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Opinión

Repaso

Reflexiones de un ser (yo), que por lo que sea, lleva unos días en los que aprecia un exceso de personas a su alrededor. Nada grave, permíteme obviar motivos y comentarios, porque para lo que nos trae aquí, los unos y los otros son absolutamente irrelevantes. No así el hecho de que a veces nos sobra la gente. Y son buenas noticias.

No es odio, ni desdén, ni desinterés. Es que hay un montón de personas, a veces conocidas, otras lo contrario, que exigen un montón de atención por parte de un solo individuo.

A los cercanos buenos basta con decirles que te vas unos minutos a tu cueva para meditar o hacer nada con todas las ganas del mundo. Con los solo cercanos hay que poner un poquito más de empeño, el titular sería el mismo pero requiere de una explicación, no es por ti, es por mí, necesito un rato para lo mío porque tal (échesele imaginación). Con los cercanos espontáneos estarás en plena audición para el papel de Mr. Scrooge.

Los primeros nos quieren y entienden, los segundos nos quieren, los últimos quieren. Y querer no está mal, el conflicto aparece de la mano del objeto o acontecimiento deseado. Ah, que no se me pase afirmar que en un minuto se pasa de sufrir a cometer, y no es fácil ser consciente de ello, basta con cambiar de interlocutor o que uno de varios vaya al baño. Nunca está de más dar un pensado al acto de la quereción y al objeto del querimiento. ¿Te quiero por ti o por mí?

Estos pensares siempre terminan con la misma cuestión en mi masa intracraneal. Sirva de repaso. Egoísmo. ¿Cómo demonios puede apetecernos algo de alguien que está sujetando el bostezo o con el irreprimible deseo de verse los párpados por dentro? ¿Dónde está la diferencia en ir a solas o en compañía en lo que se refiere al ir? Sí, claro, la parte social.

Queridísima parte social, dos puntos, te necesitamos por aquello de vivir y compartir, intercambiar, crecer, aprender, disfrutar, sentir abrigo y seguridad, descargar y sumar, entender y un montón de verbos geniales más. Pero una cosa te digo, a ti te formamos nosotros. ¿Cómo no vamos a ser importantes para ti en un estricto sentido individual? Permítenos un rato de letargo e hibernación. Enseguida volvemos.

¡Anda! ¡O estoy a gusto o no sumo! ¿Y cuantas personas son imprescindibles para que una esté a gusto? Así a bote pronto diría que como máximo una. ¿Y si una persona sola no puede? Pues a lo mejor es que no sabe. ¿Y si no sabe, cómo puede aprender? Buena pregunta esa. No tengo una respuesta universal. Sí que se me ocurre que para nadar es importante meterse en el agua y que para saber de vinos, no lo hay como catarlos. Hasta hay quien lo escupe después.

¿Debemos pues atender a todo reclamo que la res social nos presente por aquello de no perdernos nada y formar parte de todo? ¿O es más bien una necesidad? Ojalá que no, que solo sea un disfrute. Que no dejes de estar contigo incluso entre la multitud.

Te dejo con 7 minutazos de vídeo para que vayas entrenando, verás como no pasa nada (malo).

Y aquí cuento cosas… 

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