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La Usal gasta 110.000€ para crear un espacio expositivo en Medicina

Lo estrena con una muestra permanente de figuras anatómicas de cera

La Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca estrena este miércoles un espacio expositivo en el vestíbulo del edificio, que ha sido acondicionado para acoger la colección de modelos anatómicos de cera con el que los estudiantes del centro se formaron en Anatomía hasta bien entrado el siglo XX.

Con la instalación permanente de los modelos anatómicos, la Facultad de Medicina estrena un espacio expositivo en su vestíbulo dividido en dos espacios climatizados en cuyo diseño y ejecución han colaborado la Unidad Técnica de Infraestructuras y el Servicio de Actividades Culturales.

Además de las reformas estructurales, se ha mejorado la iluminación, adaptándola para favorecer las actividades expositivas. El total de la inversión en las tareas de reforma y musealización de los espacios asciende a 110.385 euros.

Medio centenar de piezas elaboradas en cera entre finales del XIX y comienzos del XX, la mayoría en talleres de París, se presentan en la nueva sala expositiva, después de pasar los últimos años en el Departamento de Anatomía e Histología Humanas. Allí se conservaron gracias a la iniciativa del profesor Ricardo Vázquez, quien promovió su mantenimiento y restauración.

A las piezas de cera, que abarcan desde el desarrollo intrauterino embrionario-fetal a diferentes regiones anatómicas de adultos, se suman algunas figuras de escayola coloreada realizadas por la casa Deyrolle a finales del siglo XIX, un cráneo óseo desarticulado, figuras de cuerpo desmontables y una maqueta gigante del oído en cartón piedra, de excelente calidad y precisión anatómica, elaborada por la casa Auzoux de París en los últimos años del siglo XIX.

El rector, Ricardo Rivero, ha participado en la presentación de la muestra acompañado del decano de la facultad, José Carretero. Junto a ellos han asistido el vicerrector de Investigación y Transferencia, José Miguel Mateos; el de Economía, Javier González; la directora del Departamento de Anatomía e Histología Humanas, María Belén Peláez; María José Fresnadillo, vicedecana de Docencia de la Facultad de Medicina; Manuela Plaza, gerente de Salud de Área de Salamanca, y la secretaria general de la Universidad, Josefa García Barrado.

Modelos de cera

Hasta comienzos del siglo pasado la preservación de los cadáveres para la docencia era difícil por no disponer de buenos conservantes de tejidos. Por esta razón las disecciones realizadas para enseñar a los estudiantes tenían una vida muy corta, supeditando su práctica a las épocas del año más idóneas para prolongar su utilización y aprovechamiento (durante los meses de invierno se realizaban las disecciones de vísceras, y se dejaban para la primavera las de músculos y articulaciones).

El arte de modelar la cera cobra fuerza en el Renacimiento, y fue utilizado por artistas de gran renombre como Luca della Robbia, Ghiberti, Michelozzo, Sansovino, Rafael, Miguel Ángel o Verrocchio. Muchas veces se utilizó el modelado en cera para modelar las obras que luego se fundirían en bronce.

La colección de figuras de cera de la Universidad de Salamanca pertenece al tipo de ceras coloreadas que fueron realizadas por las empresas ceroplásticas Tramond y Deyrolle en París. La mayoría de ellas se hicieron y adquirieron a finales del siglo XIX, contribuyendo a que la entonces Facultad de Medicina “libre” de Salamanca obtuviera su reconocimiento oficial en 1911.

Se da la circunstancia de que algunas figuras han sido datadas con exactitud, ya que los pliegues de sábana que les sirven de base estaban rellenos de papel procedente de periódicos parisinos en los que consta la fecha, la mayoría en torno a 1895.

Las esculturas de cera de la Universidad de Salamanca fueron construidas entre 1889 y 1903. Tramond y Deyrolle comercializaron este tipo de preparaciones por toda Europa y algunos países de Iberoamérica. Estas preparaciones estaban inspiradas, en general, en las realizadas por los maestros ceroplásticos italianos Jumelin, Susini y Baretta en los siglos XVIII y XIX.

Para su realización, en la mayoría de ellas se empleaban huesos naturales articulados y sobre ellos se aplicaba la cera mezclada con manteca, sebo, trementina y diferentes colorantes naturales según las zonas y órganos que se fuesen a representar. Para la realización de los vasos y nervios se utilizaban hebras de hilo embebidas en cera tantas veces como fuese necesario para adquirir el grosor requerido. Es de resaltar el empleo de pelo natural para el cabello, barba y pestañas de algunos de los modelos.

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