Casi tres de cada diez mujeres en España reconocen haber cedido ante presiones para realizar actos sexuales en contra de su voluntad a lo largo de su vida. Este alarmante dato encabeza la mayor radiografía sobre hábitos y salud sexual elaborada por el Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) desde 2009. El macroestudio, basado en más de 9.000 entrevistas, destapa importantes grietas en la cultura del consentimiento, aunque también refleja una sociedad que tolera mejor la diversidad y que exige unánimemente que la educación sexual entre en las aulas.

El análisis de las relaciones íntimas revela diferencias abismales entre cómo hombres y mujeres entienden los límites. Mientras que el 54,3% de los varones cree que, si se inicia un encuentro íntimo, hay que "llegar hasta el final" si la otra persona lo desea, solo el 36,6% de las mujeres comparte esta visión.

La encuesta también pone el foco en la coacción desde la perspectiva masculina: un 13,6% de los hombres admite tener la sensación de haber obligado a su pareja a realizar alguna práctica concreta en alguna ocasión. Para la ministra de Sanidad, Mónica García, estas cifras resultan "graves y preocupantes", y subrayan la urgencia de atajar las violencias machistas mediante una educación afectivo-sexual sólida que refuerce la noción del consentimiento mutuo.

Mayor tolerancia

Como contrapeso a las alarmas, el estudio dibuja un panorama social mucho más abierto que el de hace quince años. El 88,1% de los ciudadanos considera que las parejas del mismo sexo merecen el mismo respeto que las heterosexuales, un consenso que prácticamente iguala a hombres y mujeres y que duplica los registros de 2009. No obstante, este grado de aceptación choca con una barrera notable respecto a las realidades trans: el 67,6% de los encuestados descarta mantener una relación romántica o sexual con una persona transexual.

Ante esta realidad, la sociedad tiene clara la solución. Nueve de cada diez personas (el 91,1%) avalan impartir formación sexual obligatoria en Primaria, Secundaria y Formación Profesional. Según Mónica García, esta medida es vital para que los más jóvenes aprendan sobre sexualidad en un entorno seguro antes de que la información les llegue a través de "pantallas y algoritmos".

Prostitución, pornografía y menor satisfacción general

El informe del CIS también disecciona los hábitos de consumo sexual, confirmando que el pago por sexo sigue siendo un territorio casi exclusivamente masculino. Más de un 27% de los hombres reconoce haber acudido a la prostitución alguna vez en su vida, aunque una inmensa mayoría afirma que ocurrió hace más de un lustro.

La misma brecha de género estalla al analizar el consumo de pornografía. Mientras el 71,9% de los hombres acudió a este contenido durante el último año, la cifra cae al 24,9% entre las mujeres. Los jóvenes de entre 25 y 34 años son los mayores consumidores, con grupos minoritarios (2,3%) que visualizan vídeos explícitos a diario.

Todo este cóctel de hábitos y realidades desemboca en una última conclusión: los españoles disfrutan hoy un poco menos del sexo que en 2009. El porcentaje de ciudadanos satisfechos con su vida íntima ha bajado del 85,8% al actual 77,2%, un declive que se acentúa con el paso del tiempo hasta desplomarse entre los mayores de 75 años.

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