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Revuelta no es consejero, a su pesar

El jueves pasado, en la reunión del Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León, se aprobó el nombramiento de altos cargos del nuevo ejecutivo liderado por Fernández Mañueco tras el inesperado ‘pacto de perdedores’ entre PP y Ciudadanos. Entre esos cargos, estaba el que durante 20 largos años ha ocupado diferentes concejalías en el ayuntamiento de Salamanca y que, en el último mes y medio, tras el reparto de sillones también con Ciudadanos, ocupaba las delegaciones de Cultura, Patrimonio y Deportes: Julio López Revuelta.

La noticia cayó como un jarro de agua fría en el propio Revuelta cuando supo su nuevo destino, porque él siempre ha aspirado a conquistar cotas de poder más altas. Cuentan a este confidente que el eterno aspirante a ser candidato a la alcaldía por los ‘populares’ -lo intentó cuando se marchó Lanzarote y lo esperaba con la marcha de Mañueco-, tenía como objetivo ser nombrado consejero de la Junta tras retener contra pronóstico el gobierno autonómico. Es más, llegan a asegurar que hacerle consejero fue un compromiso personal de Fernández Mañueco, ahora incumplido. Cuentan los más cercanos que la escocedura es mayor porque ni siquiera ha sido compensado con un cargo de viceconsejero, habiendo sido relegado a la tercera fila de los altos cargos para ser nombrado Director de Comunicación de la Junta.

López Revuelta, ‘perro viejo’ en esto de la política, sopesó renunciar a la propuesta al estar muy por debajo de sus expectativas, pero ya había ido comentando su marcha a la Junta desde hacía semanas y la fría relación del alcalde García Carbayo con él -le quitaba protagonismo, decían-, hicieron que respondiera afirmativamente a la oferta. También influyó, cuentan a este confidente, el aburrimiento y hartazgo del propio Revuelta por seguir haciendo lo mismo que en las últimas dos décadas. Había perdido la motivación para seguir como concejal y quería un nuevo destino donde coger nuevos aires. Confía, además, que en cualquier remodelación del gobierno autonómico le toque lo que de verdad quería: ser consejero. De momento no lo será, muy a su pesar.

Conocido su nombramiento de puertas para afuera no gustó demasiado, por no decir nada. Entre los suyos, en el Consistorio charro respiraron con cierto alivio por quitarse de en medio a quien rivalizaba en protagonismo con el mismísimo alcalde, pero entre la prensa local y autonómica, sentó como un pisotón. Era nombrado para un alto cargo para el que se requiere un perfil técnico muy determinado y que sus antecesores cumplían: ser profesional de la comunicación, periodista, o al menos haber tenido experiencia en el sector. Revuelta no cumple ninguna condición de las que se esperan, sólo es licenciado en Derecho, de esos a los que se les atraganta la carrera para acabarla en una década, y no ha cotizado un solo día fuera de la política.

Los periodistas de raza, subidos por las paredes. Eso sí, con su fichaje Mañueco lanzaba un mensaje claro: el control y la relación con los medios ya no será bajo criterios profesionales, sino políticos. López Revuelta y el periodismo regional tenemos algo en común: un nombramiento muy por debajo de nuestras expectativas.

 

 

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