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“Llevábamos viéndola mala unos días, pero decía que era un catarro”

Regina, la celadora del hospital que quizá subió al segundo para pedir ayuda porque se encontraba mal y murió

Una mujer ha sido hallada muerta este domingo en el rellano de su edificio. Pese a que todo hace indicar que la muerte se debe a causas naturales, los vecinos del barrio se muestran afligidos por la pérdida de la que todos coinciden “era una buena persona”.

“Cada vez somos menos en el barrio, esto es un no parar”, lamenta el responsable de un comercio cercano al número 42 de la calle Volta, el edificio en el que ha aparecido una mujer muerta este domingo por la mañana.

Un día después del trágico suceso, la muerte de esta mujer está en boca de todos en los alrededores del edificio. Numerosos vecinos se paran a hablar unos con otros para preguntar qué se sabe, pero también para lamentar la pérdida y mostrar el asombro por lo inesperado de la noticia.

“Era una mujer de unos 60 años, Regina se llamaba”, comenta una vecina del barrio, en el que este lunes no hay otro tema de conversación. “Tenía una hija, por lo menos, que está en Ciudad Rodrigo”, añade, pero con ella en Salamanca “no vivía nadie, que se sepa”.

Otra mujer, también del barrio, explica que “vivía en el primero (del 42 de la calle Volta)” y su cuerpo lo encontraron “los vecinos del edificio en el descansillo del segundo piso”. Por ello, “llama la atención que subiera hasta allí. Pero quizá que se encontraba mal y fue a pedir ayuda a los vecinos”, matiza.

Tras encontrar el cadáver, los vecinos avisaron a los servicios de emergencias. Por el momento y a falta de la autopsia se desconocen las causas de la muerte, aunque todo hace indicar, y así lo corroboran desde la Subdelegación del Gobierno, se trata de una muerte por causas naturales.

El trabajador de otro de los negocios del barrio señala que “era clienta mía, yo me llevaba muy bien con ella”. Además, este hombre aclara que no se le conocía “ninguna enfermedad”, pero confiesa que “la llevábamos viendo dos o tres días mala. Pero le preguntábamos y ella decía ‘nada, es un catarro, según está el tiempo…’”.

“Regina trabajaba en el Hospital, era celadora y aún seguía trabajando. Andaba por los 60 años, no debía tener muchos más”, apunta un vecino.

Además, reconoce que “tenía algo de familia, pero no en Salamanca”. Fuentes del Hospital han reconocido a este medio que la muerte de su compañera ha causado sorpresa y pena a partes iguales, porque “era muy querida”.

Finalmente, en lo que todos coinciden es en que “se llevaba bien con la gente”. “Yo la conocía y era muy buena persona”, dice una mujer del barrio. “Se llevaba bien con los vecinos de la zona, muchos la conocíamos y su pérdida nos ha causado una gran consternación y tristeza”.

El rellano del segundo piso del número 42 de la calle Volta

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