España se jugaba la vida en el Mundial ante la vecina Portugal y los salmantinos que se atrevieron a retar la canícula poblaron las terrazas para animar a la Selección.
Más nervios que euforia ante la incertidumbre del resultado, pero siempre apoyando a La Roja.
En el partido nos iba la continuidad en la competición y desde Salamanca no faltó el empuje de los aficionados.Tras una sesión de fútbol insulso, España marcó en el descuento el gol que le dio el acceso a los cuartos de final, con unas sensaciones muy pobres.
Fotos: Pablo de la Peña
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