma se ha contado con la colaboración de la Diputación de Salamanca, que desde ahora recibirá suficientes ejemplares de las obras editadas por el CES para cubrir las necesidades de todas las bibliotecas y bibliobuses dependientes del Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas, el archivo de la propia institución y el Archivo Provincial.

De Vargas Aguirre, un enamorado de Salamanca, de su historia y monumentalidad, dejó numerosos dibujos que son una interpretación personal de la factura que debieron tener iglesias, conventos y ermitas desaparecidos en los siglos XVIII y XIX. La consulta de documentación literaria existente fue básica para la realización de los mismos y para redactar las breves explicaciones con las que los complementó.

Joaquín de Vargas Aguirre, fue arquitecto de la Diputación Provincial de Salamanca y de la diócesis salmantina, así como de la de Ciudad Rodrigo entre los años 1890 y 1932, el de su jubilación.

Tuvo a su cargo la ejecución de importantes obras a lo largo de los 48 años de vida activa de nuestra ciudad y provincia. Dirigió restauraciones en las catedrales, en la capilla de la Fundación Rodríguez Fabrés o la adaptación como asilo de su edificio; tuvo a su cargo las obras de reforma y consolidación del convento de iglesia de los Carmelitas en la calle de Zamora.

El obispo Cámara le nombró director de las obras de la basílica de Santa Teresa, en Alba de Tormes.

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