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Cultura

Fernando Álvarez: «Estamos bombardeados por fotocopias musicales, nos ponen una y otra vez la misma canción»

Fernando Álvarez, cantautor y profesor de música, se hizo muy conocido por la canción ‘Eres tan fea, pero te quiero’. Tiene más de 30 millones de reproducciones en Youtube, pero él no ha visto ni un euro de la SGAE

 

Fernando. ¿Todo se puede contar con humor en música?
Es un poco delicado contar todo con el humor, porque las personas se pueden sentir a veces heridas. Por mi parte,  que no me considero humorista, creo que no, pero con la música se puede contar lo que se quiera. Otra cosa es que las personas lo entiendan o no, porque lo puedo contar a mi manera. Pero, el humor, donde siempre buscas la complicidad de la otra persona, ahí lo veo un poco más complicado.

Háblenos de los monólogos y la música. ¿Utiliza la música por timidez, por acompañamiento o para llenar esos silencios que a veces son tan terribles?
La fuente donde yo veo es la música, siempre parto de ella. El humor comienza a aparecer, sobre todo, hablando entre canción y canción, como una manera de enganchar al público, contando una historia. Ese humor se acaba colando en las canciones que a veces son humorísticas y otras sólo hay pincelada,… Nace la música y, en mi caso, el humor vino para ocultar los huecos que dejaba la música. Luego se ha ido fusionando.

Fernando Álvarez, cantautor y profesor de música.

¿Por qué nos gusta o nos llama tanto la atención la fealdad?
(Silencio) No me lo había planteado nunca. La fealdad nadie la quiere para sí mismo, pero cuando la vemos en los demás nos llama la atención y no nos importa tampoco criticarla. Es una de esas cosas extrañas, porque somos muy poco empáticos con los demás. Es decir, no lo quiero para mí, pero cuando lo ves en la otra persona en lugar de tratar de entender lo mal que lo puede estar pasando, no empatizamos con ellos.

En la novia de su canción, ella tiene muchos defectos físicos, pero usted la quiere…
¡Hombre, claro que la quiero! De hecho, la canción inicialmente, porque luego al conocer a Alfredo -Pérez- que incluyó esas frases graciosas, tiene un carácter positivo, porque lo que hago es analizar una serie de defectos muy surrealistas. Es darle un toque irreal a la fealdad, pero al final el amor está por encima de todas estas cosas.

¿El amor mueve el mundo?
Sí, yo lo tengo muy claro. Creo que el amor es una carrera de fondo. Está claro que las primeras impresiones son importantes, tanto físicas como de personalidad. Lo que ocurre es que las primeras impresiones duran un tiempo, lo que está claro es que si tú tienes algo que no atrae, sea físico o psíquico, de primeras vas a tener menos oportunidades de que esa carrera de fondo se produzca. Por eso, las personas que tienen una buena entrada, sea por su simpatía o por su físico, tienen esa opción. Cuantas más oportunidades, más posibilidades tendrás de encontrar a una persona y estar a gusto.

¿La belleza natural o artificial?
Soy de belleza natural, no me gusta ni el maquillaje. En pijama (risas)

¿Qué ha hecho Youtube por usted?
La canción de Fea pero te quiero fue un fenómeno de la red y de hace años (siete), facebook, twitter y demás no tenían el desarrollo que tienen ahora. Fue una cosa de Youtube y de enlaces pasados por correos electrónicos. En concreto a mí, Youtube hizo que muchas personas conocieran esa canción y otras cosas mías. A raíz de esto, nos salieron algunos trabajos como componer canciones para publicidad. Pero, no ha sido un boom brutal, ni nos hemos hecho millonarios, ni Youtube nos ha dado nada…

Fernando Álvarez y Alfredo Pérez, durante su actuación en el programa de televisión de Buenafuente.
Fernando Álvarez y Alfredo Pérez, durante su actuación en el programa de televisión de Buenafuente.

No fueron ni Justin Bieber, ni Pablo Alborán…
No, para nada. Alfredo y yo nos conocíamos de haber hecho cosas juntos a raíz de las actuaciones de El Savor, que acaban de cerrar, porque hacíamos poesía y música juntos. De vez en cuando, colábamos alguna pincelada de humor, pero no éramos un dúo artístico. Nos juntábamos dos o tres veces para hacer estas actuaciones y el humor era una pequeña parte al final de las mismas. Aquello fue lo que transcendió, por lo que era un poco complejo, no éramos un dúo realmente establecido, ni nos dedicábamos al humor. No lo podíamos llevar a cabo, porque de repente se nos estaba pidiendo algo que no hacíamos normalmente. No hemos seguido, pero tampoco cambio la situación. Yo sigo dando conciertos y Alfredo publica sus libros. Algunas veces nos juntamos y hacemos nuestras recitales de poesía y música. Más literario y musical. Es gracioso, porque aquello nos hizo famosos, pero no nos definía. Si nosotros hubiéramos sido un dúo de humoristas, es verdad que hubiera sido un pelotazo, pero no era lo que hacíamos, por lo que quedaba raro. Además, la canción se hizo famosa por un vídeo de dibujos, que nada tenía que ver con nosotros. Ahora tiene más de 30 millones de visitas, pero no se menciona que la canción es nuestra.

¡Eso es terrible!
Nos importó, pero entre comillas, porque no estábamos metidos a tope en ese mundo. Es una canción muy conocida, pero diría que el 90% de las personas que la escuchan no saben que es nuestra y eso que fuimos a Buenafuente, pero fue una canción como la del Mamut chiquitito, que la oyes en Internet y no sabes de quién es. En nuestro caso, algunos de los vídeos tienen una descripción que dice: ‘Esta canción es de un cantante que creo que se llama Alfredo’.

¿Y los derechos de autor?
Youtube no nos ha dado nada. Tuve conversaciones en su día con SGAE – Sociedad General de Autores y Editores-, pero las condiciones son un poco complejas, porque tienen que ser reproducciones muy concentradas en un periodo corto de tiempo, un mes por ejemplo. También hay que tener una discográfica detrás que le diga a Youtube esta canción es nuestra, me tienes que pagar por ella. El problema es que Youtube no es consciente. Nadie le pide explicaciones. Entiendo los derechos de autor de esta manera: Yo soy Amaral, alguien utiliza una canción mía para hacer un vídeo, y mi discográfica le dice: ‘Esta canción tiene derechos y dependiendo de las reproducciones Youtube le da el dinero a la SGAE, y ésta lo reparte. Pero, en nuestro caso, nadie velaba por nuestros intereses y por lo tanto, nadie le dio dinero a la SGAE.

¡Qué mal!
Bueno, no pasa nada. Nosotros no hemos visto de Youtube ni un duro y hay personas que viven de eso.

Fernando Álvarez.
Fernando Álvarez.

¿Dónde se siente más cómodo escribiendo en el humor o en el amor?
Me siento cómodo en ambos registros. Hay una diferencia brutal cuando escribes de humor y de amor. Me explico: Cuando escribes de sentimientos, si expresas lo que quieres, al escucharte las personas pueden reaccionar por dentro, no pasa nada si a unos les llega y a otros no lo que estás cantando. En cambio, con el humor, la reacción es vital. Si tú escribes una canción de humor y no hay una reacción en un momento determinado de la misma, es un desastre. Lo del humor, te puedes sentir cómodo haciéndolo, pero la presión de que las otras personas tengan que vivirlo igual, en el momento que tu quieres, me parece incomodísimo y muy complicado.

¿Ha sacado la capa que tenía en el cajón o en estos momentos de crisis no es tiempo para héroes?
Soy muy de héroes. Esa canción está pensada incluso en los súper héroes. Soy muy lector de cómic. Creo mucho en la heroicidad del día a día, en tratar bien a la personas que tienes al lado, y menos en los grandes héroes que llevan estandartes o capas. Intento hacerle más agradable la existencia a las personas que tengo a mi lado. En mi trabajo, cuando veo que me recibe con una sonrisa por la mañana hace que me tome el día con mejor humor. Hay que intentar hacer esos pequeños gestos que logran una vida más agradable.

Ha hablado de su trabajo, como profesor de música. ¿Qué importancia debería tener la música en el sistema académico?
A mí la música me ha salvado la vida en varias ocasiones, tanto como creador como oyente. Considero que la música tiene la capacidad de salvar vidas. Por lo tanto, debería de ser algo central, porque educa a una persona tanto para percibir lo que tiene alrededor como para expresarse.

¿Qué le aporta a los niños el aprendizaje de la música y sobre todo, a los adultos el haber tenido esa enseñanza?
Creo que lo que más nos falta en esta sociedad es el pensamiento crítico. En la cuestión musical aún más, porque estamos bombardeados por fotocopias musicales, una detrás de otra, y a nadie se le ocurre pensar que nos están poniendo la misma canción una y otra vez. Aprender música y valorarla les va a hacer a los niños y luego a los adultos que tengan pensamiento crítico. Empieza aquí y luego sirve para todo. Esa alienación del pensamiento que hay en la música, se da también en la política y en otros órdenes de la vida. Al final, somos incapaces de dar nuestra pequeña opinión. Las opiniones pueden tener un poco de todo.

¿A qué se refiere?
Ahora la opinión es como el fútbol o eres de un equipo o eres de otro, no existe la opinión universal. El fútbol es irracional y las opiniones están empezando a serlo. La vara del pensamiento es enorme, va de un extremo a otro. ¿Qué tendrá que ver el ordenamiento económico de un país, capitalismo, socialismo,… con querer que se casen las personas del mismo sexo? Nada. ¿Por qué los que están a favor está asumido que son de izquierdas y los que no, de derechas? Es que ahora, si tienes una postura, vas con todo el paquete. No me parece justo. Creo que todo es mucho más abierto.

Fernando Álvarez, durante su actuación en la gala del certamen de 'Jovenes Creadores' en el DA2.
Fernando Álvarez, durante su actuación en la gala del certamen de ‘Jovenes Creadores’ en el DA2.

Volviendo a la música que se hace toda bajo la misma fórmula y con las mismas palabras, aquello de Silvio Rodríguez de: ‘Te quiero mi amor no me dejes solo…’
Sí, pero el amor tiene muchas aristas y se pueden decir muchas cosas con otras palabras. Hay una escena del libro de George Orwell, ‘1984’, en el que se oye cantar a una señora. Ella canta una de esas canciones que salen por la radio y explica que en ese momento, las canciones las hacen máquinas mediante unos algoritmos, que son las que se supone que le gustan al público. Aquí, no hemos llegado a ese punto, pero estamos cerca.

¿Hemos perdido que las mujeres canten mientras cocinan?
Sí. Parece que hay mucha música, hay programas de televisión donde las personas cantas, pero se está perdiendo cantar. A los niños y los adolescentes les da vergüenza cantar. La generación de mi padre, al concluir una comida, cantaban. Eso se ha perdido y me da mucha pena.

¿Cómo está la cultura musical en nuestro país?
Existe y hay mucha oferta. ¿Qué tiene altavoz? Cuatro personas que hacen siempre lo mismo. Lo peor es que hay muchas personas que sólo conocen a Sergio Dalma y a Bisbal y les pones otro tipo de canciones y les gustan, pero nunca les llega eso a pesar de que Internet es un altavoz para muchos artistas. Aún así, el altavoz gigante continúa siendo la radio y la televisión. Eso es lo que llega al 80% de las personas.

¿Por qué hay que apostar por la cultura?
Hoy en día todas las motivaciones son económicas. La parte artística del arte está reducida, se piensa en el beneficio. Me vuelvo a meter en Educación. Cuando se saca una nueva Ley y se habla de las calidades, ¿Por qué no decimos que la motivación fundamental de esta reforma es económica? Esto es igual. ¿Por qué siempre se potencia la misma música, teatro o cine? porque es lo que genera dinero. Lo que ocurre es que las demandas se pueden generar. No creo que quieran destruir la cultura de las personas, ni siquiera pienso que los políticos tengan nada que ver. Creo que son las multinacionales o las empresas que van buscando su beneficio y no se paran a pensar en otra cosa que no sea beneficio, beneficio y beneficio.

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