Mariano Rajoy ha sido el protagonista de la novena jornada del juicio por el ‘caso Kitchen’. En una comparecencia marcada por respuestas directas y varios «no lo recuerdo», el expresidente ha negado tajantemente haber ordenado o conocido un operativo ilegal para destruir pruebas que implicaran al PP en una contabilidad paralela.
Frente al tribunal de la Audiencia Nacional, Rajoy ha defendido que el Ministerio del Interior actuó bajo el marco de la ley. El expresidente del Gobierno sostiene que solo existió una «operación policial» legal para localizar el dinero del extesorero en Suiza y se desmarca de los alias «M.R.» o «El Barbas».
Según su testimonio, el objetivo nunca fue robar información sensible a Luis Bárcenas, sino una labor de investigación legítima:
- El objetivo: Localizar los fondos de Bárcenas en el extranjero y a sus testaferros.
- Su implicación: Rajoy asegura que no supo de la existencia de este operativo hasta 2021, años después de dejar la Moncloa.
- Sobre la legalidad: «Estoy totalmente seguro de que se adecuó a la legalidad», sentenció.
Desmentido a los «Papeles de Bárcenas»
Uno de los momentos más tensos ha sido el careo indirecto con la versión del extesorero. Bárcenas afirmó el pasado lunes que Rajoy destruyó en su presencia, mediante una trituradora, la última página de su contabilidad «B». El expresidente ha calificado este episodio de «absolutamente falso».
Respecto a los alias encontrados en las agendas de Villarejo (como «M.R.», «El Asturiano» o «El Barbas»), Rajoy evitó identificarse con ellos: «Yo me llamo Mariano Rajoy, pregúntele a ellos por qué me llaman así«.
Mensajes y «pérdida de confianza»
Sobre su relación personal con el que fuera gestor de las cuentas del partido, Rajoy fue tajante: el vínculo se rompió al conocer que Bárcenas ocultaba 48 millones de euros en Suiza.
- «Luis, sé fuerte»: Reconoció el famoso SMS porque «se ha publicado casi cada día en 15 años».
- Otros mensajes: Negó o dijo no recordar otros intercambios de texto donde supuestamente Bárcenas le informaba de que «los papeles estaban judicializados».
Cospedal también declara: En la misma sesión, la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, admitió reuniones con el excomisario Villarejo, pero matizó que solo le hacía «preguntas, no encargos» y que siempre lo consideró un «policía honrado».


















