El puente de Sánchez Fabrés lleva sobre el Tormes desde 1973. Está dedicado al ingeniero de caminos Manuel Sánchez Fábrés, aunque al principio era conocido como el puente de Salas Bajas.
Una de las barandillas está abierta en canal, porque está rota, pero nada la sujeta al suelo del propio puente, con lo que conlleva un peligro para los peatones que se apoyen en la barandilla.
Durante mucho tiempo fue el tercer puente de la ciudad, acompañando al Puente Romano y al Enrique Estevan.
La responsabilidad del mantenimiento y reparación de los puentes del río Tormes a su paso por la capital es del Ayuntamiento de Salamanca.





















