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El colegio de Carvajal estaba en la lista roja de patrimonio

Por riesgo de derrumbe

El colegio de Carvajal, que se derrumbó este martes por la noche, también llamado Colegio de San Antonio, fue inaugurado en 1662, si nos atenemos a la fecha que indica la inscripción en pizarra de su fachada. Fundado mediante testamento otorgado el 24 de octubre de 1649, por Antonio Vergas de Carvajal, actualmente estaba incluida en la lista roja de patrimonio por el riesgo de derrumbe de los restos que quedaban en pide del conjunto.

 

Una empresa privada intentó convertir el solar en un hotel en 2011, para lo cual se aprobó una modificación del Plan General de Ordenación Urbana en la que se modificó la calificación de la parcela (ORDEN FOM/664/2011, de 2 de mayo). Pero la empresa acabó devorada pro la crisis y no empezó la reforma. En la actualidad, una empresa de construcción y reformas estaba desarrollando labores de rehabilitación para construir viviendas de lujo en la zona (calle San Pablo).

El edificio de dos plantas en ladrillo hoy está cubierto por una capa de enlucido. Fue un proyecto de Pedro Mato, sacerdote jesuita. El piso inferior presentaba una puerta de entrada con grandes dovelas almohadilladas, en el lado derecho había una ventana adintelada con reja y en el izquierdo una puerta más pequeña. Sobre la puerta se encuentra una inscripción en pizarra y sobre ella el escudo de su fundador. Las ventanas del segundo piso son arcos de medio punto también con grandes dovelas y en el tejado una espadaña de ladrillo que hoy no existe. En su interior existía una iglesia con un retablo de Francisco García de Ardero realizado en 1669 y un sepulcro con la figura orante de su fundador. Sufrió un incendio en el año 1791, siendo reconstruido al año siguiente.

Carecía de protección legal. Ruinoso tras el incendio, cuyas causas aún se desconocen, solo permanecían en pie su fachada principal, una pared con un gran vano rectangular asentada sobre la muralla romana, algunos restos de muros y estructuras interiores y parte de un tramo abovedado de lo que fue su capilla, que estaba cubierto por una estructura de uralita.

El edificio estaba incluido en la lista roja del Patrimonio de la Asociación Hispania Nostra, que incluye aquellos elementos del Patrimonio Cultural Español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, al objeto de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración.

Según explica Lista Roja del Patrimonio, al carecer de hijos, el fundador había otorgado testamento en favor del Hospital General, pero un día observó cómo un pobre zapatero sin apenas recursos adquiría una anguila por un elevado precio, que a juicio de D. Antonio no se podía permitir y que debería reservar el dinero para el caso de caer enfermo, a lo cual el remendón le contestó que si ese era el caso acudiría al Hospital donde le tratarían gratuitamente. El enfado de D. Antonio fue tal que canceló el testamento en favor del Hospital y otorgó el mencionado para la fundación del seminario, añadiendo la cláusula de que en él no fueran admitidos los hijos de zapateros. Su muerte, acaecida el 11 de octubre de 1659, inició la vida de este seminario que abrió sus puertas con veinticuatro colegiales elegidos por los patronos. El seminario, dirigido por un rector eclesiástico, tenía por objeto recoger niños huérfanos, mantenerlos y educarlos en las primeras letras, y atender sus necesidades básicas. Al llegar a la edad de aprender un oficio se les buscaba un maestro pagado por el seminario y cuando terminaban el aprendizaje abandonaban el colegio, con una pequeña cantidad de dinero. Si el niño era apto para el estudio, se le facilitaba una carrera. A finales del siglo XIX el edificio ejerció de escuela de instrucción primaria, admitiendo niños por una módica retribución pero sin perder el objeto de la fundación, cada vez más mermada en rentas. En 1893, también se estableció como academia de música para niños mayores de ocho años con 14 plazas: 12 de solfeo, una de violín y otra de piano. Hasta 1907, en uno de sus locales estaba establecida la imprenta Calatrava de carácter eclesiástico, que llegó a ser acusada de explotación infantil. En los años treinta del siglo XX, el colegio fue cerrado. En 1986 el edificio se adaptó para ser una residencia de ancianos. En el año 2000, un incendio acabó prácticamente con el edificio, dejándonos únicamente la fachada. El solar pertenece al obispado a través de la Fundación Colegio Niños Del Coro-Seminario Carvajal de Salamanca y sigue sin un destino claro».

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