Carmelo Romero Salvador, autor de El Frente Popular de izquierdas (febrero – julio, de 1936) y Luis Castro son amigos desde su época de colegiales en Soria. Aprendieron en el mismo instituto el Antonio Machado de la capital soriana y eso marca.
El Centro Documental de la Memoria Histórica acogió una presentación, charla, encuentro… alrededor del libro de Carmelo Romero Salvador, para explicar los seis meses que cambiaron la historia reciente de este país.
Pero, antes dedicaron un momento a hablar de Machado. La excusa fue que Luis Castro regaló un ejemplar de una revista que se publicaba en su instituto allá por los años sesenta del siglo pasado. Carmelo Romero no se acordaba y eso que en ese ejemplar tenía dos publicaciones, un poema dedicado a Machado y una semblanza de la tumba de Leonor, la mujer del poeta andaluz.
Carmelo Romero se emocionó y compartió con los presentes que hace unos días lo llamaron para hablar de la tumba de Leonor, porque él fue el iniciador, allá por 1967, de acudir a la tumba de Leonor cada 2 de febrero, fecha en la que murió Antonio Machado, depositar unas flores y homenajear al poeta. Desde entonces se sigue cumpliendo con este recuerdo. “Tuvimos controversia por parte del director del instituto, estábamos todavía en plena dictadura”, recordó el escritor soriano.

El libro de Carmelo Romero no habla de la dictadura, pero sí de cómo se llegó a una Guerra Civil y lo que vino después.
“Carmelo escribe de historia”. Así lo definió Luis Castro, el cicerone de este encuentro.
Desde principio de los años veinte del siglo pasado había movimientos anti belicistas en toda Europa, porque la guerra preocupaba mucho a los movimientos obreros. Pero no siempre los partidos de izquierdas se unían. En 1933, cuando Hitler subió al poder tuvo menos votos que los partidos de izquierdas, los socialistas y comunistas, pero estaban brutalmente enfrentados. Y, Hitler se hizo con el poder y con él todo lo que vino después.
Eso estaba ocurriendo en Europa y quizá en España pensaron que cuando las barbas de tu vecino… Los partidos de izquierdas en España se unieron en las elecciones de febrero de 1936. “Hay que pensar que estas elecciones de febrero de 1936 son las únicas en España que llevan apellido de partidos. No es neutro, denota propiedad de que las hubiera organizado ese Frente Popular, no es así, porque concurrieron más partidos de derechas”, explica Carmelo Romero.
El Frente Popular en España, formado en enero de 1936 para las elecciones de febrero de ese mismo año, fue una amplia coalición de partidos de izquierda y centro-izquierda. Estaba integrado por: Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Unión General de Trabajadores (UGT), Partido Comunista de España (PCE), Izquierda Republicana (IR) de Manuel Azaña, Unión Republicana (UR) de Diego Martínez Barrio, Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Sindicalista, de Ángel Pestaña y POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).
El porqué de esa coalición de partidos republicanos burgueses y los otros es por obligación. Hay que entender el contexto nacional e internacional con el gran ascenso del fascismo. Se acrecientan las dictaduras y eliminan los movimientos obreros en Alemania, Italia y Austria, que es a la que miraba la derecha de Gil Robles.
“Estos fascismos generan un movimiento de las reunificaciones de la izquierda para unir fuerza. Varios partidos pequeños se unen, como fue la de las juventudes de PSOE y los Comunistas, que tienen mucho protagonismos en estos años”, apunta Luis Castro.
“Si se iba dividió a las elecciones, debido a la Ley Electoral, les daba que no ganaban. Las Leyes electorales benefician a las fuerzas dominantes”, puntualiza Romero.
Es una Ley de mayorías y minorías, parecida a la del Senado actual, siendo listas abiertas no se pueden poner cuatros nombres, tres para el mayoritario, uno para el segundo y el tercero se queda sin nada.
Si vas dividido a las elecciones, la izquierda va separada y la derecha unida, tienes que hacer grandes alianzas en partidos más o menos afines.
Una de los puntos de unión entre los partidos de izquierdas en 1936 eran los presos políticos. La Revolución de 1934 dejó 30.000 presos políticos. “Eran de PSOE, del comunismo, anarquismo… si triunfa la izquierda habrá amnistía a los presos”, explica Romero.
Las elecciones de febrero de 1936 las convoca la derecha. En España, salvo estas elecciones y las de 1931, todas las ha ganado el partido que las ha convocado. Por eso, se sembró la duda de que había habido irregularidades en el recuento de votos. “Desde la noche electoral hubo movimientos que dijeron que no fueron limpias. Nada más lejos, Carmelo Romero da datos que avalan la teoría de que fueron justas y limpias”, explica Luis Castro.
Sí que hubo irregularidades, pero desde los partidos de la derecha. Una de las más serias ocurrió en Salamanca. Aquí se elegían siete diputados, en la papeleta se escribían cinco nombres. La Ceda, partido de Gil Robles, presento seis, eso indicaba que tenía fuerza y organización. En teoría, Gil Robles sacó en aquellas elecciones seis diputados y uno del Frente Popular, pero se anularon varias actas en las Cortes y se modificó el resultado. “Dos diputados de la Ceda y un tradicionalista no llegaron a ser diputados, si lo lograron tres del Frente Popular: Castro Prieto y Manso, que fueron asesinados en 1936, y José Andrés”, puntualiza Romero.
Así resumió Manso lo que ocurrió en Salamanca en las elecciones de febrero de 1936. “Que se repitan las elecciones sin Guardia Civil, sin pistolas y sin dinero”, recordó Luis Castro.

Por ello, no nos podemos olvidar que el presente influye en nuestra forma de mirar. Hay una corriente de lectores que apuntalan viejas teorías que surgen en los albores de la Guerra Civil, que se están publicados ahora y que tienen amplio altavoz en los medios de comunicación.
De las más de 40 elecciones que ha habido en España, en la que más se recalca la palabra fraude, son en las del 12 de abril 1931 que traen la República y las de febrero de 1936 que gana el Frente Popular. El resto de las elecciones las ha ganado el partido que las ha convocado. En ambas elecciones, las propuso la derecha y las ganó la izquierda.
Serrano Suñer, el cuñadísimo de Franco, encargó a una comisión de 22 miembros un dictamen sobre la ilegítima de los poderes políticos en las elecciones de 1936. Forman parte de esa comisión diputados, que habían heredado el distrito desde los abuelos, y tienen la osadía de sacar que hubo también fraude en las del 12 de abril de 1931. De ese modo, siendo ambas elecciones fraudulentas, lo que se consigue es crear un caldo de cultivo para decir que la II República es ilegítima.
Acción de Gobierno del Frente Popular
El Frente Popular se presentó a los comicios de febrero de 1936 con este programa: Amnistía de los presos, dar continuidad al programa reformista del primer bienio, educación, reforma agraria…y reanudación del proceso autonómico. Cataluña, País Vasco y en Galicia poco antes del golpe se había aprobado el estatuto.
Gil Robles dice que Castilla no puede quedar fuera del estatuto porque casi todas las comunidades habían solicitando ya su proceso autonómico en toda España. Pero estalló la Guerra Civil y todo se paró, al llegar la democracia se les dio importancia a las comunidades históricas, como fue Cataluña o País Vasco, que eran las que ya tenían estatuto en 1936.
“El programa donde se une el Frente Popular nos tenía que seguir sorprendiendo. Estaban unidos burgueses con obreros, comunistas o sindicalistas… Fueron capaces de establecer un programa concreto con lo que van a hacer. Lo redactan todos para llevarlo a la práctica. Todos cedieron respecto a los demás. Nueve puntos conforman el programa electoral, en cuatro de ellos, los partidos republicanos dicen que no aceptan esta propuesta de los partidos obreros, lo que hacen es trabajar sobre ellos de cara al corto plazo para poder ganar. Es de gran seriedad y compromiso con los electores y los partidos”, analiza Carmelo Romero, autor de El Frente Popular de izquierdas (febrero – julio, de 1936).
Lo público o lo privado
El tema de la Reforma Agraria se fue agravando por su urgencia en provincias como Salamanca, pero también Cáceres, Badajoz, Sevilla y Toledo. “En aquel momento, Salamanca era más parecida a Extremadura y Andalucía que al resto de Casilla”, señala Luis Castro.
Era gravísima la situación que vivían los trabajadores del campo, no tenían para comer comer. «Hay documentadas más de 40 ocupaciones de fincas comunales en Salamanca. El rescate de comunales es devolverle esos terrenos que fueron usurpados por nobles a los campesinos», explican.
El Gobierno del Frente Popular lo conformaron ministros republicanos, no había socialistas, no comunistas… el problema era ese, que estaban llevando a cabo el programa electoral. “Uno de los grandes errores fue que intensificaron la Reforma Agraria. Siempre es lo mismo, la lucha entre lo público y lo privado. No hubo segunda sesión sobre ello. Lo sabían bien los jornaleros y los grandes latifundistas”, compartió Carmelo Romero.
Hubo insidias de los partidos de derechas que desde el día de las elecciones quisieron dar un golpe de estado. Fue una época de manifestaciones, malestar laboral, masas con protagonismo social y político… “La movilización laboral hay que diferenciarla de la violencia política que está protagonizada por la extrema derecha y financiada por la derecha”, apunta Romero.

En Salamanca hubo varios sucesos luctuoso, en uno de ellos, hubo tres muertos: un joven comunista, una señora de derechas y un niño; otro fue en junio de Ciudad Rodrigo. Lanzan octavillas diciendo que crudamente España está en estado de Guerra y que dentro de unos días estallara la revolución marxista. “Era una patraña absoluta. Los republicanos y los socialistas salieron a la calle, los de la extrema derecha sacaron las pistolas y murió un barrendero comunista. Se creó un ambiente de tensión que justificó el golpe militar por determinados hechos violentos”, comparte Luis Castro.
Antes del 16 de febrero de 1936 la Falange tenía muy pocos adeptos. Primo de Rivera se presenta por 13 provincias y no sale por ninguna, en Asturias la Falange saca 800 votos. Al perder las elecciones del 36, la derecha se radicaliza y se aproxima a la Falange. La violencia es parecida a la que hubo en Europa. “La derecha dice que el ejército debe sublevarse para evitar la violencia… El General Mola dijo que había que matar a todos los que habían formado parte del Frente Popular”, advierte del contrasentido Carmelo Romero.
Lo demás… levantamiento del Ejercito contra un Gobierno legítimamente elegido en las urnas del 16 de febrero de 1936, la Guerra Civil y 40 años de dictadura franquista.

















