Castilla y León

Nueva ración de ‘regeneración’: El único diputado del Cs, presidente en Zamora

Cs se está convirtiendo a pasos agigantados en una especie de ejército de Pancho Villa

Resbalón monumental el de “El topillo” al deducir ayer que Ciudadanos se había caído del burro y renunciaba a presidir alguna de las Diputaciones provinciales de Castilla y León. Era la deducción lógica después de que su supuesto candidato a presidir la de Burgos, Lorenzo Rodriguez, hubiera abandonado la idea al considerar que, con solo tres diputados provinciales, no era de sentido común asumir dicha responsabilidad.

La de la Diputación de Burgos era, junto a la de Segovia, las dos presidencias que se había reservado la formación naranja dentro de las contrapartidas exigidas al PP a cambio de la investidura de Alfonso Fernández Mañueco como presidente de la Junta. Y si en Burgos, con tres diputados y experiencia de gestión -Rodriguez ha sido diputado durante la pasada legislatura-, Ciudadanos no se había sentido capaz de asumir la presidencia, se daba por sentado que ocurriría lo mismo en Segovia, donde solo cuenta con dos diputados y ambos novatos.

Pero craso error el de aplicar la lógica política y la presunción de un mínimo de decencia democrática a un partido que, incapaz de poner freno a las ambiciones personales más obscenas, se está convirtiendo a pasos agigantados en una especie de ejército de Pancho Villa. Y es que desde luego no cabía en cabeza humana que el único diputado provincial de Ciudadanos, Francisco José Requejo, tuviera el cuajo de exigir para sí la presidencia de la Diputación zamorana. Ello tras un truculento pacto con el PP, que a cambio de ceder esa presidencia, va a seguir controlando a sus anchas la institución.

Requejo ha sido además especialmente torticero en su estrategia para hacerse con la poltrona, después de que hace una semana denunciara las malas artes del presidente provincial del PP, José María Barrios, al que acusó de ingerirse en el propio proceso interno de elección del diputado naranja. A partir de esa bronca con Barrios, al que amenazó con una denuncia ante la fiscalía, Requejo abrió una negociación con el PSOE con vistas a impulsar el cambio político en una Diputación sometida durante décadas al caciquismo y clientelismo político del PP.

Pero cuando el acuerdo PSOE-Cs y el imprescindible apoyo de IU estaban ya cerrado, el diputado naranja dejó tirados en el último momento a los socialistas para aceptar la oferta de Barrios, quien, como mal menor, le ofreció a la desesperada la presidencia de la Diputación. Y Requejo, ni corto ni perezoso, ha decidido convertirse en un presidente-rehén del PP, partido que se asigna cuatro vicepresidencias, una de de ellas naturalmente para Barrio, y seguirá gestionando todas las áreas de gobierno.

Visto lo cual (el grado de desvergüenza alcanzado por Ciudadanos), “El topillo” piensa que Francisco Igea igual se ha quedado corto al exigir a Fernández Mañueco un gobierno “paritario” con igual número de consejerías para ambos partidos. Urge que se saque algo nuevo de la manga para corregir al alza tan modestas pretensiones…

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