El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que llamó personalmente al máximo dirigente de la FIFA, Gianni Infantino, para exigir la revisión de la tarjeta roja que recibió el delantero estadounidense Folarin Balogun en los dieciseisavos de final del Mundial. Tras la polémica mediación, la Federación Internacional ha retirado la sanción, permitiendo al atacante disputar los octavos de final contra Bélgica en Seattle, una decisión que ha provocado la indignación de la UEFA y del combinado belga.
La presión de la Casa Blanca
Durante una conferencia de prensa celebrada en el Despacho Oval, Donald Trump ratificó las informaciones de los medios de comunicación y defendió su conversación con Gianni Infantino. "Vi el partido, entiendo de deportes y eso no era roja, no era ni falta", aseveró el mandatario, quien calificó la labor del árbitro de "terrible".
Para justificar su insólita llamada, el líder republicano equiparó la importancia de su delantero con la de las grandes leyendas del fútbol actual. Dijo que "es nuestro mejor jugador, o de los mejores" y por eso señaló que "es como si expulsas a Ronaldo o a Messi".
Tras oficializarse la absolución del jugador, Donald Trump utilizó su red social, Truth Social, para agradecer el gesto al organismo futbolístico: "Gracias FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia". En su comparecencia de este lunes, remató calificando la resolución de "realmente brillante".
Infantino defiende la independencia de los comités
Ante la cascada de críticas sobre una presunta interferencia política, el presidente de la FIFA utilizó el perfil oficial de la institución en la red social X para calmar las aguas. Gianni Infantino aseguró que el Comité Disciplinario opera de manera totalmente autónoma y basándose estrictamente en el reglamento.
No obstante, el dirigente suizoitaliano admitió que discute "regularmente" asuntos del Mundial con el presidente estadounidense. Según su versión, durante la llamada se limitó a explicar a Donald Trump que existía un proceso legal en curso en manos de los órganos judiciales competentes, cuyo dictamen final respetaría para proteger la credibilidad de la competición.
Una estrecha sintonía política y personal
La rápida resolución del caso ha vuelto a poner el foco sobre la íntima amistad que une a ambos líderes desde el primer mandato del estadounidense en 2018. Donald Trump define habitualmente a Gianni Infantino como un "gran amigo" y el "rey del fútbol". Esta cercanía o relación de vasallaje se ha traducido en gestos de gran calado institucional. El jefe de la FIFA asistió como invitado a la última investidura de Donald Trump; el pasado 5 de diciembre, durante el sorteo del Mundial en Washington, Gianni Infantino entregó al presidente un galardón por su labor en el conflicto entre Israel y Hamás; y el mandatario de la FIFA también arropó al presidente en la firma de su plan de paz para la Franja de Gaza el pasado octubre.
Bélgica amenaza con impugnar el partido y la UEFA protesta
La reacción en el fútbol europeo no se ha hecho esperar. La Federación Belga de Fútbol (RBFA) ha emitido un duro comunicado en el que anuncia que impugnará el resultado del partido de octavos de final si Folarin Balogun llega a saltar al terreno de juego. Los belgas denuncian que no han recibido ninguna explicación oficial y prometen batallar "en los próximos meses en defensa de la ética y la competencia justa".
Por su parte, la UEFA ha criticado con dureza la medida al considerar que "sienta un precedente peligroso" que obligará a dar un trato idéntico a jugadas similares, perjudicando la limpieza del torneo. "Se ha cruzado una línea roja", sentenciaron desde el estamento europeo.
Clamor en el fútbol y un antecedente reciente
El escándalo ha trascendido las instituciones y ha provocado el rechazo de figuras de renombre como Jürgen Klopp. El técnico alemán calificó la situación de "locura" y arremetió contra los dos dirigentes: "Este es nuestro deporte, no el suyo. Dos personas que no saben nada de fútbol no deberían tener nada que ver con esto". En el plano político, el Comisario Europeo de Deportes también ha lanzado una seria advertencia contra la instrumentalización del deporte con fines políticos.
A pesar del revuelo, la FIFA recuerda que no es la primera vez que se rectifica una sanción de oficio. El propio Comité Disciplinario aplicó una medida similar el año pasado, cuando rebajó considerablemente una suspensión de tres partidos a Cristiano Ronaldo, dejándola en un solo encuentro y un periodo de prueba.
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