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Se jubila un hombre dispensador de noticias

Fernando Hernández Pacho cierra el kiosko que ha regentado durante 38 años en la esquina de la avenida de Portugal con Alfonso de Castro

Hace 38 años Fernando Hernández Pacho y su hermana Inma abrieron el kiosko ubicado en la avenida de Portugal esquina con Alfonso de Castro. Hace unos años se marchó Inma y a mediados de este mes de agosto, Fernando dejará de ‘repartir’ noticias, chuches, pan… Cerrará las puertas el kiosko que no cerraba nunca, salvo los días que no había prensa diaria.

Fernando es delineante de formación, pero no encontró trabajo de lo suyo y decidió, junto con su hermana aventurarse a montar un negocio. “Durante estos años ha habido momentos buenos, malos y malísimos, como ahora”.

La década de los ochenta, pero sobre todo la de los noventa fue la mejor para la prensa. “Si vendiera lo mismo que en esos años, no me jubilaba”, señala con pesar.

El siglo XXI está siendo demoledor para la prensa escrita, “en cuanto empezó a tener fuerza lo digital, se fue dejando de vender poco a poco”, puntualiza.

La prensa escrita, al menos en Salamanca, también estaba sujeta su venta a la estacionalidad. “En invierno se consumía mucha más. Aquí, en verano, muchas personas se van al pueblo, a los chalets, de vacaciones… y bajaba mucho la venta, porque nos quedamos cuatro”, explica.

Recuerda que algunas mañanas los periódicos “volaban a primera hora” porque había sucedido tal o cual noticia, como podía ser atentados terroristas, Ferias y Fiestas, sucesos muy puntuales. «Eso ya hace mucho que no pasa».

También han sido víctimas de la era digital revistas como Interviu, Época, Tiempo,.. “El día que salían, venían los clientes a buscarlas. Luego fueron desapareciendo las revistas y los clientes. También en Salamanca, en estos años, he visto desaparecer El Adelanto y Tribuna de papel”, suspira el kioskero.

¿Cómo ve el futuro de su sector?
Mal. Veo un otoño muy oscuro.

Agradece haber estado casi cuarenta años detrás del mostrador. Siempre servicial y atento con los clientes -de todas las edades- a los que ha visto crecer y a los que ha despedido. “Algunos venían en el carrito de bebé y ahora vienen de la mano con sus hijos. Muchos forman parte de mi familia, los he visto casi todos los días durante estos casi cuarenta años”, se emociona.

Es muy extraño entrar a comprar el pan, el periódico, goloseo o una revista y no escuchar de fondo un clásico del pop nacional o internacional de los setenta, ochenta o noventa. Dejamos a Fernando escuchando música.

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2 comentarios

  1. Cuando era niña compraba allí, luego cambié de domicilio pero siempre que he pasado he mirado este kiosco con el tierno recuerdo de la infancia.
    Gracias por los servicios prestados. Y por favor… Sigamos yendo a comprar al kiosco! ?

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