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La aseguradora del bus urbano indemnizará a la familia de un usuario que murió tras una caída

Se rompió la cadera dentro del vehículo y luego falleció en la operación por un problema de corazón

La aseguradora de la empresa del autobús urbano de Salamanca deberá indemnizar con 18.000 euros a la familia de un un usuario que se rompió una cadera al caerse dentro del autobús y murió cuando estaba siendo operado en el hospital.

 

Los hechos ocurrieron el 16 de octubre de 2015. El autobús llega, realiza su parada y abre la puerta para que suban los viajeros. Todos sin excepción validan su billete y el conductor aprecia que entre los mismos se encuentran un hombre de avanzada edad y su mujer. El hombre va hacia la parte trasera del autobús en busca de asiento sin conseguirlo y por tanto retrocede hacia la parte delantera del autobús donde parece haber un asiento libre.

El conductor, como hace siempre comienza la marcha suavemente, sin que exista ninguna brusquedad pero el hombre mayor que continúa la búsqueda del asiento pierde el equilibrio y cae. El conductor detiene la marcha inmediatamente pero el hombre no puede levantarse.

Está consciente pero se queja de un fuerte dolor, se avisa a los servicios sanitarios de urgencia quienes acuden velozmente. El señor mayor continúa sin poder levantarse y los sanitarios, después de un rápido examen, aprecian una rotura de cadera. “Mala suerte. Ha perdido el equilibrio y se ha roto la cadera”. La ambulancia traslada al accidentado al hospital. Nadie en esos instantes podía prever el fatal desenlace de este percance.

En el Hospital confirman el diagnóstico. Rotura de cadera. Debido a la avanzada edad y los problemas de corazón existentes previos a la caída la operación supone un gran riesgo para la vida de ese anciano que perdió el equilibrio en el autobús.

Todo se ha complicado, si hubiera sido una persona sin problemas de corazón, la operación de cadera sería una intervención quirúrgica “sencilla” pero… esos problemas cardíacos previos hacen que la operación pueda suponer el fallecimiento. Es muy probable que no supere la operación.

Se le hacen todas las pruebas médicas oportunas para determinar el riesgo y, como se temían los facultativos, nos encontramos ante una operación de gran riesgo. Se le informa al paciente de las posibilidades, si se opera quizá no supere la operación y sino se opera se verá postrado en una cama de por vida y finalmente fallecerá.

La decisión es complicada para ese pasajero que montó en el autobús y no encontró asiento. Finalmente asume el riesgo y decide operarse. Los facultativos suspenden durante varios días la medicación habitual del paciente consistente entre otras en “sintrom” ya que es un anticuagulante.  Ha llegado el momento y comienza la operación.

Accidente autobús

Tras una larga espera se acerca el cirujano a la familia que aguarda en una pequeña sala cercana habilitada a tal fin. “Ha superado la operación”. Respira aliviada la familia. Aquel hombre mayor que se cayó en el autobús finalmente ha superado la operación, también supera los cuidados intensivos y es trasladado a “planta”. La familia está tranquila.

La familia por fin descansa pero… cuando ya todo parecía que había terminado reciben una llamada del hospital. “Lo sentimos, ha tenido una complicación y ha fallecido”.

Superado el shock y transcurrido un tiempo del fatídico desenlace los hijos del fallecido buscan ayuda legal. Contactan con Aboga2 quienes tienen despacho de abogados tanto en Madrid como en Salamanca.

El Bufete de Abogados “Aboga2” llegaron a la conclusión de que no había existido negligencia médica por parte del Hospital y que el seguro contratado por “Salamanca de Transportes” debería indemnizar a los familiares del fallecido ya que la caída en el autobús había producido una rotura de cadera y esta había obligado a una operación que finalmente produjo el fallecimiento por “agravamiento de enfermedad”.  “La operación de cadera sin duda supuso un agravamiento de enfermedad y el fallecimiento”.

Se remitió un burofax a través del Bufete de Abogados “Aboga2” al Seguro de Salamanca de Transportes requiriéndoles una indemnización de 18.030 euros a favor de los hijos del fallecido. La compañía de seguros no tuvo a bien indemnizar a los herederos conforme se le requería lo que obligó a acudir a los Tribunales de Justicia.

El Juzgado de Salamanca, tras la celebración del juicio, dictó sentencia concediendo a los hijos del fallecido la indemnización solicitada y que ascendía a 18.030 euros.


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