Opinión

Argayos

 

-¡Hombre! ¡Ya le estaba echando de menos! ¿Qué le ha pasado?

 

– ¡Nada, nada! También yo he añorado estos cafés tertulianos tan didácticos… No. No me ha pasado nada. Es que he tenido que irme…

– ¡Ah! ¿Y donde estuvo?

– En un pueblo del Cerrato. ¿Conoce esa región?

– Pues sí. Y me resulta fascinante, como tantas en las que la Historia se confunde con la Leyenda… ¿Y qué se le perdió en los Campos Góticos?

Argayo, derrubios de ladera y bloques caídos en un acantilado fluvial (Esquema de E. Jiménez).
Argayo, derrubios de ladera y bloques caídos en un acantilado fluvial (Esquema de E. Jiménez).

– No ha sido un viaje muy agradable… Discusiones locales por herencias… ¡Ya sabe lo engorroso que resultan estas cuestiones de tierras en los pueblos! Y usted, ¿cómo es que conoce el Cerrato?

– Varias veces estuve allí, pero no todo lo que quise; tenía muchas ganas de profundizar en su conocimiento. No sólo desde el punto de vista geológico, que es un clásico desde los tiempos de don Eduardo Hernández-Pacheco y de su hijo don Francisco, mi maestro… Quería conocer sus iglesias, tan peculiares… ¿Por cierto… sabe usted lo que es un argayo?

– ¿No es como un abrigo burdo que usan los dominicos?

– Bueno… Sí. También. Pero no. Me refiero a los deslizamientos de tierra, los aludes…

– No sabía que se llamasen así. ¿Y los hay en el Cerrato?

– No exactamente. No. Mire usted. Don Francisco Hernández-Pacheco, en 1952, mencionó unos muy grandes, que son, en este caso, parte de un escarpe o acantilado que se ha deslizado ladera abajo, sin fracturarse, en lo que los geólogos llamamos «la facies de Las Cuestas». No se diferenciarían de los típicos derrubios si no fuese porque las laderas están coronadas por unas calizas, la «Caliza de los Páramos» y un gran fragmento de ella queda descolocado, destacando más abajo de su sitio. Se ve claramente que no es un deslizamiento de rocas o de barro sino de toda una ladera uniforme que no se ha roto en pedazos. Que se deshaga es lo más frecuente, dando como resultado un amasijo de bloques dispersos en la base de los escarpes.

– Entonces un argayo es algo así como una falla ¿No?

Bloques caídos en "La Parva" (Santa Clara de Avedillo, Zamora) (Foto E. Jiménez, 1969).
Bloques caídos en «La Parva» (Santa Clara de Avedillo, Zamora) (Foto E. Jiménez, 1969).

– Bueno, no. No es eso. En estos casos es sólo la gravedad la que actúa, y no las fuerzas tectónicas. Quizás deberían llamarse GEOARGAYOS o ESTRATOARGAYOS, o algo así.

– ¿Y los hay en el Cerrato…?

– Para mí fue una grata sorpresa ver, desde lejos, el fotografiado por don Francisco en su artículo de 1952. Lo reconocí en el acto…

– ¿Y dónde está?

– Se ve desde la carretera que va desde Venta de Baños, pasada la impresionante ermita visigoda de San Juan de Baños, a Hontoria de Cerrato, mirando hacia el nordeste, en los escarpes de «Valdebecerra» y «Las Derrumbadas», del río Pisuerga.

«No es el único que conozco. Vi otro hace años, muy pequeño y aislado en tierras salmantinas, en San Muñoz. Y otro que no sé si llamarlo así, en Zamora, en el término municipal de Madridanos. Era un bloque que había quedado como colgando, en un saliente a media altura en los abruptos escarpes verticales del río Talanda, espectaculares por su morfología y por los topónimos que les han dado: «El Pendón», «La Loba», «Los Maniegos», «El Culo del Mundo»…

En el "Culo del Mundo" (Madridanos, Zamora) (Foto de E. Jiménez, 1977).
En el «Culo del Mundo» (Madridanos, Zamora) (Foto de E. Jiménez, 1977).

– ¿El Culo del Mundo…?

-Sí. Sí. No vaya a pensar que el nombrecito se lo he puesto yo. Así puede verlo en la cartografía 1:50.000. Y le voy a contar algo que dije una vez en una charla. Justo al otro lado del planeta, en la panza que forma el océano Pacífico, está el «Ombligo del Mundo», que es como llaman a la Isla de Pascua, el Aku-Aku, por estar tan aislada en medio del mar… Casi en las antípodas de Zamora.

– ¡Ja, ja, ja! Sí que es curiosa la anécdota. ¿A quién se le ocurrió?

– ¿Cómo que a quién? ¡A mí! ¡No lo he leído en parte alguna! ¡Es de mi cotarro, aunque nunca lo publiqué, por no ser más que una anécdota, un chascarrillo, para adornar una conferencia! ¿Por qué pusieron ese nombre a un paraje zamorano? ¡No tengo ni idea! ¡Averígüelo Vargas!


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2 comentarios

  1. Querido Emiliano,

    Muy interesante tu noticia de hoy aunque no termino de ver el parecido con las estatuas de la Isla de Pascua. No sabía que los bloques en los que están tallados los gigantes proceden de la propia isla, pero claro que supongo que será lo más razonable. Veo también que siguen nuestros amigos sin bautizar y te animo de nuevo a que lo hagas en una próxima ocasión.

    Un cordial saludo y hasta pronto,

    Emilio

    1. No. No. Las estatuas de Pascua pregunto si serán de Zamora porque están en el Ombligo del Mundo y El Culo del Mundo en Zamora. Luego lo que está entre los dos, o es de Pascua o de Zamora. Efectivamente, sigo sin bautizar a A y B. ¡Es que soy de un descreído!
      Un fuerte abrazo, querido amigo.

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