Manuel Morocho, el inspector jefe que lideró la investigación de la trama Gürtel, ha revelado ante el tribunal del caso Kitchen un asfixiante escenario de seguimientos, micrófonos en su despacho y un plan deliberado para desmantelar su equipo. En su segunda jornada de declaración, el agente ha detallado cómo la presión interna le obligó a despachar con el juez Pablo Ruz fuera de la Audiencia Nacional para evitar filtraciones y cómo la falta de personal dejó sin analizar numerosas cuentas bancarias en el extranjero.
El inspector ha sido tajante al describir el nivel de vigilancia al que fue sometido mientras investigaba la contabilidad paralela del Partido Popular. Según su testimonio, existen indicios claros de que se instalaron micrófonos tanto en su despacho como en su vehículo particular.
Para sustentar su denuncia, Morocho ha exhibido una bolsa con material hallado en su zona de trabajo que incluía tornillería y restos de instalaciones, un taladro y matrículas oficiales de la policía.
«Tuve seguimientos y vigilancias; se me ha investigado», ha afirmado el inspector, quien llegó a utilizar un ordenador portátil externo para proteger la información sensible de posibles ataques informáticos o fugas de datos.
Reuniones secretas con el juez Ruz
La desconfianza en las sedes oficiales llegó a tal punto que el entonces magistrado de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, optaba por sacar al inspector de su despacho para tratar asuntos delicados. «Manuel, acompáñame», le decía el juez antes de salir al exterior del edificio para plantear cuestiones críticas de la investigación, ante el temor fundado de que las paredes del juzgado tuvieran «oídos».
El desmantelamiento de la unidad
Uno de los puntos más graves de su declaración ha sido la denuncia de una estrategia orquestada para «desmembrar» al grupo de investigadores. Según Morocho, se ofrecieron puestos mejor remunerados y destinos más atractivos a sus colaboradores para forzar su salida.
Esta pérdida de efectivos tuvo una consecuencia directa en la causa judicial: gran parte de la información sobre cuentas bancarias en el exterior se quedó sin analizar por falta de manos, cumpliéndose así el objetivo de debilitar la instrucción.
Presiones para «limpiar» informes
Esta comparecencia se suma a la del miércoles, donde el inspector relató cómo sus superiores le instaron a modificar informes para borrar nombres de la cúpula del PP, entre ellos Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal e Ignacio López del Hierro.
Morocho también recordó que el acusado José Luis Olivera intentó apartarlo de la investigación ofreciéndole puestos de responsabilidad en el extranjero, una oferta que el inspector rechazó para continuar con las pesquisas de la Gürtel.
El caso Kitchen investiga el presunto uso de fondos reservados y recursos policiales para espiar al extesorero Luis Bárcenas con el fin de arrebatarle pruebas comprometedoras para altos cargos del Gobierno de la época.


















