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«Los jueces no tenemos medios suficientes para investigar la corrupción»

José Ramón González Clavijo tiene ese nosequé, je ne sais quoi, de los franceses, que logra que te sientas cómodo incluso delante de un juez. Elegante en sus formas y fiel escudero de los valores democráticos, que defiende en la conversación, al igual que la independencia y la formación de los jueces, personas que lidian a diario con delincuentes comunes y los de cuello blanco

 

La corrupción es el segundo tema que más preocupa a los españoles según las encuestas. ¿La Justicia es la última baza que nos queda para que se ataje esta lacra?
Desgraciadamente parece que sí. Todavía tengo un margen de esperanza y creo que el resto de instituciones pueden funcionar. La corrupción, una vez constatada y declarada en cuanto que es un delito, está en manos de la justicia. En los casos de corrupción, como hecho dado, tenemos que intervenir nosotros. El tema que me preocupa es la prevención y eso es una cuestión que corresponde a toda la sociedad en general.

José Ramón, parece que en España ‘perdonamos’ la corrupción. ¿Cómo nos llamarían a los españoles antes de ser ‘quijotes’? -‘El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha’ es de 1605-
(Risas) Pícaros. Quizá es la forma de ser del español. Siempre hemos considerado que lo que es de todos no es de nadie, a diferencia de lo que ocurre en el mundo protestante y anglosajón, donde precisamente es lo contrario. Allí lo público es de todos, aquí lo público no es de nadie. Hemos tenido esa educación, cultura,… eso de Hacienda somos todos es relativamente reciente y no lo hemos llegado a asumir.

El presidente de la Audiencia Provincial, en su despacho.
El presidente de la Audiencia Provincial, en su despacho.

Hemos superado la crisis económica. ¿Qué me dice de la de valores?
Creo que no es tanto una crisis de un momento puntual, pienso que viene arrastrándose desde hace mucho tiempo. Desde mi punto de vista, la Transición, para los que la vivimos, que éramos jóvenes entonces, creo que fue un modelo. Ahora hay muchas personas que la cuestionan, pero estuvo muy bien, hay ‘peros’ que ponerle, tuvo sus dificultades, pero se hizo bien. Falta una segunda Transición. La Transición formal se hizo muy bien. Hoy tenemos instituciones democráticas, un sistema que, en general, está funcionando, sin que debamos alarmarnos demasiado por determinados casos, porque en cuanto haya mecanismos de control, aunque sea el último, que es el judicial, estén funcionando, es una garantía y para eso está. Podemos estar tranquilos. Esa segunda Transición es que la Democracia la interiorice cada ciudadano.

¿A qué se refiere?
Que cada ciudadano es cada ciudadano, también cada político, legislador, juez, policía, funcionario, autónomo, obrero,… que interioricemos lo que de verdad es una Democracia. Eso creo que no ha acabado de ocurrir. Hay esas interferencias de unos en otros, eso de aquí estoy yo y soy el que manda,… No, en una Democracia el que manda es el pueblo. El funcionario, el político, el legislador, el juez,… somos servidores de todos y cada uno. Nos debemos a ellos. Les debemos rendir casi pleitesía a ellos, no al revés. Creo que ahí es donde está, o puede estar, esa crisis de valores democráticos.

¿Tienen los medios suficientes para poder investigar la corrupción?
No. Está clarísimo que no, porque son delitos muy, muy complejos, normalmente en los que intervienen poderes fácticos y sobre todo, económicos muy poderosos. Desgraciadamente, los juzgados seguimos estando preparados para la antigua delincuencia.

¿Sí?
Sí. Hay una serie de delitos clásicos que no tenemos problemas en investigar. Homicidios, robos, libertad sexual, pequeñas estafas,… Todo esto muy bien. Pero, para las nuevas formas de delincuencia ni tenemos medios apropiados, ni dotación personal, ni material, ni nada, de nada. Estás un poco en manos de la colaboración de instituciones, peritos o agentes externos que tendrían que prestar una colaboración a los juzgados, pero ahora sospechas que tampoco puedes contar con ellos.

José Ramón, ahondemos un poco más.
Antes, los delitos de sangre eran la delincuencia más fuerte. Siempre se dotó a los juzgados de unos colaboradores fieles, los forenses. Si desde hace ya muchos años, la delincuencia más complicada de investigar y más dura es la económica, ¿por qué no tenemos un cuerpo de economistas forenses?

Se lo pregunto…. ¿Es tan costoso?
Costoso debe ser. En Salamanca hay una plantilla de diez o doce médicos forenses, que tendrán un sueldo… Si aquí necesitamos economistas, contables, auditores,… independientes, adscritos solo a los juzgados, con un razonable sueldo, sí, dinero es,…

González Clavijo, en la Audiencia Provincial.
González Clavijo, en la Audiencia Provincial.

Pero, se llevan mucho…
Claro… Merecería la pena. El problema aquí es que no tenemos una colaboración fija y estable. Nos tememos que poner en manos de peritos libres, independientes y autónomos que piden una previsión de fondos muy alta, con lo cual las gerencias, y ahí puede quebrar la independencia judicial, por vía económica, las gerencias o comunidades autónomas que tienen que pagar a esos peritos ponen el grito en el cielo. No tienen 6.000€ para adelantarlo a un contable o un economista para que haga un buen informe. Entonces te dicen: ‘Acuda a los que tienen la Guardia Civil o la Policía’. Tienen sus cuerpos muy preparados, pero están sobrepasados. ‘Entonces, acuda a los inspectores de Hacienda’. Los inspectores de Hacienda son juez y parte. Si estás investigando un delito contra la Hacienda Pública y es la propia Hacienda la que ha tirado para adelante… ¿Cómo te pones en sus manos sin perjuicio, a veces, de sospechas en determinados casos, que tienen unos jefes superiores a ellos, que pueden impartirles órdenes paralelas a las que está impartiendo el juez de Instrucción? Todo esto complica mucho la investigación.

Hablemos de sistemas informáticos que fallan. ¿Se están perdiendo expedientes, hay personas que se van a ver perjudicadas por los fallos del sistema en los juzgados salmantinos?
Con fallos. (Sonrisa) Llamando al centro de atención al usuario casi constantemente. Lo primero que hay que dejar claro es que no nos oponemos a la informática, ni a la informatización, ni a las nuevas tecnologías….

Tranquilícenos. No se ha perdido nada…
(Risas) No se ha perdido nada. A veces se pierden documentos internos, pero viene el informático y los recupera, porque siempre hay copias. Los fallos son tan constantes, que te genera una sensación de desesperación, de estrés, de ansiedad,… y a los funcionarios les pasa igual. Ellos vienen a trabajar y a hacer las cosas bien y es muy triste que a primera hora de la mañana, convencidos de que van a sacar un determinado asunto, se les caiga el sistema, o se les borre, o le ha desaparecido,… Eso una vez al año es una anécdota, te ríes un poco y te tomas un café. Pero, cuando es todas las semanas y a veces, todos los días, es un problema. Hay un déficit también de algunos casos de adecuada formación. Hay funcionarios que quizá por miedo y falta de formación, notas que les cuesta más. Hay otros que aun teniendo los mismos problemas tienen una actitud más positiva, son más capaces de vencer ese problemilla. Pero, a muchos funcionarios les genera ansiedad y estrés.

¿Está preparada la justicia salmantina para la avalancha que se prevé de demandas por cláusulas suelo?
En Salamanca, los juzgados de Instancia están funcionando muy bien, con mucha carga de trabajo, pero muy bien. Se le ha asignado al Juzgado Número 9, por la sala de Gobierno, que se llegó al convencimiento de que era un buen juzgado y un buen juez, dinámico y con capacidad para llevarlo. Otros lo hubieran llevado igualmente bien, en este caso el juez es más joven y tira para adelante.

Podrá este juzgado solo…
Este juzgado va a nacer automáticamente con un refuerzo. Un juez bis, que va a ser una juez en prácticas, que va a llevar las cláusulas suelo. Es una juez que está aquí haciendo las prácticas, está terminando ahora en instrucción y quedará en unos días adscrita ahí. Se está buscando sitio. Tendrá un refuerzo de un secretario añadido, un letrado en la administración de justicia y creo que tres funcionarios, un gestor, uno de auxilio y uno de tramitación. Esa juez, nueva, ha recibido, como todos los jueces en prácticas, una formación específica para este tema.

José Ramón González Clavijo 3.¿Dónde está el ‘pero’?
Lo que ocurre es que la inmensa mayoría de las asociaciones judiciales se oponen a este remedio. En Castilla y León, en primer lugar, porque con carácter general se entiende que no sería necesario un juzgado específico, lo podrían asumir los demás. La creación de ese juzgado específico va a suponer una descarga importante para los demás, sobre todo algunos, que se van a quedar con muy poquito trabajo, por lo que puede parecer absurdo. El hecho de asignarselo a jueces en prácticas, a los que durante un tiempo se les va a especializar en una materia, cuando lo que necesitan es ver de todos. Empezar como lo hemos hecho todos, en juzgados mixtos, fogueándonos con pequeños asuntos de todo tipo, o no tan pequeños, llevando civil, penal, instruyendo detenidos, presos, teniendo guardias, viendo un poco de todo y no pasar una temporada de su vida, muy especializada, en una materia muy concreta. Además, son personas muy jóvenes, que se les va a obligar a jurar, hasta este momento ni siquiera han jurado el cargo de juez, porque están en prácticas, adscritos a las Escuela Judicial, en principio. Además, también entiende la sede que es una manera de facilitarle la labor al Ministerio, en el sentido de que si hacen falta jueces, lo que hay que hacer es convocar oposiciones, con un número de plazas razonables para en tres o cuatro años llegar a un número de jueces por habitante próximo a la Unión Europea, que están en unos veintitantos jueces por 200.000 habitantes y aquí estamos en 12.

¡La mitad!
Sí.

¿Qué soluciones están buscando?
Se dictan órdenes para que los jueces de menores, que en general tienen menos trabajo, refuercen.

Eso son parches…
Se buscan a los jueces de adscripción territorial, que en definitiva son profesionales que piden ese destino. Pero hay jueces sin destino, que quedaban adjuntos a los de adscripción territorial. Es decir, con una especie de interinidad y moviéndolos. Ahora, también a estos jueces en prácticas. Hace tres o cuatro años se decidió que había que acabar con la justicia interina de los sustitutos que no son profesionales, pues no se está acabando, siguen entrando casi, no tanto, pero casi igual. Se está potenciando mucho lo que se llama sustitución interna, entre jueces, que voluntariamente piden reforzar otro juzgado. Con todo esto, lo que estamos haciendo es solucionando desde dentro, con mucha carga de trabajo y con un esfuerzo adicional, la falta de jueces. Pero, si el Ministerio ve esto, nunca va a crear las 1.000 plazas de jueces que nos hacen falta con urgencia.

¿A parte de los conocimientos jurídicos qué papel juegan las experiencias vitales y el sentido común a la hora de dictar una sentencia?
Ahí entramos en el problema de la selección de jueces, de la formación, de cuál es el sistema adecuado,… Se ha criticado muchas veces el sistema de la oposición español, insistiendo mucho en que los jueces son hijos de papá, del cuerpo, alejados de toda realidad, porque se han pasado dos o tres años debajo de un flexo y alejados del mundo… No es cierto. Hoy día no es cierto. Vienen de toda extracción social. Trabajan en lo que pueden para prepararse la preparación, que no es tan cara, eso sí hay que estar tres o cuatro años estudiando y estas en casa,… pero bueno en España hay muchos hijos que están en casa pasados los 30.

Eso es cierto…
Son personas normales, sensatas,… Es verdad que luego llegan a un juzgado, que lo lógico sería como hemos comenzado todos, fogueándose en juzgados de pueblo, con un poco de todo. También se ha planteado en ocasiones que si no sería más razonable que empezase, teniendo un periodo en órganos colegiados, con el apoyo de jueces mayores y profesionales que vean el trabajo en equipo y otras realidades. Siempre van a tener el apoyo del órgano colegiado, si van a crear, como parece, los tribunales de instancia todos van a ser órganos colegiados y ahí trabajarían de otra forma en esos inicios.

González Clavijo.Por curiosidad, ¿sería buena la especialización?
El problema de la excesiva especialización, en gente muy joven, sí ha dado problemas. Por el sistema de oposición restringida hay especialistas en algunas materias. Chicos muy jóvenes que con un par de años en un juzgado de pueblo han salvado la especialidad y automáticamente han ido a tribunales superiores, a órganos de importancia donde ven recursos. Algunos compañeros me han comentado que se hacía difícil lidiar con ellos porque tenían una mentalidad un poco ‘cuadriculada’, muy orientada a su especialidad. Sabían mucho de su especialidad, pero no tenían esa experiencia vital o de no haber pasado, fogueados en juzgados de a píe, donde para determinadas materias hay que saber de otras cosas.

¿Por ejemplo?
Un juzgado de familia es una materia muy delicada, muy sensible. Los intereses en juego ya no son económicos, estás jugando con la vida íntima de las personas, de los niños,… Hay que tener una especial sensibilidad y preparación para ello. Pero, al mismo tiempo, está muy bien que tengas unos años de experiencia en otras materias, que hayas visto civil, porque en Familia te llega todo tipo de cuestiones civiles y a veces cuestiones penales. Tienes que tener cintura, saber moverte, sentido común, criterio y con carácter general es lo que ocurre en todos los jueces.

Y experiencia vital.
La experiencia vital, pues sí, pero eso es inevitable. Un juez que aprueba la oposición tiene 30 años o poco más. El tema es que están bien educados, bien formados, y que sepan dirigir bien el juicio, que, en la medida de lo posible, conozcan otras materias, aunque no sea en profundidad, pero sí que puedan enterarse preguntando, que tengan sentido común y, sobre todo, si tienes medios y unos buenos equipos de asesores, peritos. Los jueces salen bien preparados y están reconocidos a nivel internacional. A veces se critican, pero no es verdad. Son independientes, pese a lo que se dice, salvo en casos puntuales, son imparciales y están bien preparados.

Ha pasado el ecuador de la tercera presidencia. ¿Tiene ganas de repetir?
Eso tendremos que valorarlo. Cansa (Risas). Habrá que valorar circunstancias personales, familiares y el propio tribunal, porque a veces también depende de si hay algún compañero interesado, o si no hay nadie, porque en ocasiones no es fácil. La última vez no vi a personas con ganas de presentarse, a lo mejor ahora entran más jóvenes. Los compañeros que están aquí conmigo, de momento dicen que nada, porque ven el estrés que genera la parte jurisdiccional a la que se le añade la gubernativa.


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Un comentario

  1. ENTRE LOS QUE DICEN QUE TIRAN DE LA MANTA … SUPONIENDO QUE TIRARAN DE LA MANTA Y LOS QUE DICEN QUE NO TIENEN MEDIOS SUFICIENTES PARA VER LAS MANTAS. PUES NADA A SEGUIR VIVIENDO … TODOS

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