Opinión

La Caja del olvido

Tras la integración del Banco CEISS en Unicaja, Caja Duero ha pasado a la historia de la peor manera posible. Y con ese motivo, el consejero de Economía de la Junta de Castilla y León ha tenido la desvergüenza de celebrar como “ejemplar” el proceso y de exclamar “olvidémonos del pasado”.

Desde luego, yo no voy a olvidar ese pasado, en el que él, Tomás Villanueva, figura como agente nefasto. Porque el Gobierno regional, con su presidente en cabeza y con el amparo del portavoz de la oposición socialista, impuso que Caja Duero casara con la peor novia que se movía por el mercado, Caja España, con lo que se compuso un matrimonio realmente repelente. Eso lo impuso la Junta, con la batuta ejecutora de ese consejero que ahora habla de éxito en relación con el nuevo casorio y proclama que hay que olvidar el pasado. Pero no procede olvidar el pasado, porque precisamente la Junta impidió que Caja Duero pudiera salir a buscar novia conveniente en un mercado abierto, por ejemplo, precisamente, con Unicaja, a donde al final hemos venido a caer…, pero desde la ruina más lamentable, porque en su día el consejero que quiere olvidarse del pasado impidió ese movimiento lógico y adecuado. Claro que le interesa olvidar el pasado. En una muestra de cinismo que da grima, Villanueva pide que olvidemos el pasado porque ese pasado recuerda su imposición de un matrimonio antinatural mientras impidió salir de ojeo para buscar un casorio apropiado fuera de los pobres bordes de la región. Antaño impidió acudir con cierto relajo a Málaga, ahora celebra que en Málaga nos hayan acogido en el asilo. Por eso quiere que olvidemos. Ahora celebra lo que ha llegado después de mil y un retortijones y fruto de destrozos. Qué incompetencia, qué desvergüenza y qué manipulación del poder.[quote_box_right]La Junta impidió que Caja Duero pudiera salir a buscar novia conveniente en un mercado abierto, por ejemplo, precisamente, con Unicaja, a donde al final hemos venido a caer…, pero desde la ruina más lamentable[/quote_box_right]

Fue el consejero que sentó aquello tan arrebatador de conseguir “músculo financiero” para Castilla y León a costa de la manipulación política de las Cajas, por más que algunos dejáramos escrito que la tarea urgente consistía en conseguir primero “músculo”, la simple y elemental musculatura que faltaba por doquier en el territorio. Esos impulsos en pro de la super-musculatura soñada por Villanueva metieron a Caja Duero en la desastrosa cama compartida con Caja España, que generaron ese hijo alicorto de CEISS, al que se ha acogido de misericordia en la entidad malagueña, donde, si hubiese habido sentido común, debió llegar con cierto lustre aún –a pesar de la mala gestión de la última etapa- la Caja Duero que compartía algunos planteamientos, como ambas compartieron un director general, Sebastián Battaner.

“Olvidémonos del pasado”, reza Villanueva. Desde luego, yo no olvido ese pasado suyo que tantos desastres nos causó al pasado-presente de Castilla y León. Al contrario, como estableció Luis Cernuda: “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros”.

 


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Un comentario

  1. Otro día, con más tiempo, nos cuenta la parte de culpa que usted pueda tener en esa degradación de la Caja. Y por qué todavía le siguen abriendo las puertas al pasar.

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