Un vecino se ha quejado de la marquesina de la parada de autobús situada a la altura de la plazuela Francisco Botello de Moraes. Lo que debería ser un punto de descanso para los usuarios mientras esperan el bus se ha convertido en un obstáculo insalvable: el asiento de la marquesina ha sido instalado a una altura tan baja que resulta, en la práctica, inutilizable.
Casi es como hacer una sentadilla. «Sentarse es difícil, pero levantarse es casi una misión imposible, especialmente para colectivos vulnerables», señala al tiempo que afirma que los afectados por esta decisión son, fundamentalmente, las personas mayores, ciudadanos con movilidad reducida y usuarios de estatura media (incluso personas de 1,50 m) que encuentran el diseño disfuncional.
La marquesina se instaló hace apenas un año y los vecinos se preguntan cómo pudo pasar el control de calidad de los operarios y si el Ayuntamiento supervisa realmente la idoneidad del mobiliario antes de dar por finalizada una obra.
La polémica de la Línea 15
Al problema del mobiliario se suma una reivindicación histórica y laboral: la inactividad de la línea 15 los fines de semana. A pesar de las reiteradas quejas al Consistorio, la situación permanece bloqueada.
«A primera hora de la mañana, de lunes a viernes, la parada se llena de trabajadores que acuden a los hospitales. Parece que el Ayuntamiento olvida que en los centros sanitarios también se trabaja -y se visita a enfermos- los sábados y domingos», lamenta una usuaria afectada.
Los motivos del malestar, en breve:
- Saturación: La línea es vital para evitar el colapso de los parkings de los hospitales, ya saturados durante toda la semana.
- Desconexión: Los barrios de Pizarrales, Blanco y Capuchinos quedan desconectados de los centros asistenciales en días festivos.
- Gestión pública: Los vecinos critican que, mientras la empresa concesionaria mantiene su beneficio, el servicio público se recorta a costa de la movilidad de los ciudadanos más alejados del centro.
Por el momento, los avisos enviados al Ayuntamiento no han recibido respuesta, dejando a los vecinos de Pizarrales con un asiento que solo sirve de adorno y un autobús que no llega cuando más falta hace.

















