El exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, ha negado este lunes ante el tribunal cualquier implicación del servicio secreto en el espionaje al extesorero del PP, Luis Bárcenas. Durante su comparecencia en el juicio por el ‘caso Kitchen’, Sanz Roldán calificó la participación del organismo como un «cero absoluto», distanciándose de la presunta trama parapolicial diseñada para sustraer documentos comprometedores para el Partido Popular.
Sanz Roldán, que sirvió bajo cuatro gobiernos de distinto signo político, fue rotundo al blindar la reputación de la institución que dirigió. Según su testimonio, nunca recibió órdenes para ejecutar actividades ilícitas y defendió que el CNI opera siempre dentro del marco legal.
El exjefe de la inteligencia española aseguró que no hubo colaboración «ni por acción ni por omisión» en el seguimiento a Bárcenas o a su esposa, Rosalía Iglesias.
A preguntas de la defensa del excomisario José Manuel Villarejo, el testigo reconoció la tensa relación entre ambos, justificando sus denuncias previas contra el policía para proteger la identidad y el honor de sus subordinados frente a lo que calificó como «mentiras crueles».
Pese a las declaraciones del exdirector del centro, se sospecha que el CNI está detrás de las presiones y espionaje en la cárcel a Bárcenas, y están los audios en los que Cospedal apunta a su concurso para «limpiar» la documentación del extesorero del PP, posibles conexiones con el asaltante Enrique Olivares que secuestró a la familia Bárcenas o anotaciones en la agenda de Villarejo, así como que la denuncia anónima inicial de la operación Tándem, causa madre de la Kitchen, partiera de un antiguo colaborador del CNI, informa la SER.
En contraste con la versión oficial del CNI, la jornada contó con el testimonio del empresario Javier Pérez Dolset, quien aportó una visión mucho más comprometida sobre la cadena de mando de la operación. Dolset relató conversaciones privadas con el exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, que sugerirían que este no era el cerebro de la trama.
Según el empresario, Francisco Martínez le confesó sentirse arrepentido por no haber dimitido al recibir las instrucciones de la ‘Kitchen’.
El testigo señaló directamente al exministro Jorge Fernández Díaz y a la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, como los emisores de las órdenes que recibía el secretario de Estado.
La comparecencia también puso el foco en la gestión de la información confidencial. Pérez Dolset se refirió al grupo de chat «La Compañía» como el principal foco de filtraciones de las causas judiciales. Además, confirmó la existencia de audios entre Martínez y Villarejo, archivos que le habrían llegado físicamente y que también circularon por canales de redes sociales vinculados al eurodiputado Alvise Pérez.


















