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La vida en el convento

Oración y trabajo es la vida que llevan las 26 religiosas del convento de las Dominicas en Salamanca

 

Sor María Eugenia Maestro, madre superiora del convento de las Dominicas en Salamanca, está, junto con sus compañeras de celebración. Este año, se cumplen 600, desde que doña Juana Rodríguez, donara su palacio y otras construcciones adyacentes, para que albergaran un convento de religiosas de la Orden de Santa Domingo.

 

Ha llovido mucho desde 1419, pero las religiosas siguen viviendo aquí. Ahora, la comunidad religiosa la conforman 26 hermanas, que hacen vida de oración, mucho silencio y trabajo para ganarse el pan como cualquier persona humilde, con la repostería.

Esta hermanan lamentó que no haya muchas vocaciones en Europa ya que a su juicio el ambiente laico no ayuda. Esto no ocurre en Latino América, ni en Asia. Sor María Eugenia Maestro comentó que hace unos meses, en Vietnam se celebró el Capitulo General de los Dominicos, en el que profesaron 21 novicios jóvenes además, de contar con 15.000 Dominicos seglares.

La dura historia de la princesa Chikaba

La madre superiora recordó el motivo por el que se abrieron este lunes las puertas del convento de clausura. El regalo que le ha hecho la Junta de Castilla y León por estos seis siglos en la ciudad. El detalla es un cuadro de Sor Teresa Chikaba y su confesor.

Quisimos conocer quién era sor Teresa Chikaba, a la que denominaban La Negrita por su color de piel, y Sor María Eugenia Maestro contó que la religiosa había tenido una vida muy dura, sólo por el color de su piel. Fue princesa real y por ello no corrió la suerte de otras esclavas. El rey Carlos II le confió a los cuidados de los marqueses de Mancera y al principio fue tratada como una hija más y no como esclava.

Chikaba despreció un ventajoso matrimonio con un príncipe enviado desde Francia e intentó ingresar en un convento, pero fue rechazada en todos por ser negra. Finalmente lo consiguió en el de terciarias dominicas de la Magdalena, aunque en calidad de sirvienta, hasta que más tarde logró tomar el hábito. Sus restos reposan en el convento de Salamanca.

La autora de un cuento dedicado a Chikaba ‘El sol de Teresa’, Amparo Sanz Albornos, destacó el valor fundamental y la importancia del proceso de canonización y aunque no existen testimonios vivos de la realización de milagrosos como tal de esta dominica, sí que están constatados sus hechos y virtudes, además de la protección otorgada al convento, la sanación de personas o predicción del futuro.

El cuadro regalado por la Junta a las madres Dominicas.



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