Cosas de la vida

¡Hola! De la mesa camilla a ser un imperio editorial

¡Hola! Palabra que asociamos a un saludo y a una de las revistas del corazón que han marcado una época en el papel couché mundial. Nació hace 70 años y, desde entonces, se ha asomado a los kioskos de nuestro país para ofrecernos una vida glamourosa, porque incluso las noticias tristes o de desgracia, desde ¡Hola! las vemos con más humanidad.

En el caso de ¡Hola!, la casualidad jugó un papel decisivo hace 70 años. José Antonio Irurozqui era dibujante y redactor del periódico La Prensa, del que era director Antonio Sánchez. Irurozqui pidió una licencia para abrir una revista de entretenimiento y poco antes de salir el primer número se la vendió a Antonio Sánchez por cinco mil pesetas. Y así, Antonio Sánchez y Mercedes Junco pusieron en marcha una de las empresas editoriales más importantes de nuestro país. Y la revista por excelencia del coracón: ¡Hola!

¡Hola! nació como revista de variedades y se anunciaba como: Semanario de amenidades. Y lo que consiguió fue crear un estilo que se ha exportado a todo el mundo, el del buen gusto en cuanto a la elección de fotografías, la maquetación y la exquisita producción de sus temas y editoriales.

¡Hola! se puede leer en todo el mundo, tanto en su edición española como en las propias que han surgido en cada país. La historia comienza cuando Antonio Sánchez se siente descontento en el periódico La Prensa que dirigía, porque era un diario muy politizado, no obstante, Sánchez ya tiene visión periodística social e incorpora a La Prensa una página dedicada a la mujer. Y así comienza a fraguarse la revista ¡Hola!

Peñafiel escribió en su libro ‘¡Hola! Y el hijo de Sánchez. Historia de una revista amable.’: Que desde el primer momento, la revista se hace en el domicilio, en el hogar del matrimonio Sánchez, en la calle Multaren, 414, principal primero. Una pequeña habitación de tres metros por dos y medio de ancho, uno de esos pequeños cuartos sobrantes que a veces tienen las casas de los nuevos matrimonios, y en los que apenas hay especio para una mese y unas sillas. En aquella alargada y estrecha mesa, trabajaban en solitario Mercedes, Antonio y Rafael. Esta fue, simbólicamente, la famosa ‘mesa camilla’ de la que se habla al referirse siempre a los comienzo de Hola.

De esta forma tan ‘casera’ se empezó a fraguar la revista y el carácter familiar que aún hoy mantiene. Pero, los comienzos no fueron de color de rosa. La primera semana sacaron 14.000 ejemplares, la tercera 7.000 y descendiendo. Los gastos se disparaban y los ingresos no llegaban. Antonio Sánchez ideó una sección: ‘El lunes a las…’ donde aparecían fotografías de personas anónimas. Esto triunfó porque todo el mundo quería verse allí. Fue un gran reclamo, como también el cambio de portada, que en los primeros números eran dibujos y resultaban caros, y después incluyó fotografías que les enviaban los estudios de cine casi gratuítamente. También comenzaron a cubrir las bodas y acontecimientos sociales. Y esto fue un éxito que aún hoy se conserva.

Pero el gran acontecimiento que hace que ¡Hola! se convierta en lo que es hoy día va a ser El Congreso Eucarístico Internacional que se celebra en Barcelona en 1952. ¡Hola! publica fotografías del congreso y logra sacar una tirada de 200.000 ejemplares que da el empujón necesario para mantenerse.

Luego vendría la boda de Fabiola y Balduino de Bélgica y muchas y muchas cosas más. Hasta hoy en día. Mañana saldrá una nueva revista y logrará entretener y disfrutar con el glamour de las vidas de los personajes nacionales e internacionales del momento.

 


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