Cultura

Arrabal: “Planeo con mis calcetines jugando a ser Dios y a veces lo consigo”

Enigmático, insólito y sin pelos en la lengua, Fernando Arrabal, galardonado recientemente con el Premio Gabarron de las Letras, responde a esta entrevista con un pie en el Surrealismo, otro en el Movimiento Pánico, y un leve toque Dadá como aderezo. Entre sus respuestas se deslizan lo que él mismo define como “arrabalescos”, ante los que es imposible permanecer indiferente.

P.-Hace ya muchos años que reside en Francia. ¿Para cuando su próxima vista a Ciudad Rodrigo?

R.-Cuando tenga el gusto de que me inviten para una conferencia o una pieza.

P.-Usted nació en Melilla y pasó su infancia en Ciudad Rodrigo. ¿Recuerda al maestro que le enseñó a leer?

R.-Fue una maestra. La madre Mercedes. Me iluminaron su talento y su belleza. Conservo de ella un recuerdo tan entrañable como inolvidable.

P.-¿Conoce los movimientos ciudadanos que han surgido en España a raíz de la famosa “crisis”? ¿Qué opina de ellos?

R.-El tiempo, incluso el de crisis, es rotatorio y aleatorio. Los caracoles… ¿son eyaculadores precoces? El arte, se dijo siempre, supone sudor y lágrimas…

Arrabal, junto al cartel de su muestra Poemas Plásticos.

P.-¿Calificaría de surrealistas las decisiones de algunos políticos?

R.-Habría que definir lo que se entiende por surrealismo. Y quiénes son estos “algunos”. Calificarse uno de surrealista sería presumir. Los hermafroditas, ¿hablan el esperanto sin acento?

P.-Hace un par de años, en una entrevista realizada en El Intermedio (el programa de Gran Wyoming), usted habló con Dios desde una cabina.

R.-Dios es más accesible, intermediariamente. Como Pessoa. Si Dios fuera tuerto, sólo habría cinco mandamientos.

P.-Recientemente estuvo usted ingresado. ¿Cómo está su salud actualmente?

R.-Me he recuperado. Pero siempre puedo mejorar. Espero morir repleto de salud…

Ajedrez y matemáticas

P.-Es usted un gran coleccionista de arte y, según ha explicado en alguna ocasión, posee importantes piezas. ¿Vive, entonces, en una casa muy grande?

R.-No es la cueva de Alí-Babá. Intento organizarme, como ajedrecista que soy. Me apasionan las matemáticas, el ajedrez, los grandes espacios… Intentan aclarar, como mi legado, el misterio de la confusión y el azar. Como el Papa Benedicto que, aterrado por sus dudas, tuvo que dimitir en 2013.

P.-Hablemos sobre su día a día. ¿Es usted trasnochador, o madrugador?

R.-Puedo trasnochar madrugador. Traumatizado por su salida del hit parade, el famoso se suicidó arrojándose desde lo alto de un altavoz. ?

P.-Sigamos con pequeños detalles. ¿Qué suele desayunar? ¿Tiene alguna mascota?

R.-Estos detalles quizás puedan interesar al lector. Entre el Pánico y la Patafísica, hay el interés por la ciencia. Entre el Surrealismo y el Pánico¿para qué reparar un reloj que es exacto dos veces por día?

Arrabal intenta plasmar «la vida y el mundo: la confusión».

P.-No sé si la respuesta me ha quedado muy clara… Sigamos. Ya pasa usted de los 80 (sólo un poquito…), pero transmite jovialidad y un delicioso punto de locura en todas sus apariciones televisivas. ¿Cómo lo hace?

R.-Intento vivir generosamente en cualquier lugar y en cada momento. He cruzado Dadá a través de Tristan Tzara. Con él, sobre todo, jugaba al ajedrez. En cuanto al, Surrealismo, estuve en el grupo diariamente durante tres años. He fundado el Pánico con Topor y Jodorowsky. Soy transcendente sátrapa del Colegio de Patafísica. Los bonsais del Vaticano escriben sus haikús en latín.

Reflejar la confusión

P.-En cuanto a su trabajo, ¿en qué proyecto está inmerso ahora mismo?

R.-Aunque nunca “trabajé”, escribo piezas, relatos, arrabalescos… Me encantan mis poemas plásticos. Quiero reflejar lo que parece ser la vida y el mundo: la confusión. ¿Cómo bailar con un rapero tartamudo?

P.-Recientemente le han concedido en Nueva York el prestigioso Premio Gabarron, entre otras cosas, por “la luz moral y la libertad radical que ha alentado y alienta su obra”. Como escritor, ¿realmente busca transmitir este tipo valores a la sociedad?

R.-A la hora de escribir creo que no tengo objetivos didácticos. Planeo con mis calcetines jugando a ser Dios y a veces lo consigo.

Gran libro secreto

P.-¿Y su gran libro secreto? ¿Esa “obra total” que prepara desde hace tiempo?

R.-Las nuevas técnicas inducen a nuevos modos de expresión. El Pan Nuestro de Cada Día lleva el código de barras.

[quote_box_right]El literato prepara una «obra total» que es un enigma incluso para su esposa, con la que vive «en Destierrolandia». Este trabajo «es mi testamento», sentencia.[/quote_box_right]

P.-Vale, entonces… ¿cómo va? ¿Cuándo estará publicado?

R.-Después de mi ocultación definitiva. El dios Pan es tan omnisciente que coloca los helipuertos donde aterrizan los helicópteros.

P.-¿Aún no lo ha compartido por su esposa, Luce Moreau?

R.-No, es mi testamento. Con ella vivo en Destierrolandia. Si el ratón fuera una rata: ¿le besaría la rata en que se volvió?

Entre célebre y desconocido

P.-Ella, su esposa, corrige sus textos. Parece que hacen un equipo perfecto.

R.-Gracias a ella en España soy un poco célebre… pero casi desconocido. Poco puede la literatura o el arte para contrarrestar la influencia de la vida. Más vale caer en gracia que ser gracioso. La golondrina retorna incluso si está de vuelta de todo.

[quote_box_right]El creador, que suele añadir pajarita a su vestuario, colecciona también gafas «para que no me deslumbre el sol de cada día», explica. [/quote_box_right]

P.-¿Cómo organiza sus pajaritas?

R.-¿Cree usted que eso le interesa al lector? Constato que ahora muchos jóvenes no saben hacer un nudo. Las mías forman una especie de colección.

P.-¿Y sus gafas? Últimamente es usted “muy de gafas”.

R.-Me encantan. Tengo cajas llenas de gafas de sol. Para que no me deslumbre el sol de cada día.

P.-¿Se arrepiente de…??

R.- …de todo. Después de recorrer los arrastraderos del obscurantismo, ¿atravesamos los senderos de la mistificación luminosa?

CÓMO SEGUIR AL AUTOR

Fernando Arrabal es muy activo en Internet y publica constantemente novedades y fotos sobre su trayectoria como escritor, así como numerosos «arrabalescos» (micro poemas en el más puro estilo del escritor).

 

Fernando Arrabal, que reside en Francia, pasó parte de su infancia en Ciudad Rodrigo, donde aprendió a leer.


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