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Economía

CSIF denuncia la precariedad laboral de las limpiadoras en Salamanca

El sindicato también hace hincapié en la discriminación de género de las trabajadoras de limpieza

 

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios, CSIF, denuncia la precariedad laboral que sufren las trabajadoras de las contratas de limpieza por la generalización de los contratos con un escaso número de horas, apoyados por pliegos de condiciones que no permiten la ampliación de horarios, y pide a administraciones y empresas que los amplíen a jornada completa

CSIF ha contactado hace unos días, con el presidente de la Diputación de Salamanca para que, en la futura contrata de limpieza, próxima a renovarse, se apoye el que las trabajadoras puedan ampliar horarios, tras la constatación de que tienen mayoritariamente una jornada de menos de 6 horas desde hace años y no se les permite ampliar horario porque se contrata a nuevo personal.

Esta práctica, habitual en muchas contratas de organismos públicos produce un grave efecto sobre las cotizaciones y las pensiones que CSIF quiere evitar; tras toda una vida profesional en la limpieza las trabajadoras no han cotizado lo suficiente para alcanzar una pensión digna.

«Esta situación constituye además una clara discriminación de género que desde CSIF queremos eliminar, tras la constatación de que en esas empresas las jornadas completas suelen estar ocupadas por personal masculino, con una clara discriminación hacia las mujeres, mayoritarias en las plantillas de ese sector», explican desde CSIF Salamanca.

CSIF ha iniciado una campaña en la que insta a los responsables de organismos entidades y empresas públicas y privadas para que revisen sus contratas priorizando la ampliación de horarios al personal que lo demande, sobre la contratación de nuevos efectivos, para favorecer el que las personas que trabajan en las empresa puedan alcanzar una jornada mínima de 6 horas, como primer paso hacia la jornada completa, que garantice un nivel de cotización suficiente para que sus futuras pensiones, ya de por sí muy menguadas, puedan alcanzar un nivel mínimamente digno.

En muchas ocasiones una trabajadora joven acepta un trabajo en precario con la sana esperanza de que en un futuro se vayan mejorando sus condiciones laborales, pero es muy frecuente ver cómo tras muchos años la gran mayoría ve frustrada esta pretensión y se encuentran atrapadas por una situación que, aunque debería ser temporal, se transforma en definitiva, por la situación del mercado de trabajo en nuestro país, y que la aboca a unas condiciones inaceptables tras la jubilación.

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