El número de salmantinos que optan por hacerse un seguro privado de salud no ha dejado de aumentar a lo largo de los últimos años. Actualmente, más de 77.000 charros optan por la privada, lo que supone el 23,66% de la población total de la provincia. Además, la pandemia del coronavirus no hizo sino acelerar un proceso que ya venía de atrás, causado en gran parte por las listas de espera, la falta de médicos y los problemas de accesibilidad a la sanidad pública.
Un total de 77.373 salmantinos disponen actualmente de seguro privado de salud, lo que supone el 23,66% del total, según datos de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa). Una tendencia la de pasarse a la privada que viene de lejos, y es que mientras que hace una década, en el año 2014, eran 61.506 los habitantes de la provincia con seguro privado (17,93% de la población), año tras año la cifra no ha dejado de crecer.
Frente a los datos de Salamanca, en Castilla y León la tasa de cobertura de la privada era del 14,47% hace una década, mientras que actualmente se sitúa en el 20,79%. Asimismo, a nivel nacional, en el año 2014 19,4% de los españoles contaba con seguro privado de salud, y actualmente la tasa asciende hasta el 25,83%.
Esta tendencia además se ha visto agravada a raíz de la pandemia del coronavirus aunque, tal y como aseguran desde Unespa a La Crónica de Salamanca, la epidemia de coronavirus “lo que hizo fue acelerar el proceso, que ya venía de atrás”.
Según explican, “uno de los fenómenos que impulsa la contratación de seguros de salud es su creciente aceptación como mecanismo de pago en especie”, algo que han incorporado “muchas empresas” como “concepto retributivo complementario” y que se ha convertido en “uno de los beneficios sociales más valorados”.
Asimismo, afirman que “las atenciones que presta la sanidad privada son atenciones que se ahorra el sistema público sanitario” y quienes contratan un seguro médico “alivian la carga de trabajo que tienen los centros públicos”. “La sanidad pública y la privada no son rivales, sino que se complementan”, señalan.
En esto último, la patronal de las aseguradoras coincide con la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Salamanca (ADSP), cuyo secretario Generoso Gómez deja claro que no están “en contra de la medicina privada”. “Puede y debe haber una medicina privada fuerte, y por supuesto debe seguir su camino”, expone Gómez. No obstante, “la sanidad pública tiene que ser lo suficientemente fuerte, potente y de calidad como para poder competir con la medicina privada”.
Desde la ADSP achacan el elevado número de ciudadanos que optan por hacerse seguros privados a dos cuestiones principales. “Por un lado, los problemas en la accesibilidad y, por otro, las elevadas listas de espera”, detallan. “Si disminuyen las listas de espera y aumenta la efectividad y la accesibilidad, desde luego que la gente no va a abandonar la medicina pública”, recalcan.
Además, recuerdan que, “para que la sanidad pública funcione necesita una financiación adecuada y una buena gestión”. Sin embargo, “por lo menos en Castilla y León, la gestión es inadecuada e, incluso, muy deficiente”. Frente a ello, aseguran que, “necesitamos que se tomen medidas de gran calado, porque si queremos que la sanidad pública funcione, debe ser así”, pero “tenemos nuestras dudas de que la Consejería de Sanidad esté apostando realmente por potenciar la sanidad pública”.
Respecto a la pandemia, Gómez insiste en que, más que generar un aumento en la contratación de seguros médicos privados, “lo que hizo fue dejar al descubierto las deficiencias de la sanidad pública, que son la accesibilidad, la falta de médicos en Atención Primaria y las listas de espera a nivel de atención hospitalaria”. “Entonces, derivado de ello, ha surgido el aumento de contratos de seguros privados”, reconoce.
Si bien, aprovecha para matizar que, “hay que analizar un poco más los datos. Cuando se hacen consultas en la medicina privada, resulta que el 93% son por problemas de salud no significativos. Entonces, el porcentaje de problemas de salud significativos que acuden a la medicina privada es muy bajo, alrededor del 7%, y esto es importante porque entendemos que la mayor parte de la población cuando tiene un problema grave no duda de dónde acudir, que es a la sanidad pública”.
En la misma línea, Gómez añade que esto se debe “en buena medida” a que “gran parte de los problemas graves -como los casos oncológicos en los que el paciente requiere de tratamientos de radioterapia o quimioterapia- no son rentables para la sanidad privada, cuyo objetivo principal es ganar dinero”.
Finalmente, Gómez indica que, para lograr un aumento de la confianza en la sanidad pública sería necesario “que nuestros políticos, en el caso de Castilla y León, la Consejería de Sanidad, analicen profundamente lo que está pasando y planteen posibles propuestas de mejora”. Sin embargo, concluye lamentando que, “falta voluntad política claramente”.
