La declaración de Mariano Rajoy en la Audiencia Nacional no solo ha tenido eco judicial, sino que ha desatado una cascada de reacciones en el Congreso y las sedes de los partidos. La estrategia de defensa del expresidente -basada en el desconocimiento de los hechos y la negación de los audios- ha polarizado por completo al arco parlamentario.
Desde la Feria de Sevilla, el vicesecretario de Política Autonómica del PP, Elías Bendodo, ha lanzado un mensaje de confianza absoluta en el exlíder de su partido:
- Respaldo: «El tiempo y la Justicia le darán la razón a Rajoy sin ninguna duda».
- Contraataque: El PP intenta desviar el foco del pasado hacia el presente, señalando que «quien tiene casos de actualidad ahora es Pedro Sánchez».
El PSOE: «Amnesia indecente»
La respuesta de los socialistas no se ha hecho esperar. La portavoz nacional, Rebeca Torró, ha tildado de «indecente» la actitud de Rajoy y ha exigido responsabilidades al actual líder de la oposición:
- Presión a Feijóo: El PSOE pide que Alberto Núñez Feijóo explique si exigirá a Rajoy que abandone el partido.
- Crítica a la sede: Han recordado que el PP sigue operando en una sede (Génova) que está «pagada con dinero B».
- Estructura de corrupción: Patxi López ha ido más allá, afirmando que el juicio demuestra que el PP utilizó el Estado como una «estructura para tapar su corrupción».
El Gobierno señala directamente a Rajoy
Varios ministros han salido al paso para cuestionar la veracidad del testimonio del expresidente. Óscar López ha recordado que existen testimonios policiales y audios (de Cospedal y Fernández Díaz) que contradicen a Rajoy. «No solo conocía la operación, sino que estaba dando instrucciones», ha afirmado López, calificando la ‘Kitchen’ como una operación «pseudopolicial» montada para fines espurios.
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de «inaceptable» que Rajoy comparezca solo como testigo y no como acusado, sugiriendo un agravio comparativo respecto a otros líderes políticos.

















