La historia detrás de un fotógrafo y una foto premiada

Mario Cea acaba de regresar de Islandia con un hito histórico: la medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Fotografía
Mario Cea.

Mario Cea acaba de regresar de Islandia con un hito histórico: la medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Fotografía. Hablamos con él sobre este reconocimiento, su formación autodidacta y la realidad de un trabajo que, a veces, requiere años de espera para tomar una foto.

Bronce en el campeonato del mundo celebrado en Islandia ¿Qué sintió cuando dijeron su nombre?
Fue una sorpresa porque, aunque en el equipo español sabíamos quiénes estábamos entre los primeros de cada categoría, no sabíamos mucho más, no sabíamos si habíamos tenido alguna medalla o que iba a suceder. Y bueno, imagínate lo que es quedar el tercero del mundo. Estoy muy contento, la verdad.

Mirando atrás, ¿recuerda el momento exacto o algún hecho o foto específica que le hizo decir “vale, pues a esto me quiero dedicar profesionalmente”?
Es cierto que en la fotografía todo el mundo empieza casi como un hobby, como un pasatiempo, como algo que te va a ocupar tu tiempo libre. Pero, poco a poco se va convirtiendo, por lo menos en mi caso, en una profesión. Sí recuerdo hace ya muchos años, hace casi ya 15 a 16 años, que tomé una fotografía y la envié a un concurso, gané y no sé, parece que todo se removió ahí. A partir de ese momento, creo que me lo tomé un poquito más en serio.

¿Autodidacta entonces? ¿No tuvo ninguna formación anterior ni estudios ni nada relacionado?
Empecé a tomar fotografías hace casi 30 años, y en aquel momento seguramente habría ya carreras tipo Imagen y Sonido o cosas así, pero ni siquiera me lo planteaba, lo tenía un poco como una afición. Pero al final sí es verdad que te vas metiendo en el mundillo, vas aprendiendo, vas asistiendo a diferentes tipos de formación, de gente más profesional que tú y que te enseñan cosas. Vas leyendo muchos libros, te formas un poco de manera autodidacta y sobre todo, muy enfocado a la disciplina que tú manejas, que en mi caso es la fauna salvaje, la naturaleza.

Desde que empezó hasta ahora, ¿qué parte de su esencia fotográfica se mantiene y qué ha cambiado? Porque imagino que habrá evolucionado.
Sí, sí, es cierto. La fotografía de animales, por norma general, es muy documental, sales al campo a hacer tomas, una foto de lo que sea, de cualquier tipo de animal y suele ser muy documental. Pero yo es verdad que desde hace bastantes años para acá, le quise dar una forma un poco más artística y un poco más creativa apoyándome en diferentes técnicas fotográficas. Les intenté dar una vuelta de tuerca para tener un impacto visual diferente y un poco más llamativo, para que llamaran la atención de la gente, no solo por saber de las fotografías, sino también para a veces pararse a ver las situaciones de ciertos animales en peligro, la conservación…

En las fotos que toma, ¿hay algún mensaje oculto?
Sí, intento… sobre todo lo que intento, en estos días que consumimos tanta imagen, estamos todo el día haciendo scroll en el teléfono y pararse a ver una foto es complicado, porque claro, la gente está un poco saturada de todo esto. Por eso creo que el mensaje un poco detrás de una fotografía, es que la gente se pare a ver la foto y que pueda leer un poquito el texto que tú pones, y eso pues siempre puede llevar a conocer un poquito más a la especie, a conocer sus problemas. El pararse a visualizar una foto, incluso más allá de la problemática de los animales también de la propia fotografía, de pararse un momento a pensar cómo está hecha esta foto. En estos tiempos de la IA, que todo parece que se puede hacer en segundos, pararse a ver cómo a lo mejor una foto te ha tomado cinco o seis meses de trabajo.

¿Le preocupa que el público se vuelva escéptico y empiece a dudar de si una foto con este valor técnico y artístico es real o generada por IA?
Fíjate que esto ya me lleva pasando mucho tiempo, antes de que apareciera la IA. Había algunas de mis imágenes que la gente decía: ‘¡Ah!, esto es Photoshop o esto está creado mediante ordenador’. Y bueno, ¿sabes lo que pasa? Que luego por suerte o por desgracia, he sido galardonado muchas veces en muchos concursos. Y en los concursos siempre te piden el archivo original que has tomado con la cámara, el archivo RAW, que eso no tiene ni trampa ni cartón. Al final se demuestra de alguna manera sin que tú lo demuestres, que son imágenes reales. Por ejemplo, en esta imagen del campeonato del mundo pasa un poco lo mismo. Recuerdo cuando la publiqué hace bastante tiempo que salieron comentarios de: ‘Eso tiene más IA que no sé qué’. Te quedas ahí un poco como pensando entre la ignorancia del que lo pone y la realidad del día. Al final ves que gana o que queda tercera en el mundo, que te han pedido todas las cosas que te pueden pedir para verificar que esa imagen es real y entonces ya queda de manifiesto que está tomada de verdad. Pero sí, inevitablemente la gente hoy ya empieza a desconfiar un poco de todo, ¿no?

¿Cómo es el proceso de sacar la foto del campeonato? ¿Cuánto tiempo ha estado para tomar esa imagen?
Recuerdo estar trabajando varios meses en una misma ubicación con la misma especie. Claro, el trabajo de campo de las fotografías de naturaleza es un poco elaborado, requiere ir muchas, muchas, muchas veces a los sitios para hacer los preparativos, ver cómo se comporta el animal, casi quedarte, o sea, ceñirte tú a lo que hace él, no a lo que tú quieres, porque al final es muy complicado. Los animales salvajes son salvajes y hacen muchas veces lo que quieren cuando quieren. Recuerdo que esta imagen me llevó a lo mejor tres meses de trabajo tomarla.

La foto del Martín Pescador con la que Mario Cea consiguió la medalla de bronce del campeonato mundial.

Y después, ¿no sigue ningún proceso de postproducción?
Fíjate, que intento mejorar cada vez que hago una foto, intentar dejarla terminada prácticamente en la cámara. Para mí es una de las cosas más importantes. Los resultados día a día e ir corrigiendo cosas y esto para mí es bastante valioso. Porque luego lo que te decía antes, cuando un jurado te pide el archivo original, el archivo RAW de la cámara y ven que lo que le has mandado es prácticamente igual o idéntico al archivo original que has tomado en la cámara, también toma un valor.

¿Cuánto ha sido el máximo tiempo que ha estado esperando para sacar una foto? ¿Ha sido ésta o ha habido más?
No, no, hay veces que he estado mucho más tiempo para sacar fotos que no han sido tan valoradas. Pero bueno, al final es una cuestión de lo que tienes en la cabeza y con lo que estás trabajando en ese momento. Recuerdo que, por ejemplo, con una lechuza estuve trabajando casi dos años.

¡Madre mía!
Hice muchas fotos, hice cosas muy chulas, pero bueno, igual no con el impacto visual que tiene, por ejemplo esta imagen. La verdad es que tampoco es una cosa que me preocupe demasiado. Yo inicio un trabajo y quiero llevarlo a exprimirlo al máximo. Hay veces que surgen cosas que son muy chulas y otras veces pues que no lo son tanto.

Imagino que tiene que tener una paciencia increíble.
Yo creo que lo primero que hay que meter en la mochila de un fotógrafo de naturaleza es paciencia; muchas veces te vienes para casa sin una sola imagen. Entonces, hay que perseverar ahí un poco siempre.

¿De dónde sueles sacar la inspiración?
Pues fíjate, hace años, de ver muchas imágenes por ahí o siempre coges ideas, ¿no? De unos cuantos años para acá dejo que sea el animal el que me dirija a mí, más que yo a él. Ver cómo se comporta, ver cómo es su actitud… Por ejemplo, en este caso, cómo se lanza el Martín Pescador. Sus movimientos son los que hacen que muchas veces mi manera de hacer fotografía se comporte como el animal. Muchas veces salen de ahí: ‘¡Ah pues mira!, este animal que es súper rápido me da la opción de congelarlo en el vuelo y además pintar con luz la estela que deja!. Otros animales, a lo mejor eso no lo puedes hacer porque no vuelan o no saltan. En fin, depende un poco de cada animal, diriges de una manera o de otra.

Sobre las localizaciones, ¿prefiere estar cerca de casa o viajar a otros lugares?
Yo siempre o casi siempre trabajo cerca de mi casa porque esto me permite ir muchas veces a los sitios. Entonces, visitar prácticamente todos los días las ubicaciones que yo tengo controladas o el animal con el que estoy trabajando me permite evolucionar mi trabajo fácilmente. Claro, si me tuviera que ir todos los días a 200 kilómetros a hacer fotos, pues no tendría sentido.

¿La foto premiada dónde fue tomada?
Esta ha sido tomada aquí en Salamanca muy cerquita de Cabrerizos, en una zona cerca del río, pues el Martín Pescador es un animal que evoluciona siempre cerca de los cursos de agua. Invierto mucho tiempo en buscar los sitios adecuados para poder tomar las fotografías, porque no todos lo son. Imagínate en sitios donde hay mucha afluencia de gente no puedes trabajar porque los animales normalmente son más recelosos. Invierto mucho tiempo en buscar los sitios que me permitan un poco de tranquilidad, el poder dejar montadas las cosas a veces para que los animales se acostumbren a ellas.

¿Hay alguna foto de Salamanca que lleva años persiguiendo?
La verdad es que no me planteo nunca el… ‘necesito hacer esta foto’. Las fotos van surgiendo, van viniendo solas. Cuando llega el momento de hacerla se hace y se trabaja sobre ella. No, nunca me ha gustado perseguir ni una especie en concreto, ni nada así. En mis salidas al campo habituales que hago casi todos los días, surgen oportunidades y escenas que se pueden ir trabajando.

Ya para terminar, más allá del reconocimiento, ¿qué le aporta la naturaleza a nivel personal?
Sobre todo, me aporta mucha tranquilidad. El pasar esas horas a veces tú solo, en el campo, disfrutando y escuchando y viviendo esto. Para mí es como una válvula de escape de la vorágine del trabajo, de la gente… A veces me da mucha pena ver cómo se maltrata todo esto, la basura, mirar el campo y ver que se han cortado árboles sin ningún tipo de miramiento, como el ecosistema se va degradando. Pero bueno, gracias a Dios sigue habiendo sitios y ubicaciones que te permiten estar en paz y tranquilidad con la naturaleza.

Por. Lara Arias Lorén.

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