----------
¿Lo habéis percibido, a través de mi mente y de mis ojos? Pues no es producto de mi imaginación, sino de mi experiencia. Las cosas debieron pasar, más o menos, así hace 40 millones de años.Iberosuchus fue el último cocodrilo terrestre de la historia del planeta. Fue barrido por la competencia de los Carnívoros y otros mamíferos predadores, cuando estos llegaron con los cambios climáticos y geográficos, hace unos 30 ó 35 millones de añosLos que aquí he llamado diablos fueron unos terribles cocodrilos corredores que Miguel Telles Antunes llamó Iberosuchus macrodon, de los que corporalmente se han dado algunas interpretaciones. La mía es algo diferente a la que magistralmente ha plasmado el artista Mauricio Antón siguiendo instrucciones de Francisco Javier Ortega. En mi opinión corrían sobre las dos patas traseras y su cola era gruesa y corta.Lo más destacado, lo que sirvió para saber que aquí había algo diferente, es su dentadura. Sus dientes, reptilianos, poseen dos carenas de pequeñísimos dentículos, a modo de cuchillos-sierra. Son exactamente iguales a los del gran Tiranosaurio, pero de un tamaño diez veces menor. Sus ojos son estereoscópicos, no periscópicos, y su nariz está delante, no sobre la tabla craneal.Iberosuchus fue el último cocodrilo terrestre de la historia del planeta. Fue barrido por la competencia de los Carnívoros y otros mamíferos predadores, cuando estos llegaron con los cambios climáticos y geográficos, hace unos 30 ó 35 millones de años.Pero... ¿de verdad vivió este superpredador en Villamayor? Pues sí. Precisamente de aquí es el mayor diente de Iberosuchus que se ha encontrado, de una longitud de 6 cm. ¿Cuánto mediría, de pie, este portento? Quizá 4 metros. Fue entregado por Enrique de Sena a la arqueóloga Socorro López Plaza y ella me lo pasó a mí. Puede verse en las vitrinas de cocodrilos de la Sala de las Tortugas de la Universidad de Salamanca.Otro día hablaré más de este “risueño” reptil. Y del otro cocodrilo villamayorense, el Diplocynodon tormis. Éste sí era de río, como Dios manda hoy, pero no ayer; y, ¡cómo no!, del ejemplar que tenía el gran tamborilero Medes y otras historias. Pero eso... será otro día.
--- oOo ---