La desconsolada carta de Sara Carbonero a su madre

Sara Carbonero, su madre Goyi Arévalo y su hermana Irene. Instagram.

Sara Carbonero ha perdido a su madre, Goyi Arévalo. En numerosas ocasiones, la periodista recurre a escribir para mostrar sus sentimientos. Nunca un escrito de Sara Carbonero ha sido tan desgarrador, doloroso y triste como esta carta donde vuelca su pena.

Comienza la carta. «Cuánto te echo de menos, cómo duele… No encuentro sentido ni rumbo, mamá…. Aquí estoy, escribo temblando las líneas más difíciles de toda mi vida. Y lo hago por ti, porque siempre me decías que escribiese más, que te encantaba leerme, siempre animándome. En realidad todo lo hacía por ti, mamá. Para que estuvieses orgullosa, para sacarte una sonrisa , para verte feliz», comparte Sara Carbonero.

Todavía no puede creerse que su madre ya no está. «Aún no puedo creer que no vaya a sonar el teléfono cada mañana, la primera de las tres o cuatro llamadas del día. Ni que no pueda volver a abrazarte ni olerte nunca más. Tampoco podré buscar refugio en ti ni escuchar tus consejos, esos que siempre me salvaban», se sincera la periodista.

Por ello, cree que lo que peor lleva es que la vida siga como si nada «porque para mí es como si el mundo se hubiese parado. Como si me hubiesen amputado una parte del cuerpo. Sé que lo que tú querrías es vernos bien, por eso intento cada día levantarme. Por eso, no quiero que la tristeza y la rabia que siento ahora me paralicen. Por eso aquí abajo somos más piña que nunca, Irene, los niños… Nos cuidamos como a ti te gustaría», asegura Sara Carbonero en la carta.

«Mamá, desde donde quiera que estés necesito que sepas que has dejado un vacío muy grande porque eras una mujer excepcional. No sabes lo que te quería la gente y cómo me han hablado de ti todos estos días. En la iglesia no cabía un alfiler», explica.

Sara Carbonero define a su madre como una mujer buena, generosa, dulce, valiente, discreta. «Una mujer que nunca tuvo una mala palabra hacia nadie, una mujer sin prejuicios. Que era todo amor, bondad, que se desvivía por los demás. Por tu familia, tus nietos, tus amigos… Qué orgullo tan grande ser tu hija».

Espera que ahora esté en un lugar mejor. «Aunque yo sigo pensando que deberías seguir aquí, que nos quedaban muchas cosas por hacer, por disfrutar y por vivir. Que ya tocaba la racha buena. Mamá, no habrá un solo día en el que no piense en ti, tu recuerdo seguirá vivo por siempre y tú seguirás viva en mi corazón. Ayúdanos y danos fuerza para aprender a vivir sin ti, mándanos alguna señal. Estaré atenta a las estrellas fugaces. Te escribiré cada día. Dirección el cielo. Tanto amas, tanto duele. Y yo a ti más ,mamá. Siempre», concluye.

Deja un comentario

No dejes ni tu nombre ni el correo. Deja tu comentario como 'Anónimo' o un alias.

Más artículos relacionados

Te recomendamos

Buscar
Servicios