Ya se empieza a asegurar que con el ejecutivo actual el crecimiento bajará un porcentaje sustantivo; es decir, la cuestión económica sufrirá un parón importante. Y eso que nuestro presidente no ha realizado cambio alguno en las leyes laborales del gobierno RajoyPara conseguir el Estado de Bienestar no es suficiente la pose con que el político de turno presente cierta falsa querencia a lo social. Al final, toda ideología tiende, con menor o mayor instinto, a conseguir ciudadanos felices. Les va en ello su permanencia democrática. Lo verdaderamente raquídeo, lo fundamental, es crear riqueza para que pueda repartirse. Y aquí rumia la madre del cordero, sirva la expresión. Los partidos socialistas, siguiendo su entraña, ambicionan un Estado vigoroso, popular, supremo. Aparte el peligro que encierra el atributo popular, ese vigor, esa fortaleza, requiere recursos públicos y, como consecuencia, subida de impuestos no siempre utilizada en resolver casos graves de incuria grupal. Asimismo, sostienen que la creación de empleo proviene de la empresa pública, nido de enchufe y corrupción políticos.Los partidos liberales, preservan la empresa privada como herramienta crucial en la creación de empleo. Defienden un Estado exiguo, sin recursos apenas; solo para sufragar los servicios sociales básicos, que apuestan públicos de gestión privada. ¿Se elimina de esta forma la corrupción? No necesariamente, pero la hace menos factible. En realidad, ningún postulado económico tiene soluciones definitivas a los problemas ciudadanos, aunque -a priori- el liberalismo, defensor a ultranza de las libertades individuales y rentable al estimular la iniciativa privada, parece registrar usufructos más beneficiosos para el individuo. Desde luego, Europa septentrional, la rica, poco a poco se va despojando de las doctrinas socialdemócratas para decantarse por un liberalismo social.Queramos o no, gobiernos de izquierdas (denominación española en contraposición a los de derechas) existen solo en Portugal, España, Italia -con alianza antinatura- y Grecia. El resto, son gobiernos conservadores, demócrata-cristiano y liberales, solos o realizando pactos precisos con otras ideologías, incluso socialdemócratas. Ya se empieza a asegurar que con el ejecutivo actual el crecimiento bajará un porcentaje sustantivo; es decir, la cuestión económica sufrirá un parón importante. Y eso que nuestro presidente no ha realizado cambio alguno en las leyes laborales del gobierno Rajoy y que, con tanto bombo y platillo, anunciaba cuando era portavoz del “no es no”. Pensemos que le quedan unos meses para abandonar el timón. Esperemos que el país todavía tenga posibilidad de recuperación, pese a la dificultad que se hará visible día a día.
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