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Cultura

El legado de Marcelino Camacho y Josefina Samper se investiga en Salamanca

El Centro Documental de la Memoria Histórica, con sede en Salamanca, recibe de manos de los hijos de ambos un lote con documentos y más de 2.500 publicaciones, así como otros objetos y recuerdos de interés histórico

 

Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, y Miquel Iceta,  ministro Cultura y Deporte, defendieron este jueves, la trascendencia democrática del legado histórico de Marcelino Camacho y Josefina Samper. Lo hicieron durante el acto celebrado en el Centro Documental de la Memoria Histórica, con sede en Salamanca, mediante el que los hijos de ambos, Yénia y Marcelino Camacho Samper, hicieron entrega al espacio público de un lote con diez kilómetros lineales de documentos y más de 2.500 publicaciones, así como otros objetos y recuerdos de interés histórico

J.M.A. / ICAL. Yolanda Díaz fue la encargada de clausurar un “humilde pero muy grande” acto y definió su presencia como “un regalo”, recordando a su propio padre, quien aseguró que “de alguna manera” y en base a lo que ambos representaban “se daba la mano” con Marcelino Camacho. Así, se mostró “muy orgullosa” de su país, de la historia y también de “lo que hace” el Gobierno de España, puesto que “no todos hacen lo mismo”. “Este Gobierno camina, avanza y lo hace en la defensa y en el ensanchamiento de la democracia. Parece una obviedad pero no lo es”, señaló la vicepresidenta.

Díaz recordó que justo el día de hoy se cumplen dos años desde su toma de posesión como ministra y aseguró que entonces citó a su padre en su discurso, pero “pensaba en muchos hombres y mujeres como Marcelino y Josefina que no podía citar”. Así, reveló que tuvo “la suerte” de conocer a Camacho. “Soy lo que soy gracias a ellos dos. Su historia, en parte, me explica a mí. Me han enseñado no solo a luchar, sino a ser buena persona. Siempre eligieron la sonrisa a pesar de la cárcel y el dolor. Nunca actuaron por la venganza. En estos días he pensado qué pena que Marcelino no esté vivo para decirnos lo que pensaba en sus últimos momentos de la Ley de Amnistía”, reflexionó la ministra.

Susana Martín/ICAL. Yolanda Díaz y Miquel Iceta, junto a los hijos de Marcelino Camacho y Josefina Samper, en el Centro Documental de la Memoria Histórica.

En este punto aseguró que, a menudo, durante la sesiones de control al Gobierno en las que escucha “cosas durísimas” puede “mantener el control” porque piensa en personas como Marcelino y Josefina. “Por eso, su legado no es de nadie, es todas y todos. Y somos todos los mismo. Estamos ante un monumento lingüístico vital, un legado que es a la vez el relato de un país y de la larga travesía del sindicalismo español en las ominosas décadas de la dictadura”, valoró. Por eso, reiteró su agradecimiento a los hijos “por su generosidad por poner en manos de lo común algo que es mucho más que un patrimonio familiar”.

“Nos estáis dando la clave para leernos a nosotros mismos. Es un texto complejo y necesario, autógrafo, y escrito a cuatro manos del que se desprende una ética del comprimo con lo colectivo que hoy es tan necesario”, manifestó la vicepresidente dirigiéndose a Yénia y Marcelino. “Ser demócrata no es una actitud política, sino una actitud ante la vida. Esas palabras representan exactamente las lecciones imperecederas que recibisteis de Marcelino y Josefina. Un reflejo de la batalla de nuestros padres contra la dictadura, a prueba de presidios y represión, para recuperar los derechos y las libertades con una vocación de servicio que no esperó retornos ni prebendas y que demuestra, con la entrega de este legado, no tener fecha de caducidad”, prosiguió.

Yolanda Díaz apeló a “la justicia social y la igualdad”, asegurando que “regresan con una fortaleza y una salud a prueba de autoritarismos y de interpretaciones sesgadas”. Además, realizó una encendida defensa del sindicalismo que Camacho representaba en la parte final de su discurso. “Las organizaciones sindicales siguen llamadas a avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria en el entrono del Diálogo Social. Esto está, ni más ni menos, que en el artículo siete la Constitución. Ellos sí querían libertad y democracia y sabían que eran palabras demasiado grandes con las que no debíamos frivolizar”, resumió, y advirtió que, aún hoy en día, hay “cientos de sindicalistas en el mundo que está perdiendo sus vidas por defender los derechos de los trabajadores”.

Historia de todos

El ministro de Cultura y Deportes, Miquel Iceta, precedió en la palabra a su compañera de Ejecutivo, Yolanda Díaz, y aseguró que el legado que este jueves recibió el Centro Documental de la Memoria Histórica, dependiente de su Cartera, es “historia de todos”. Lo hizo durante un acto que definió como “sencillo”, pero matizó que “no por ello irrelevantes, pequeño o anecdótico y “sí cargado de emoción, gratitud y memoria”. “Cuando he llegado, he rozado por unos segundos unos cuadernos y me ha recorrido un estremecimiento. No siempre uno toca la historia. Y ellos lo son”, subrayó el ministro.

Susana Martín/ICAL. Yolanda Díaz y Miquel Iceta, junto a los hijos de Marcelino Camacho y Josefina Samper, en el Centro Documental de la Memoria Histórica.

Y es que Miquel Iceta insistió en que “la historia la hacen los pueblos y no sólo los reyes”, como a menudo se enseñaba en la escuela. El ministro recordó que si bien, finamente no fue juzgado por alterar la forma de Gobierno, de lo que estuvo acusado Marcelino Camacho, “de alguna manera consiguió hacerlo”. Y, según Iceta, “aunque en ese momento no era legal, fue legítimo”. Para el ministro conviene conocer esa historia, “que es la historia de todos” y mantuvo que sin este legado el CDMH estaría “incompleto”.

“La dictadura acabó con un proceso convulso en el que se reunieron la flaqueza del régimen con la pujanza de la oposición. Pero hay que tener muy en cuenta la correlación de fuerzas. Hoy nos hacemos testigos y herederos de una historia que ya es de todos, que ya no es de una parte. Los que lucharon nos han legado un periodo de libertad y democracia que debemos defender en momentos en los que que parece que se pone en duda”, manifestó el miembro del Gobierno.

En último término, Iceta reiteró su agradecimiento por su generosidad a los hijos y ensalzó la importancia del sindicalismo. “Al final prevalecen los buenos sentimientos, las buenas acciones y el compromiso político y sindical. Si en sindicalismo encontramos a los mejores negociadores porque priorizan el avance al destello de las cámaras”, finalizó.

Represión y lucha

El acto celebrado en Salamanca también contó con la intervención de la hija de Marcelino Camacho y Josefina Samper, Yénia Camacho Samper, quien recordó que en el amplio legado de sus padres de puede aprender de la lucha en los tiempos de la represión. Visiblemente emocionada en varios tramos de su alocución agradeció la acogida de las personalidad y confesó que no tuvieron duda de que el legado de su familia tendría que estar en un archivo público. “Estábamos convencidos de que había que hacerlo así, aunque debo confesar las emociones al ver sacar esas cosa de casa, que formaban parte de nuestro paisaje y las habían tocado ellos”, reveló.

Yénia explicó que los contactos con el Ministerio se remontan al segundo semestre de 2018 y agradeció que “desde el primer momento, la sintonía fue fantástica”. Así, mostró su orgullo porque, a partir de este momento, puedan trabajar con dichos documentos los profesionales e investigadores del Ministerio. “Nuestro objetivo era que eso que mi padre hizo fuese para todos los españoles. Fue su dedicación desde la cuna hasta el final”, reiteró.

Susana Martín/ICAL. Miquel Iceta, junto a los hijos de Marcelino Camacho y Josefina Samper, en el Centro Documental de la Memoria Histórica.

En este sentido, reivindicó la importancia de apreciar la historia. “Nació en el 1918 y murió en 2010. Y vivió muchas épocas, no siempre bien difundidas entre la sociedad. Se pueden repetir sucesos sobre los que tenemos que estar en guardia. Hay que aprender de la lucha. El legado está trufado de principio a fin de todas esas épocas. Entre ellas, el periodo de la cárcel que también es una escuela de lucha y de formar a nuevos dirigentes. En la cárcel están por luchar. Se ve en el legado esa doble medida: represión y lucha. Todo ese periodo sirvió para revelar la existencia de presos políticos y la necesidad de amnistía estuvo liderada por las mujeres de presos, entre ellas mi madre”, finalizó emocionada.

Un imprescindible

El acto contó también con la presencia de Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, quien ensalzó la figura sindical de Marcelino Camacho y le definió como “un imprescindible” tras “toda una vida de lucha”. Aseguró asimismo que su legado es patrimonio del país y su democracia como “uno de los más cualificados representantes de la tradición política y sindical, y que más luchó contra la dictadura, siendo clave en la consecución de derechos y libertades de los que goza la sociedad”.

En este sentido, Sordo incidió en que Camacho jugó un papel “determinante” para que España confrontase la dictadura. “Se ha hecho un relato demasiado amable de la Transición. Franco murió en la cama, pero el franquismo murió en las calles. Hubo personas que lucharon, sufrieron la persecución, la prisión y las torturas para derrotarlo, demostrando altura de miras y visión estratégica de país. Ese hecho histórico no fue solo un proceso de élites, sino también de las bases y de las clandestinas Comisiones Obreras”, resumió el líder sindical, subrayando que más tarde fue también clave para la modernización del sindicalismo. “Marcelino Camacho es patrimonio de nuestro país y de nuestra democracia”, concluyó.

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